P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

  • En los últimos días, los inmigrantes presos han incendiado en varias ocasiones las celdas para denunciar su situación.
  • Mantienen separados a los padres de las madres y sus hijos, y no les permiten comunicarse ni les informan de su estado.
  • Trescientos de los novecientos inmigrantes encarcelados en el centro Pagani de Lesbos fueron liberados ayer.
Menores detenidos en el centro Pagani/No borders Camp Lesvos

Menores detenidos en el centro Pagani/Noborders Lesvos

Tras la huelga de hambre que hizo un grupo de menores encarcelados en el centro de detención de Pagani en la isla griega de Lesbos, a finales de agosto, las protestas se han ido agravando durante el último mes y medio. El pasado viernes varios prisioneros incendiaron su celda.El lunes al menos otras dos celdas fueron incendiadas.

Pero, ¿qué está pasando dentro del centro Pagani para que los propios presos metan fuego a sus celdas? Muchas de las novecientas personas, procedentes de Oriente Próximo, el noreste africano y de Europa del Este, llevan meses encarcelados sin saber cuándo serán liberados, ni bajo qué condiciones. Viven hacinados, los padres separados de sus mujeres e hijos, sin poder comunicarse entre ellos, incluso, algunos sin saber si sus familiares permanecen aún en el centro o en cómo y dónde estarán sus mujeres e hijos, puestos en libertad hace algunas semanas. Todo este ambiente de tensión se agravó cuando hace unas semanas fue liberado un grupo de presos, entre los que había personas que llevaban menos tiempo retenido que otras que se quedaron. Hay personas que aseguran llevar cinco meses en el centro.

MSF consiguió que algunos de los niños presos pudieran ver a sus padres ©MSF

MSF consiguió que algunos de los niños presos pudieran ver a sus padres ©MSF

“En una de las celdas, de unos 200 metros cuadrados, encontramos más de 200 mujeres con niños. De los 68 niños, 36 eran menores de cinco años. Entre estas personas, había 5 mujeres embarazadas en su octavo o noveno mes.(…) Cuando llegamos, las mujeres llevaban días sin salir al patio. Una de las primeras cosas que hicimos fue sacar a los niños fuera de la celda y acompañarles a visitar a sus padres (…)Fue un momento muy emotivo para nosotros ver a padres abrazando a sus pequeños a través de los barrotes, a menudo llorando.(..) Un padre no paraba de preguntar acerca de su esposa y su hijo recién nacido que había venido al mundo hacía pocos días. Su esposa y su bebé estaban aún en el hospital y a él no se le permitía visitarles allí. Le preocupaba que su esposa y su hijo fueran devueltos al centro de detención. También nos dijo que tenía miedo de que él y su familia muriesen allí“.

Estos extractos son parte de  la carta publicada por la adjunta del Jefe de una Misión de Médicos Sin Fronteras. Ionna Kotsioni formaba parte del equipo de MSF que volvió en agosto de este año al centro de detención de inmigrantes Pagani, en la isla Lesbos, después de que la organización decidiese abandonar esta misión en septiembre de 2008 porque las autoridades no les dejaban hablar ni antender a los presos que necesitaban ayuda legal o médica.

Gracias a la presión llevada a cabo en agosto por MSF, ACNUR y la plataforma Noborders Lesvos consiguieron que unas 300 personas, en su mayoría mujeres y menores no acompañados, fueran trasladadas a un lugar con mejores condiciones “donde los niños no estuviesen encerrados en celdas y donde pudieran esperar que sus padres fuesen puestos en libertad”, según cuenta MSF. Las autoridades locales ofrecieron el camping de Lesbos, pero sólo podrían quedarse cuatro días. Cuando partían para Atenas llevaban un pase en el que se les pedía que abandonasen Grecia por sus propios medios en los 30 días siguientes. “Entre ellos había dos familias palestinas con niños pequeños y sus madres embarazadas de 8 meses. También había una familia afgana con una niña recién nacida y dos niños pequeños más. La tía del bebé me dijo que decidieron llamar a la pequeña Daría, que significa “mar” y no dejaba de repetirme que era un bebé griego ahora, que había nacido en Grecia. Esta familia y algunas más, en total 40 personas, quedaron abandonadas a su suerte en el puerto sin ningún lugar a donde ir, totalmente abatidas. (…) En realidad, para todos estos migrantes indocumentados no se contempla proveerles con alimentos, refugio ni lo que es más importante, atención sanitaria. (…) A MSF le inquieta la suerte de todas estas personas que se enfrentan a un futuro de indigencia e incertidumbre“, explica la organización en la carta.

Mujeres liberadas del centro de detención de Pagani recién llegadas a Atenas ©MSF

Mujeres liberadas del centro de detención de Pagani recién llegadas a Atenas ©MSF

Ayer, tras los incendios de las celdas, fueron puestas en libertad 300 personas, incluidos familias y hombres. Tuvieron que comprar los tickets para los barcos que les llevarían a Grecia por sus propios medios.  “Cada día llegan unas cien personas al centro de Lesbos, y cientos siguen aún presas. Pagani no está vacío. Hay mucha policía dentro, los prisioneros sólo pueden salir al patio diez minutos a la semana y la próxima revuelta está a la vuelta de la esquina”. Así termina la última información publicada por la plataforma Noborders Lesvos.

Puesta en libertad de detenidos de Pagani

Inmigrantes puestos en libertad ayer se dirigen al barco que les llevará a Atenas/ Noborders Lesbos