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  • El Ejército golpista ha intervenido y censurado a varios medios de comunicación, según las federaciones internacionales de periodistas.

Golpe de Estado en Honduras. El manual del golpista debe decir que lo primero que hay que hacer es controlar la información. A las 10.30 de la mañana del domingo 28 de junio, unos 25 militares del ejército de Honduras se presentan en la sede de Radio Progreso, que a esa hora emite informaciones sobre la sublevación militar contra el presidente Manuel Zelaya. Ordenan que se cancelen las emisiones.

Con lo que no cuentan los viejos manuales del golpista es con que de repente aparezca una multitud de vecinos armados con cámaras antes de que se pueda terminar el tabajito. A través del correo electrónico y de las redes sociales, P+DH ha tenido acceso a fotografías y vídeos de ese momento:

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En pocos minutos, un buen número de personas se concentraron en la sede de la radio y plantaron cara a los militares, intentando impedir el cierre. Como se ve al final del primer vídeo, el ambiente va tensándose hasta que un responsable de la emisora sale a la puerta y rodeado de militares armados dice: “Hemos decidido, para tranquilizar las cosas, cerrar la programación de la radio”. En el segundo vídeo, los responsables de Radio Progreso explican la decisión mientras a su alrededor las personas concentradas gritan “¡libertad de prensa!” y despiden entre vituperios a los militares, que se retiran una vez cancelada la emisión.

Al día siguiente del golpe, a las 4 de la mañana, Radio Progreso comenzaba a emitir de nuevo. Su director, Ismael Moreno, cuenta cómo un compañero “se ofreció a sortear el toque de queda, quedándose a dormir en las instlaciones de la Radio”.

Desde el lunes, Radio Progreso intercala el análisis y la información sobre el golpe crisis con intervalos musicales: “Qué pasa con el mundo que está tan inmundo / qué pasa, pregunto, qué pasa que nada bueno nos pasa / y por aquí la paz nunca pasa” canta Juanes, y después suena “A quién le importa lo que yo haga / a quién le importa lo que yo diga / yo soy así y así seguiré…” en la versión original de Alaska. A la vuelta del receso, un comunicado oficial de la emisora hace un llamamiento “a la defensa de la democracia con el apoyo exterior y con figuras desapasionadas” que sepan sacar a Honduras del atolladero. “O lo lamentaremos, nosotros y las generaciones que están por venir”.

Las reacciones de apoyo a Radio Progreso no sólo provienen del vecindario. La Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica está realizando especiales para denunciar el cierre y ha permitido que, a través del satélite, más de cien emisoras en América estén emitiendo la programación de Radio Progreso. Se puede escuchar por Internet.

Un soldado hondureño apunta con su fusil al fotoperiodista autor de esta imagen, Edgard Garrido, de la agencia Reuters.

Un soldado hondureño apunta con su fusil al fotoperiodista autor de esta imagen, Edgard Garrido, de la agencia Reuters.

Este intento de censura no es el único que está teniendo lugar en Honduras estos días. “También se han llevado a cabo [cierres] totales o parciales en Radio Globo, el Canal 66 Maya TV o el Canal 11”, según la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (firmante del Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos) y la Federación Internacional de Periodistas. En las casas hondureñas con televisión por cable hubo “interferencias para evitar emitieran la señal de CNN en español y Canal Sur (sic) de Venezuela” y se realizaron detenciones y agresiones a varios periodistas de los principales diarios y agencias nacionales. Los trabajadores del Canal 36 de televisión “mantuvieron la emisión tras la llegada de los militares”, quienes “rompieron las instalaciones, golpearon al único periodista que encontraron y retuvieron durante dos horas al personal administrativo”.

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Imágenes del Canal 36, intervenido por el Ejército de Honduras