P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

Antes de leer el contexto. Sin inducir a nada. Veamos este vídeo.

Y ahora comparémoslo con lo que se cuenta en este otro.

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Algunas de las barbaridades periodísticas de ejemplos como este saltan a la vista:

  • No es ni una noticia completa. Son unas colas, lo que se llama en televisión a cuando el presentador lee mientras salen unas imágenes. Se usa cuando el tema es de poca importancia porque supone menos tiempo y recursos.
  • La selección de imágenes lo dice todo. ¿Por qué no han elegido las imágenes de los golpes secos al estómago o a la espalda? ¿O las de los mossos bajando de las furgonetas corriendo sin rumbo a la espera de que ‘un objeto volador no identificado’ pase por delante para atizarle con la porra? ¿Hay alguna razón periodística para que esas imágenes no estén?
  • Primera frase de la noticia: “Cinco Mossos D’Esquadra heridos, uno de ellos de gravedad, y tres estudiantes detenidos; ese es el balance”. Ese es el titular. Con eso nos quedamos.
  • ¿Quién tiene la culpa? “Los jóvenes se han enfrentado a los agentes…”
  • “Y varios [estudiantes] contusionados” ¿Contusionados no es lo mismo que heridos? ¿Por qué no se dice al principio ¿No forma parte ilustrativa del balance?

Es solo un ejemplo del día de ayer extensible a casi todos los medios y, de hecho, a ocasiones pasadas. Casi siempre que hay conflictos sociales entre trabajadores, estudiantes, activistas y antidisturbios o policía suele prevalecer la inocencia oficial de los cuerpos del Estado. ¿A qué obece esto? Podríamos intentar dibujar grandes estructuras de poder y consipiraciones, presiones, censura. Sin embargo, el día a día es mucho más viscoso y gris.

En las redacciones no suelen darse órdenes de mentir o manipular de forma explícita sobre este tipo de asuntos. No hace falta. La inercia, la autocensura y la falta de motivación lo impregnan todo: se confía a ciegas en el comunicado oficial y poco más. Porque, a fin de cuentas, no es un asunto que interese y tampoco conviene meterse en líos porque sí. El periodista no quiere pillarse los dedos, y en caso de pillárselos sabe que es mucho menos doloroso hacerlo por el lado del sistema que por el de unos chavales a los que no conoce ni nadie defiende. Nunca los movimientos de este tipo tienen un aparato de comunicación estructurado ni tienen acceso a los medios. Solo ahora es posible que veamos imágenes como estas por vías diferentes a las de los medios de comunicación tradicionales (MCT).

Por otro lado, para el redactor, que el ‘sistema’ del que vives y formas parte como asalariado te pueda llegar a ver como incómodo o poco serio es angustioso y peligroso con los tiempos que corren.

Y esto mismo se desarrolla como idea en el último libro de García Montero: de cómo pedir respeto por lo evidente, lo legal, lo sensato y lo esencial puede acabar aislándote, convertido por los demás en un antisistema. Pero de eso hablamos en la próxima.

Esta entrada es una remezcla de diferentes posts, comentarios y mails que nos hemos cruzado con compañeros de profesión desde anoche.