P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

El protagonista del “vídeo de Barajas” habla para P+DH

Es la primera vez que Massamba Secki es entrevistado en España. Este joven senegalés no es conocido por su nombre sino por un vídeo en el que varios policías españoles le atan e inmovilizan junto a la escalerilla del avión en el que iba a ser deportado a Dakar. Las imágenes, grabadas y colgadas en Youtube por uno de los pasajeros que esperaba en la sala de embarque, y de las que ya informamos en P+DH, ocuparon durante unas horas las portadas de los medios españoles y provocaron la condena de las organizaciones sociales y del gobierno de Senegal. Desde entonces nadie ha dado noticias de la identidad, el paradero y la historia del joven senegalés, solo reacciones policiales contradictorias y mutismo oficial.

Please enable Javascript and Flash to view this Blip.tv video.

Hasta ahora Massamba ha estado oculto, con el miedo de volver a ser detenido e intentando olvidar la vergüenza que sintió aquel día. “No quería contarlo, me duele por mí, por mi familia, por mis amigos … Así no se trata a una persona, ni a los animales los tratan así”. Massamba, que lleva 5 años en España, fue detenido en Algeciras y recluido 37 días en el Centro de Internamiento de Extranjeros, de allí lo llevaron al CIE de Madrid donde pasó tres días hasta que lo trasladaron al aeropuerto de Barajas. Al llegar le notificaron que iba a ser deportado, le colocaron una camisa de fuerza y fue escoltado por los agentes hasta la escalera del avión. Una vez allí, “me amarraron (la camisa de fuerza) y les dije: `para llevarme a mi país no me tienes que amarrar como a un esclavo´, y el policía me dijo: `como un esclavo no, pero te vamos a amarrar como a un perro´”. Massamba niega haberse mostrado violento como denunció la policía y dice que sólo opuso resistencia cuando uno de los agentes le dobló el brazo. “Me resistí porque me hacía daño. Me tiraron al suelo y empezaron a amarrarme con cinturones. Un agente me arrastró y otro me puso el pie en la cabeza. Así me tuvieron 25 ó 30 minutos”

Tras ese tiempo lo trasladaron a la comisaría del aeropuerto de Barajas. “Al  tirarme a la furgoneta me lastimaron el brazo, y en la comisaría me dejaron tirado dos horas, con los cinturones amarrados…No podía respirar bien, les pedí que me soltaran y no me hicieron ni caso, después me dijeron que estaba libre”. El senegalés firmó un documento con el que fue puesto en libertad. “Le dije al policía que me diera una copia y él dijo que no me iba a dar nada. Me acompañaron hasta el metro y me dijeron `vete´¨.

Massamba ha puesto su caso en manos de la embajada senegalesa y quiere que se investigue porque está seguro de que su experiencia pueden haberla vivido otros que no hayan tenido la suerte de que alguien los grabara. Él mismo no sabía que existían imágenes de su fallida deportación. “Encendí la televisión y lo ví. Me llevé dos días sin comer, llamé a mi familia y estaban todos llorando porque pensaban que estaba muerto, cuando mi padre cogió el teléfono decía `gracias a Dios, gracias a Dios´… desde que vieron las imágenes en la televisión mi familia está destrozada.

Desde un cibercafé de Algeciras nos cuenta que hace cinco años que salió de Senegal, como tantos otros, para mantener a los suyos. Llegó en patera y su primer trabajo fue vendiendo cds en el top manta. Lo detuvieron, y le dieron la orden de expulsión de la que huía hasta que lo volvieron a arrestar en mayo. Durante este tiempo trabajado por temporadas en campañas de recogida de fruta y como peón en el puerto de Algeciras. ” Siempre he trabajado, me gano la vida con mi sudor, pero ahora ¿qué puedo esperar de los españoles si me trataron así? ¿qué puedo esperar del gobierno de España si es el gobierno el que me trató así? … la ley es la ley, existen leyes de extranjería en todo el mundo y nadie puede pasar por encima pero si tienen que expulsarte que lo hagan con un trato digno y humano, no salvaje”


Los partidarios del depuesto presidente Zelaya intentan proteger su entrada a Honduras por alguno de los pasos fronterizos con Nicaragua. Mientras una misión internacional denuncia violaciones de derechos humanos, el presidente colombiano Uribe apoya en secreto el golpe de estado, según Público.

Radio Globo de Honduras emite en directo desde la zona. Por twitter, la periodista Amelia Ruedadesde Costa Rica, informa al minuto de las últimas actualizaciones. La periodista estadounidense Amy Goodman, directora de Democracy Now, informa con profundidad sobre el golpe. Telesur transmite imágenes en directo desde la frontera

ACTUALIZACIÓN

19,30 h .España.  La policía hondureña intenta impedir por la fuerza la presentación del informe de la misión internacional de DDHH en un hotel de Tegucigalpa.

19, 34. Gobierno golpista interrumpe la emisión de Radio Globo para dar un parte  que adelanta el toque de queda a las 4h . en Honduras.

19,36 h. Radio Globo recupera su emisión sobre la situación en frontera

Siguenos la cobertura en twitter




Por Carlos Sardiña para P+DH

Segunda y última parte de la entrevista que el periodista británico Andy Worthington ha concedido en exclusiva a P+DH [periodismo + derechos humanos]. Tras la primera parte, publicada el lunes, esta segunda entrega se centra en el futuro de los ex prisioneros de Guantánamo liberados, una cuestión que tiene una especial relevancia en España, que acogerá a algunos de ellos.

P: Algunas fuentes del Pentágono declararon este año que uno de cada siete prisioneros liberados de Guantánamo “regresa al terrorismo”. Algunos están utilizando esa supuesta reincidencia para justificar su oposición al cierre de la prisión y a la liberación de los prisioneros y todo ese asunto ha provocado una enorme controversia. ¿Qué piensas de ese supuesto nivel de reincidencia?

R: Como expliqué en un artículo poco después de que el New York Times publicara en primera plana la noticia que ofrecía aquella estadística, “en seguida surgieron voces críticas –básicamente quienes conocían el excelente trabajo que realizó la Facultad de Derecho de la Universidad de Seton Hall desmontando los informes del Pentágono sobre la ‘reincidencia’ (PDF)– que denunciaron aquella noticia”. También escribí: “El 28 de mayo, el Times brindó a Peter Bergen y Katherine Tiedemann, de la New America Foundation, la oportunidad de escribir una columna en respuesta al artículo de Bumiller, en el que concluían, a partir de un análisis del informe (PDF), que era más probable que la tasa de reincidencia se situara ‘en torno al 4 % de los 534 hombres puestos en libertad’ (basándose en el hecho de que ‘era posible confirmar de forma independiente la participación de doce ex prisioneros en atentados terroristas contra objetivos estadounidenses y había otros ocho sospechosos de tomar parte en esos actos’)“.

En cualquier caso, los informes de la Facultad de Derecho de Seton Hall son la mejor fuente disponible para desmontar los mitos del Pentágono. Recomiendo su último informe (PDF), que ofrece pruebas concluyentes de que los numerosos informes publicados por el Pentágono a lo largo de los años no son más que propaganda. Fue penoso que el New York Times se dejara engañar con tanta facilidad.

P: En España cobra una especial relevancia el tema de los presos inocentes de Guantánamo que van a ser liberados en terceros países. El caso de los uigures chinos es quizá el más famoso y el más representativo. Hace mucho tiempo que el ejército estadounidense declaró que no son “combatientes enemigos”, pero no pueden volver a China, donde se enfrentarían a torturas, o incluso a algo peor. Sin embargo, el gobierno estadounidense se niega a aceptar en su propio territorio a esos y otros prisioneros declarados inocentes incluso después de que un juez ordenara el año pasado que se permitiera entrar a 17 uigures en Estados Unidos y haya allí comunidades de compatriotas dispuestas a acogerlos. ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos se niega con tanta terquedad a aceptar la entrada en su territorio de unos prisioneros cuya inocencia está más allá de toda duda razonable?

R: Los jueces que anularon el valiente y justo fallo del juez Ricardo Urbina que acabas de citar pertenecen al Tribunal de Apelaciones, cuyo carácter conservador es bien conocido, por lo que no es sorprendente que lo anularan. En cualquier caso, lo más preocupante de la postura de Obama es que pone de relieve, casi más que ninguna otra, que a veces le falta coraje cuando es más necesario.

En lugar de recusar al tribunal de apelaciones y/o ordenar la liberación de los uigures en Estados Unidos cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, vaciló y permitió que Dick Cheney y otros políticos en activo iniciaran una campaña para asustar y desinformar sobre los prisioneros de Guantánamo que no sólo hizo imposible trasladar a los uigures a Estados Unidos, y permitió a algunos políticos imponer sus condiciones a los planes de Obama para cerrar Guantánamo, sino que también hizo que Obama perdiera gran parte de la iniciativa necesaria no sólo para vender sus planes de desmantelamiento, sino para asegurarse de que el pueblo estadounidense conociera en toda su magnitud las políticas erróneas de la administración Bush, que supusieron el encarcelamiento ilegal de casi 800 hombres, la mayoría de los cuales no tenía ninguna relación con al-Qaeda o el terrorismo internacional.

P: ¿Podría el gobierno estadounidense enfrentarse a problemas legales si esos hombres entraran alguna vez en Estados Unidos y decidieran pedir que se hiciera justicia en el sistema judicial estadounidense?

R: No parece que eso vaya a suceder, pero me atrevería a decir que cualquier persona a la que se libere en cualquier parte del mundo debería poder pedir, en algún momento, una  compensación por lo que le ha ocurrido.

P: Se sabe que España aceptará a cuatro o cinco ex prisioneros de origen tunecino y argelino. Se ha dicho que los prisioneros liberados en España disfrutarán de libertad de movimientos dentro del país, aunque estarán vigilados, pero no podrán viajar al extranjero. ¿Cuál será la situación legal de los prisioneros liberados en terceros países? ¿Cuáles son las responsabilidades de los países de acogida, y especialmente de España, con respecto a ellos?

R: Yo creo que no cabe esperar que ningún país esté dispuesto a aceptar a prisioneros declarados inocentes a no ser que los gobiernos de esos países tengan la certeza de que no son peligrosos. Eso es parte del problema en este momento, ya que la administración Obama no está dispuesta a admitir, como debería, que no ha logrado demostrar que la mayoría de los hombres encarcelados en Guantánamo tenga alguna vinculación con el terrorismo, porque la mayoría de ellos fueron capturados por sus aliados afganos o pakistaníes en una época en la que estaban a la orden del día las recompensas, de 5.000 dólares de media por cabeza, a cambio de “sospechosos de al-Qaeda o talibán” y porque la mayor parte de las llamadas “pruebas” que el gobierno esgrime en su contra proceden de interrogatorios a otros prisioneros, a los cuales, como han mostrado las apelaciones de habeas corpus, a menudo se torturó, coaccionó o sobornó para que hicieran declaraciones intrínsecamente poco fiables. Es necesario que los potenciales países de acogida entiendan estos hechos para que puedan comprender realmente por qué los funcionarios de los servicios secretos han afirmado durante años que sólo dos o tres decenas de prisioneros han tenido alguna relación con el terrorismo y también es necesario que recuerden que muy pocos ex prisioneros han causado algún problema y que, por lo general, los países occidentales nunca se han implicado en el gasto inútil de mantener bajo vigilancia a presos liberados. Sin embargo, sigo creyendo que este proceso sería mucho más fácil si Estados Unidos asumiera la responsabilidad de algunos de sus errores.

P: ¿Van a recibir los países de acogida algo del gobierno estadounidense a cambio?

R: Creo que cabe esperar que se produzcan negociaciones entre bastidores…

P: En España, el principio de jurisdicción universal podría permitir a los ex prisioneros demandar al gobierno estadounidense pero, cediendo a la presión diplomática, las leyes que lo recogen van a ser seriamente recortadas, lo que va a hacer imposible emprender algunas acciones legales contra el gobierno de Estados Unidos. ¿Hay algún lugar en el que los prisioneros liberados tengan la posibilidad de emprender acciones legales contra sus captores? ¿Existe algún trato entre los países de acogida y Estados Unidos para evitar que pueda suceder algo así?

R: No soy un experto en la materia, pero tengo entendido que algunos países pueden emprender acciones legales contra funcionarios de alto rango. No obstante, lo que más me interesa es si el gobierno de Obama –o, más concretamente, el fiscal general Eric Holder, puesto que es su responsabilidad– va a designar a un fiscal independiente para que investigue los crímenes de la administración Bush, como se ha insinuado en los últimos días (véase mi artículo al respecto).

Sabemos que Obama es reacio a hacerlo pero, como ya he dicho, en última instancia no es cosa suya y la cruda realidad es que si Holder no investiga los delitos de la administración Bush (porque la tortura es un delito según la ley estadounidense), habrá demostrado que los funcionarios estadounidenses de más alto rango pueden quebrantar tantas leyes como se les antoje siempre y cuando acaben dejando su cargo al final del mismo, y eso, simplemente, no es aceptable.

NOTA: Pocos días después de la realización de esta entrevista el periodista Sami Al Hajj (un cámara de Al Yazira al que las autoridades estadounidenses mantuvieron seis años encerrado en Guantánamo sin presentar nunca cargos en su contra y que fue liberado en mayo 2008) anunciaba su intención de presentar junto a otros antiguos prisioneros una demanda conjunta contra George Bush y otros altos cargos de su administración por la detención ilegal y las torturas que sufrieron durante su cautiverio en Guantánamo. Para ello, han creado una nueva organización llamada Guantánamo Justice Centre, con sede en Ginebra y dirigida por el ex-prisionero británico  Moazzam Begg, que se dedicará a reunir las pruebas necesarias y estudiará la mejor manera de demandar a la administración Bush, lo que probablemente harán en un tribunal europeo.


Varios grupos de derechos civiles de Calais avisan de que los gobiernos de Reino Unido y Francia tienen prevista una deportación masiva de inmigrantes en la conocida como “jungla de Calais”, una zona del norte de Francia donde viven unos 800 inmigrantes de diversas nacionalidades.

La destrucción de la zona se produciría el 21 de julio, y parte de los inmigrantes serían obligados el próximo 24 de julio a tomar un vuelo que les dejaría en Afganistán. Diversos grupos pro-derechos humanos han denunciado este plan como “inhumano” y piden ayuda urgente para detener y documentar la deportación.

Más información de última hora en  CALAISINMIGRANTE

Leer sobre la situación en Calais según ACNUR


Entrevista a Andy Worthington, autor del libro The Guantánamo Files

Por Carlos Sardiña para P+DH

El periodista británico Andy Worthington es probablemente uno de los mayores especialistas del mundo en la prisión militar de Guantánamo, un tema sobre el que escribe regularmente en su blog y en publicaciones como The Guardian, Huffington Post o AlterNet. Desde 2006, no sólo ha investigado la vida de los 774 prisioneros retenidos en el limbo legal de la base estadounidense en Cuba, una exhaustiva investigación que recoge en su libro The Guantánamo Files, sino que también ha hecho un seguimiento casi diario de la “guerra contra el terrorismo” en sus vertientes legal y política, documentando rigurosamente las violaciones de los derechos humanos cometidas en su nombre.

En esta entrevista en exclusiva para P+DH [periodismo + derechos humanos], y que publicaremos en dos partes, nos habla de temas como el futuro de los prisioneros de Guantánamo, las similitudes y diferencias entre George Bush y Barack Obama en el trato de los prisioneros de la “guerra contra el terrorismo” o el marco legal en el que el gobierno de Estados Unidos sigue librando una guerra contra un enemigo desconocido y difuso en la que, a efectos prácticos, no existe la presunción de inocencia.

P. En su discurso de investidura, Obama dijo que consideraba “falsa la disyuntiva entre la seguridad y los ideales” de su nación, y una de sus promesas electorales más importantes fue comenzar una nueva época de respeto al Estado de derecho y los derechos humanos. Sin embargo, la propuesta de “detención preventiva”, expuesta por primera vez en un discurso pronunciado en mayo, y la noticia de que la Casa Blanca está redactando una orden ejecutiva que “reafirmaría la autoridad presidencial para encarcelar indefinidamente a sospechosos de terrorismo” sugieren que Obama está dando marcha atrás en algunas de sus propuestas. Con respecto al tratamiento de los prisioneros de la “guerra contra el terrorismo”, ¿cuáles son las principales diferencias entre la administración Bush y la de Obama?

R: Hay, por supuesto, numerosas diferencias entre la administración Bush y la de Obama. No me cabe la menor duda de que Obama está totalmente decidido a cerrar Guantánamo antes de enero de 2010 y a mantener la prohibición de la tortura que la administración Bush manipuló y dejó de lado de una manera tan indignante, y tengo bastante confianza en que la administración no va a tener muchas dificultades para decidir que debe repatriar a más de la mitad de los 229 prisioneros que quedan o encontrar nuevos países en los que puedan vivir.

Sin embargo lamento profundamente que la administración mantenga demasiadas opciones disponibles y se niegue a adoptar la única política aceptable: juzgar a los prisioneros en tribunales federales o ponerlos en libertad. Como he dicho, me horroriza el proyecto de aprobar una ley que justifique la “detención preventiva” (que es lo que, de hecho, ha estado ocurriendo en Guantánamo durante siete años y medio) y también lamento profundamente que el gobierno y el congreso parezcan estar decididos a reactivar las comisiones militares, como ya expliqué con detalle en un artículo.

A decir verdad, hay otras muchas decepciones, aunque creo que a menudo el gobierno se mueve en la dirección correcta, y no cabe duda de que Bush y Cheney le han dejado un descomunal quebradero de cabeza. Para no extenderme demasiado, me centraré especialmente en la negativa de la administración a aceptar el fallo de un juez que determinaba que el derecho de habeas corpus (el derecho a cuestionar ante un juez los motivos de una detención) es aplicable a los prisioneros extranjeros “entregados” desde otros países a la prisión estadounidense de la base aérea de Bagram, en Afganistán (sobre lo que he informado aquí y aquí), y la clara incapacidad del Departamento de Justicia para modificar sus postura sobre las peticiones de habeas corpus de los prisioneros (a raíz de un trascendental dictamen del Tribunal Supremo del pasado mes de junio) con respecto a la de la administración Bush. Como consecuencia de ello han llegado a los tribunales algunos casos evidentemente imposibles de ganar, como demostraron recientemente los casos de Alla Ali Bin Ali Ahmed, uno de los diecisiete prisioneros capturados en una residencia universitaria de Pakistán, y Abdul Rahim al-Ginco, un sirio al que torturó al-Qaeda acusándole de espionaje antes de que lo encarcelaran los talibán y al que el ejército estadounidense “liberó” y envió a Guantánamo. Leer más


El periodista y premio Pulitzer Javier Bauluz ha anunciado esta mañana el lanzamiento de “un nuevo medio de comunicación para hacer periodismo humano”. Será un medio digital y verá la luz el próximo mes de octubre, según ha explicado esta mañana en la clausura del Taller de Periodismo del Encuentro Internacional de Foto y Periodismo Ciudad de Gijón.

Los periodistas no están pudiendo hacer su trabajo porque el objetivo de los medios de comunicación ya no es la información sino el ánimo de lucro a toda costa“. Por tanto, ha dicho Bauluz, “los periodistas tenemos que recuperar el control del oficio, ‘refundarlo’ de alguna manera, valernos de las nuevas tecnologías para ser independientes, tras el fracaso de los medios de comunicación tradicionales para mantener su función de servicio público. Podemos, debemos y sabemos”.

Bauluz tiene claro que “hay una demanda de un nuevo periodismo de calidad humana con el marco ético de la declaración universal de los derechos humanos“.

El nacimiento y funcionamiento de este proyecto de ámbito internacional “será posible con el apoyo de organizaciones sociales, de los ciudadanos, de los periodistas que quieran colaborar con nosotros”. Javier Bauluz ha explicado que está en contacto con varias organizaciones sociales para que el proyecto gane ambición, “aunque la fase inicial está garantizada”.

Ya no hace falta tener una gran estructura financiera para hacer un medio de comunicación. Ahora, con el apoyo de organizaciones sociales públicas o privadas que también crean en un periodismo mejor, los periodistas podemos recuperar el control de nuestro oficio”.

Javier Bauluz cuenta con un equipo de periodistas con el que ya se puso en marcha hace unos meses esta web,  P+DH [periodismo + derechos humanos], una página “que ha sido nuestra pista de pruebas, el embrión de este nuevo medio que nacerá en otoño”.

Javier Bauluz ha hecho este anuncio ante Rosa María Calaf, David Beriain, Olga Rodríguez, Walter Astrada, Olivier Laban-Mattei y el resto de profesores y alumnos del Taller de Periodismo del Encuentro, a los que ha animado a proponer nombres. “Llevamos meses dándole vueltas al nombre”.

Puedes presenciar el momento en este vídeo: Leer más


P+DH está cubriendo el Encuentro Internacional de Foto y Periodismo Ciudad de Gijón en la página oficial del evento.

Puedes seguir aquí la retransmisión de los debates.
Leer más


Ana Fuentes / Urumqi (China) para P+DH

[audio:http://blip.tv/file/get/Pmasdh-TestimonioHan648.mp3]

Voz de un ciudadano han: “Ahora la situación no está mal, el Gobierno se ha ocupado de restablecer el orden y estamos más tranquilos. Tenemos la sensación de que las autoridades están protegiendo a los ciudadanos”

[audio:http://blip.tv/file/get/Pmasdh-TestimonioUigur378.mp3]

Voz de un ciudadano uigur: “Estamos muy enfadados, han cerrado las mezquitas y no podemos entrar a rezar, si entramos vamos a tener problemas. La policía nos vigila constantemente”

Once de la noche en un restaurante junto a la mezquita del Gran Bazar. La terraza sólo tiene tres mesas: en la primera comen pinchos cuatro hombres uigures. En la central, tres periodistas extranjeros. En la más alejada de la puerta, dos chinos han. Después de varias noches se ha levantado el toque de queda y ya se puede circular por Urumqi, aunque bajo la mirada de miles de militares que siguen montando guardia en torno al barrio musulmán. También merodean policías de paisano y miembros del Gobierno.

Los uigures apuran sus cuencos de té mientras bromean con el dueño del local, que se ha quedado sin brochetas de cordero y ofrece un poco de arroz frito con zanahoria, huevo y cordero. “Tenéis que comerlo frío porque hemos apagado las brasas, pero os puedo sacar de la cocina unos naan [pan típico, redondo y plano]“, dice a los periodistas.

“Somos de Kashgar, pero vivimos en Urumqi”, explica el uigur más joven. No habla inglés pero quiere comunicarse. En un mandarín rudimentario cuenta que tiene “casi 40 años”. Fuma con calma, señala a los periodistas y de pronto hace un gesto de escribir, imitando con una mano el lápiz y con la otra el papel. Después señala disimuladamente a los han de la tercera mesa. Quiere avisar de que son policías han camuflados.

Los supuestos agentes se terminan unos fideos con verduras. En uigur le piden la cuenta al camarero con toda educación. Ofrecen a los informadores extranjeros un trozo de sandía, la fruta del verano en China por excelencia. “¿De qué país venís? ¿A qué os dedicáis?”, pregunta en mandarín. Al recibir la respuesta, uno de ellos se levanta de la mesa y dobla la esquina para llamar discretamente por el móvil.

Al rato se marchan y los uigures se arremolinan en torno a los periodistas. “Hoy han detenido a ocho de nuestra etnia, hay miles en el calabozo desde el domingo pasado”, explica atropelladamente el dueño del local. “En el Hospital Número Dos [uno de los grandes de la ciudad] hay muchos heridos graves y han muerto miles de personas, el Gobierno chino miente”, añade otro mientras empieza a desmontar la terraza. “Y no sigo hablando porque si no mañana igual ya no estoy aquí”, musita.

Hay que matizar lo que cuentan. Por ejemplo, anteayer una mujer insistía llorando desconsoladamente en que no les dejaban entrar en los hospitales a ver a sus familiares y amigos. No es cierto. Al Hospital Número Dos entraban ayer visitantes de ambas etnias. Precisamente es uno de los pocos espacios donde algunos han y uigures conviven sin asperezas. Heridos que comparten habitación, doctores y dolor.

Un dato que no están mostrando los medios oficiales y que, de confirmarse sería clave, es que los uigures ingresados están pagando por su tratamiento médico, mientras que el de los han está sufragado por el Estado. Es lo que dicen todos los uigures, y que no desmienten los pacientes han. “Tengo miedo de que me echen de aquí porque no me queda mucho dinero”, cuenta Habiba [nombre ficticio], una mujer uigur que recibió un balazo de la policía el pasado domingo.

Tampoco se cuenta que los heridos de bala uigures están en otro edificio prohibido a los medios de comunicación. “Están bajo vigilancia policial, no pueden entrar a verlos”, explica el personal del Hospital Número Dos antes de expulsar a los periodistas que han conseguido colarse.

En la puerta de cada centro médico se han colgado las listas de heridos. Muchos podrían estar muertos. Sólo en la del Hospital Número Dos hay 200 nombres y en Urumqi, 20 hospitales. Junto a cada uno, un caracter chino que indica la etnia de la víctima. “Estoy buscando a mi amigo”, cuenta apesadumbrado Peng, de etnia han. “El domingo fue atacado por uigures y no lo encontramos”. A su lado llora una joven uigur de pelo negro trenzado, semitapado por un pañuelo. “Mi hermano pequeño no aparece”, solloza. “Ya he recorrido muchos hospitales, pero no está en ninguno”.

Ni unos ni otros se creen el balance oficial de muertos, ese número 156 que lleva sonando cuatro días en los medios porque es el único confirmado por el Gobierno. Los diarios chinos oficiales lo repiten aunque han ido variando el envoltorio durante la semana: hasta el miércoles las noticias sólo repetían los ataques uigures en las manifestaciones del domingo. Chinos han ensangrentados, inconscientes sobre cristales rotos. Muchos simplemente pasaban por allí y se despertaron contusionados en el hospital.

Eso sí, los medios chinos no sacaron nada sobre los miles de han que tomaron el martes las calles con palos y machetes para vengarse. Ni mucho menos se mentaron los linchamientos o la pasividad policial. A partir del miércoles, la propaganda china se inclinó hacia lo amable y el Ejército de Liberación Popular fue el gran alabado.

Un diario regional han de Xinjiang llevaba en portada fotos a cinco columnas de niños sonriendo a los militares en formación. La agencia regional destaca esa convivencia de etnias en los hospitales y la generosidad de los que han donado sangre.

La presión sobre los periodistas extranjeros se ha relajado mucho. Donde antes había militares persiguiendo con las porras ahora hay discretos espías del Partido Comunista. Son de trato exquisito, pero a veces se producen situaciones grotescas. El Hotel Hai De, donde está alojada la mayoría de los periodistas porque es el único con conexión a Internet, está plagado de topos. “Hola, me gustaría hablar contigo, soy han y creo que mi testimonio te va a impresionar”, le decía el otro día uno a una periodista de una agencia europea en un inglés perfecto.

En la calle, rodeando el barrio uigur duermen al raso miles de militares. Llevan cuatro días patrullando y bloqueando el acceso a unos y otros. “Estamos agotados”, confiesa uno disimuladamente. “Pasamos muchísimo calor con los uniformes y las protecciones”, contaba mientras sus compañeros entonaban canciones militares.

[AUDIO: http://blip.tv/file/get/Pmasdh-AmbienteMilitarEnChina950.mp3]

Poco a poco la ciudad va recobrando energía después de tres días de aspecto fantasmal. El tráfico es fluido, los mercados están llenos y los abuelos se sientan al fresco. Junto a la Plaza del Pueblo siguen apostados los paramilitares mientras los vecinos pasean. Algunos, de ambas etnias, con heridas, moratones y vendajes.


Ana Fuentes / Urumuqi (China) para P+DH


Cada dos metros, un soldado. El ejército ha tomado las calles de Urumuqi, la capital de Xinjiang, pero no ha conseguido sin embargo relajar la tensión. Durante todo el día los coches militares han estado dando vueltas y difundiendo por altavoces la versión oficial de esta lucha étnica entre han y uigures: “Esto es un conflicto de orden social, no étnico, y Xinjiang no es sólo de los uigures. Vuelvan a sus casas y a sus lugares de trabajo”. Desde el cielo los helicópteros han lanzado pasquines con el mismo mensaje.

Tensión general, pero un ambiente muy diferente según los barrios, han o uigur. Y es que en esta ciudad los vecinos no se mezclan. Las zonas han están bastante vacías porque los medios oficiales están pidiendo a la población que se quede en sus casas. Aun así, circulan algunos autobuses y los taxis. Hay gente que ha vuelto a trabajar y los mercados han tenido clientes, aunque la mayoría de las calles de esta ciudad de dos millones de habitantes no tenían más transeúntes que los agentes armados.

En cuanto zonas uigures estaban absolutamente bloqueadas por la policía. Muy pocos musulmanes han abierto sus comercios y los que estaban en la calle trataban constantemente de contarle su historia a la prensa. Lo vemos en el vídeo de este post: esta mujer uigur contaba que su hermano de 22 años lo mataron de una paliza el domingo, cuando empezaron las revueltas. Aseguraba que no les están dejando ver ni velar a sus muertos, que no pueden ir a los hospitales a ver a los heridos.

Los uigures están pasando vídeos a la prensa en los que se ven linchamientos por parte de chinos han ayer. “Menos mal que están los medios internacionales, si no nos tratarían peor”, comentaba hoy Akbar, un uigur de 25 años que sin embargo cree que este conflicto “se le ha ido de las manos a ambas partes”.

Lo que cuesta ahora es comprobar lo que cuentan unos y otros. Es cierto que ayer hubo linchamientos, que miles de chinos han salieron a las calles armados con lo primero que encontraron: palos, trozos de tuberías de hierro, vigas y hasta palos de fregona. Gritaban consignas nacionalistas, estaba muy exaltados, como se ve en el vídeo, y muchos incluso increparon a la policía por “ser blandos” y no dejarles destrozar la mezquita central de la ciudad.

También podemos asegurar que hoy cientos de chinos le han propinado una paliza a un musulmán sin que la policía hiciera gran cosa por evitarlo. Y que anoche el toque de queda no se respetó: lo han dicho unos y otros.

Hay, sin embargo, otros detalles del relato uigur que no concuerdan. En un hospital de la capital al que supuestamente no podían entrar, como decía la mujer del vídeo, hemos visto a chinos de su etnia accediendo sin problemas. Los heridos que estaban ingresados, 60 en total, eran todos de etnia han. Todos con heridas de piedras y contusiones en la cabeza. Según comentaba el personal del hospital, habrían ingresado hoy también a cuatro uigures en estado grave, aunque no han permitido a la prensa que los viera.

Así que para saber lo que está pasando en Urumuchi, la capital de Xinjiang, solamente se pueden atar cabos. Las dos etnias, han y uigur, sostienen versiones opuestas, relatos, que a los periodistas extranjeros nos resulta imposible confirmar. En la calle los han son muy reacios a hablar. Nos acusan de “mentir sobre la realidad china”, en una referencia clara a los disturbios del año pasado en Tíbet.

La clave parece ser lo que pasó el domingo, cuando empezaron las revueltas. Ese día, entre 1.000 y 3.000 personas de etnia uigur, musulmanes, salieron a las calles de esta ciudad, Urumuchi, para protestar por el asesinato de dos uigures en manos de sus compañeros han hace dos meses en una fábrica de juguetes del sur de China. Los han habían acusado a los uigures de violar a dos mujeres y por eso los mataron a palos, como se ve en este vídeo censurado en China.

YouTube Preview Image

A los pocos días se descubrió que la historia de la violación había sido una mentira, un rumor difundido por un trabajador han que ya ha sido detenido.

Las manifestaciones del domingo pasado, por tanto, lo que buscaban era protestar por la gestión que hizo el Partido Comunista del incidente. Al principio fueron manifestaciones pacificas pero a las pocas horas se inició una gran oleada de violencia. Según una periodista uigur de Radio Xinjiang que está cubriendo estos disturbios desde el principio, las manifestaciones eran pacíficas, pero un grupo de uigures violentos empezaron a agredir tanto a sus propios compatriotas musulmanes como a los chinos han. En siguiente vídeo se ven parte de las revueltas. Por cierto que los periodistas uigures, kazajos y de otras minorías étnicas están siendo vigilados estos días.

El resto de medios extranjeros sigue teniendo problemas para informar: sólo en un hotel de Urumuqi hay conexión (intermitente) a Internet. Seguimos con Twitter, Facebook y Flickr bloqueados, aunque las versiones chinas como Xiaonei y Kaixin siguen activas. Los foros uigures siguen inactivados. No se pueden realizar llamadas internacionales desde la ciudad y la cobertura de móvil es muy escasa.

No se sabe cuánto durará este conflicto y qué implicaciones tendrá la vuelta del presidente Hu Jintao a China para lidiar con él. El Buró del Partido Comunista se reunirá esta noche o mañana, comentan fuentes chinas. En cualquier caso las diferencias y tensión entre la etnia han y la uigur vienen de lejos. Los han acusan a sus vecinos musulmanes de terroristas, de boicotear la unidad y la armonía nacional y buscar la independencia. Los uigures aseguran que Pekín ejerce una represión y discriminación constante contra su minoría étnica, no permitiéndoles practicar su religión, dándoles peores sueldos, y menos posibilidades de desarrollo que a la etnia han.


Las organizaciones de derechos humanos sospechan que “pudo haber al menos dos muertos más” en los altercados de aeropuerto hondureño de Tegucigalpa

El tumulto, las tensiones, los disparos, los heridos y los muertos. “Todo pasó en una hora terrible y angustiante” pero previsible. Y de hecho prevista, según Mery Argucia, portavoz de una de las principales organizaciones de derechos humanos en Honduras, COFADEH . “Hubo un aviso previo a todos los médicos forenses y a los funcionarios de la morge para que estuvieran preparados. A los que no estaban en turno, les pidieron que estuvieran localizables en casa. Alguien previó que esa noche iba a haber trabajo“.

Los manifestantes se acercan a la barrera formada por soldados en el aeropuerto de Tegucigalpa (Foto: James Rodríguez)

Los manifestantes se acercan a la barrera formada por soldados en el aeropuerto de Tegucigalpa (Foto: James Rodríguez)

“Yo estuve en el aeropuerto. Fue algo multitudinario y pacífico. Pero de repente un avión pasó por encima del aeropuerto y la gente pensó que se trataba del avión del presidente Zelaya. Los manifestantes, sobre todo los jóvenes, se acercaron mucho a los militares, que cortaban el paso hacia las pistas de aterrizaje. Los militares se pusieron nerviosos y empezaron a disparar indiscriminadamente. El pánico se propagó rápidamente. Muchos corrimos para ponernos a salvo”.

En este vídeo publicado por la BBC se aprecia cómo el Ejército comienza a disparar, mientras que los manifestantes gritan a varios metros de distancia desde la valla, donde se han abierto algunos agujeros.

Casquillos de bala recogidos por los manifestantes (Foto: James Rodríguez)

Casquillos de bala recogidos por los manifestantes (Foto: James Rodríguez)

“El Ejército dice que no disparó balas convencionales sino de goma, pero dispararon ambas cosas. Hemos documentado la recogida de 20 casquillos de balas convencionales”, comenta Argucia. Las fuerzas de seguridad hondureñas niegan que se disparara con fuego real y, por tanto, niega que una de esas balas acabara con la vida de Isis Obed Murillo, el único muerto confirmado en la manifestación. Pero las organizaciones de derechos humanos sospechan que Isis no fue la única víctima mortal de la tarde del domingo.

Luis R. A. tiene 21 años y afirma que mientras a él le limpiaban las heridas sufridas en la manifestación en un hospital de Tegucigalpa, a su lado murió una mujer que sangraba abundantemente por la garganta. Es el testimonio que intenta contrastar Mary Argucia y su equipo, que no ha encontrado rastro de esta mujer en ningún registro hospitalario ni en las morgues de la ciudad. Tampoco hay rastro de un niño de 8 años al que varios testigos en la manifestación “dicen haber visto caer al suelo herido mortalmente en la cabeza, mientras trataba de huir en una estampida. Otro testigo que lo cargaba en sus brazos dijo que estaba muerto. Lo hemos estado buscando en todas las áreas de cirujía en los hospitales infantiles y no lo hemos encontrado.”

Las organizaciones hondureñas han recibido apoyo exterior. Una delegación de activistas humanitarios procedentes de Guatemala, y encabezados por la Premio Nobel Rigoberta Menchú, se han sumado a las denuncias y reprocha al Gobierno hondureño “la militarización del país y el uso indiscriminado de la fuerza sin control, que ha derivado en la violación de derechos humanos tan elementales como el derecho a la vida”. Además de las producidas durante la manifestación, se culpa al entorno golpista del asesinato del periodista Gabriel Fino Noriega, ametrallado el pasado 3 de julio “por enemistades personales” según la versión oficial. Además, se han producido “180 detenciones vinculadas con el toque de queda” que rige en todo el país a partir de las 9 de la tarde.
Repasa la cobertura en directo de P+DH de los acontecimientos del domingo.

Las fotografías de este artículo pertenecen al reportaje Tragedia en Toncontin’ de James Rodríguez, periodista gautemalteco que está haciendo un excelente trabajo sobre el terreno.