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Dentro de dos meses Fátima dará a luz a su primer hijo aunque todavía no sabe dónde. El gobierno español le ha denegado su petición de asilo pero la joven asegura que no puede volver a Marruecos porque está siendo amenazada por su familia.

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Foto: José Palazón

Lleva casi tres años en Melilla en los que ha trabajado como limpiadora. Su vida dio un giro cuando comenzó el noviazgo con un joven hindú del que ahora está embarazada de 7 meses. “Los problemas empezaron cuando mi familia se enteró de mi relación con él. No la aceptan. Tuve que abandonar el trabajo porque mi hermano vino a amenazarme y a darme una paliza. En Marruecos no me dejan casarme porque no es musulmán”. El artículo 39 del Código de Familia marroquí prohibe el matrimonio de una musulmana con un hombre de otra confesión religiosa.

Tras haber sido denegada su petición de asilo el pasado 28 de septiembre, Fátima tiene que salir hoy del CETI, en el que ha vivido junto su pareja los últimos 4 meses, y abandonar en menos de 10 días España. “Si me obligan a irme tendré que volver sola porque él no tiene papeles para cruzar la frontera y si lo coge la gendarmería lo deporta”. A Fátima le preocupa el futuro que le esperaría en Marruecos, un país en el que ser madre soltera es un delito. Según el Código Penal (art. 490) son ilegales las relaciones fuera del matrimonio y pueden ser sancionadas con penas de un mes a un año de cárcel. [“toda relación sexual entre personas de distinto sexo no unidas por vínculos de matrimonio será considerada perversa y sancionada con pena de un mes a un año de privación de libertad”].

Vídeo: José Palazón

“Actualmente las autoridades no suelen aplicar la pena de cárcel aunque puede entrar en vigor en casos de una denuncia contra la madre, de abandono o muerte del niño o ” asegura la ONG 100% Mamás. “Las madres solteras en Marruecos pertenecen a una de las categorías de la población más marginadas, son rechazadas por su familia a la que sólo pueden volver si abandonan a su hijo”.

Fátima está segura de que si vuelve su familia la denunciará. “No sé lo que va pasar, tengo miedo”.  La joven ha recurrido al Defensor del Pueblo que está estudiando su situación. Desde la Asociación Pro Derecho de la Infancia (Prodein), su presidente José Palazón recuerda que el año pasado tuvieron un caso como el suyo que terminó con la regularización de la pareja. “Son las incoherencias de este sistema. En aquella ocasión fue exactamente igual, la chica estaba embarazada y él era hindú. Al final le concedieron el asilo y ahora viven juntos en Barcelona. ¿Qué ha cambiado?”.

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Foto: José Palazón

Los jóvenes esperan que la difusión de su caso les ayude a dar marcha atrás en su expulsión.  Para Palazón “es una locura, están en medio de dos Estados. Marruecos, un país extremadamente intolerante y España un país donde no se les reconocen sus derechos, donde la inmigración es castigada y no piensan más que en cómo quitarse a la gente de encima. Sería una vergüenza que sabiendo las consecuencias fuera expulsada”.