P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano
Una huelga de hambre incómoda
30.01.2010 ·
Hicham Bouchti lleva 11 días sin beber ni comer nada, ni siquiera agua y azúcar, en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla y su situación es crítica. Hicham es marroquí y lleva 8 meses esperando una respuesta a su petición de asilo, “lo pido por motivos políticos, si me devuelven a mi país mi vida corre peligro”. El mismo peligro que corre ahora con la huelga de hambre, hace dos días fue hospitalizado durante nueve horas y su salud puede sufrir daños irreversibles.
Vídeo: melillafronterasur.com
Hicham, que fue miembro del Servicio de Información Militar de Marruecos, no es un desconocido para las autoridades y medios de comunicación españoles. A pesar de tener poco más de 30 años, su historia es ya una complicada madeja de acusaciones cruzadas, contraespionajes, supuestas torturas en cárceles secretas, conspiraciones, periodistas y camuflajes.
La vida le sitúa ahora en Melilla, donde consiguió llegar hace ocho meses para pedir asilo en España por segunda vez. Ocho meses que Bouchti ha vivido con miedo, temiendo que “la policía secreta marroquí vuelva a por mí”. Ayer su caso fue revisado en la Comisión Interministerial de Asilo y Refugio, el órgano que toma la decisión definitiva, pero todavía no le han comunicado nada. Su huelga de hambre continúa.
27.01.2010 ·
- La Policía Nacional impide a inmigrantes solicitantes de asilo con permiso de estancia temporal cruzar a la península desde Melilla
- Los defensores de derechos humanos advierten de que es ilegal y anuncian acciones legales

Foto: José Palazón
Feliz y documentado, Kamel compró ayer un billete de barco para cruzar desde Melilla a la península pero no pudo hacerlo. La Policía Nacional se lo prohibió. Kamel es argelino y uno de los quince primeros inmigrantes de la Ciudad Autónoma a los que la nueva Ley de Asilo le ha otorgado la tarjeta amarilla, un documento del Ministerio del Interior que autoriza su estancia temporal en España hasta que obtenga una respuesta a su solicitud de asilo y que le permite viajar por todo el territorio español incluida, claro está, Melilla.
A las doce de la noche zarpaba el barco rumbo a la península, Kamel llegó al puerto una hora antes acompañado de representantes de ONG y varios compatriotas. “Todo fue normal, estaba en la cola y cuando me tocó me dijeron que me pusiera a un lado”. La policía cogió su documentación y lo dejó esperando. Al cabo de un rato, y mientras el resto de viajeros continuaba entrando en el barco, un agente le comunicó que no podía pasar. “Le dijeron ‘tú no subes’, y lo dejaron allí”, afirma José Alonso Sánchez, abogado de la Asociación Pro Derechos Humanos de Melilla. “Me acerqué, me presenté como abogado y les dije que era ilegal negarle la entrada, que estaba documentado y tenía derecho a subir al barco pero me respondieron que habían llamado a la Jefatura de policía de Melilla y desde allí le habían dado la orden de no dejarle pasar”. No hubo más explicaciones, a pesar de que el reverso de la tarjeta afirma que el titular “queda autorizado a permanecer en España durante el tiempo de validez del mismo”.
Mercedes Rubio de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), abogada de Kamel y del resto de solicitantes de asilo a los que se le ha concedido el permiso, asegura que “se están violando derechos fundamentales de los inmigrantes que recogen tanto la Ley de Asilo, como la Ley de Extranjería y la propia Constitución” y anuncia que van presentar una demanda de protección de los derechos fundamentales en los juzgados de Melilla.

Foto: José Palazón
Los acontecimientos de anoche no hacen más que constatar los temores que desde que entró en vigor la nueva Ley de Asilo se han expandido entre los defensores de derechos humanos en Melilla. Al haber disminuido los requisitos para que las solicitudes de asilo sean admitidas a trámite, hay más inmigrantes con autorización para vivir en España hasta que se resuelva definitivamente su caso, más inmigrantes que tienen derecho a entrar en la península. “Estábamos expectantes con la nueva Ley y desgraciadamente intuíamos que podría llegar a pasar una cosa así, por eso ayer fuimos todos, íbamos de observadores” afirma el abogado José Alonso. Con la Ley anterior la mayoría de los casos no pasaban el primer filtro y “los pocos que conseguían la tarjeta amarilla podían viajar a la península sin problemas”. El último cruzó el mes pasado.
La semana pasada, los propios inmigrantes habían denunciado que la policía les advirtió de que aunque estuviesen documentados no les dejaría viajar. “Es un disparate, el día que fueron a recoger los papeles les dijeron que no fuesen a comprar billetes de barco o de avión porque no les dejarían cruzar. Eso ilegal, pero aquí les da igual” asegura José Palazón de Prodein. Junto a Kamel otros 14 inmigrantes han recibido el permiso temporal de residencia. Ayer hicieron una colecta entre todos para pagar el billete del argelino y comprobar si las supuestas amenazas de la policía sobre no dejarles cruzar eran ciertas o todo se quedaba en un intento de desanimarlos. “Es una forma de disuadirlos. Esta gente tiene que hacer grandes esfuerzos para pagarse un pasaje, son personas sin recursos y se ríen de ellos” critica Palazón. De madrugada y después de más de dos horas de espera, Karmel y los compatriotas que le acompañaban, todos con sus tarjetas amarillas en los bolsillos, volvieron al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes donde continúan esperando, algunos desde hace meses y otros desde hace años, a que les abran las puertas del barco.
26.01.2010 ·
Por Alberto Arce
El pasado 27 de diciembre escribía el siguiente texto desde el Hotel Palestina de Bagdad, un lugar prácticamente vacío en el que los guardias se mostraban totalmente relajados, los controles de seguridad eran prácticamente inexistentes y la sensación de normalidad contaminaba la precaución natural que cualquier extranjero debe mantener en Bagdad, sea cual sea la circunstancia. Ayer, menos de un mes más tarde, un terrorista suicida se inmoló frente a la puerta del establecimiento, entre el edificio y el paseo de Abu Noass, punto de referencia de la prensa internacional que recala en la ciudad y teóricamente una de las zonas más seguras de la capital iraquí. Junto al Palestina, los hoteles Sheraton, Al Hamra y Babel han sido también seriamente dañados por una cadena de atentados suicidas que ha dejado 36 muertos, decenas de heridos y un mensaje claro, dirigido al gobierno iraquí en primera instancia: “ninguna zona de Bagdad es segura” y secundariamente a las decenas de periodistas que ya tendrían incluso habitación reservada para la cobertura de las próximas elecciones: “sabéis lo que os espera cuando lleguéis a Bagdad”.

Una madre iraquí con sus hijos frente a su casa destruida por un coche bomba en Bagdad, Irak. 25 enero de 2010. (AP Photo/Hadi Mizban)
La calle Al Saydoun, en Karrada, con terrazas repletas de estudiantes que comen y beben zumos podría recordar a Beirut. Por primera vez, tras viajar desde Basora hasta Bagdad, las mujeres descubiertas son casi tantas como las cubiertas y los tejanos y zapatillas deportivas superan ampliamente en número a los vestidos tradicionales, mayoritarios en el sur del país. Ali Kareem, estudiante de Dirección teatral en la Academia de Bellas artes de Bagdad señala una manzana de construcciones de planta baja: “Son los locales de la comunidad homosexual de Bagdad”. – ¿Y nadie les ataca? . – “No. Ya no”. Assim y Bilal, compañeros de Ali en la Universidad y estudiantes de diseño y escultura, respectivamente, con los que se comparte terraza, aseguran que esa época ya ha terminado. Hay alcohol disponible, terrazas repletas y normalidad casi absoluta. “Sabemos lo que puede pasar en cualquier momento. Pero también que cada vez sucede con menos frecuencia”.
Caminamos hasta Abu Noass, el paseo más transitado frente al río Tigris, en Bagdad. Allí ha sobrevivido una estatua, la del poeta que loa el amor homosexual durante el califato de Harum al Raschid. Se trata de uno de los parques más bellos y pacíficos de la ciudad y parece imposible ahora, con el aire de normalidad que se respira, que en el peor momento de la guerra sectaria que partió la ciudad en varios pedazos hace un año medio, el Ministerio de Sanidad abriese un recuento diario de cuerpos torturados y asesinados que aparecían flotando en el río, frente al lugar en el que nos sentamos a disfrutar de un pic-nic.
En la actualidad, Abu Noass está ocupado una mañana cualquiera, un viernes cualquiera de diciembre por pandillas de jóvenes y familias que disfrutan de la comida en alguna de las terrazas abiertas, parejas de enamorados que pasean cogidos de la mano y partidos de fútbol bajo el sol del templado invierno iraquí en los que un equipo juega con la indumentaria del Real Madrid y el contrario lo hace con la del Barcelona. Sólo rota la calma por helicópteros norteamericanos a los que nadie hace el más mínimo caso – son casi siete años de costumbre- y que despegan desde la Zona verde, situada al otro lado del río, frente a los hoteles Sheraton y Palestina, no sólo totalmente vacíos en la actualidad sino sometidos ya a mínimas medidas de seguridad. Ni siquiera es posible ver las armas, apoyadas en el interior de las cabinas, de los guardias que registran con desgana a quienes entran, cargados con mochilas, al recinto que los hoteles comparten con dos canales de televisión locales.
Ali, Bilal, Assim comen al aire libre y bromean. felices pero no quieren confiarse: “No queremos que transmitas una idea equivocada, el hecho de que estés aquí con nosotros sigue sin ser normal. Eres extranjero. Así que no te separes de nosotros y quédate callado siempre que alguien te pregunte cualquier cosa. Déjanos hablar a nosotros”. Tienen la misma edad. Entre los 20 y los 25 años. Prácticamente no recuerdan el régimen anterior. Y se sienten relativamente libres. “Nosotros no hemos podido elegir y hemos vivido casi toda nuestra vida en guerra hasta un punto en el cual dejas de pensar en ella y te limitas a vivir el día a día. Quizás tardemos un poco más de lo necesario en acabar nuestro estudios porque es necesario trabajar al mismo tiempo pero hacemos teatro, pintamos, vamos a exposiciones, escuchamos música y nos divertimos”.
La definición de Ali de su vida diaria no difiere de la que podría hacer cualquier estudiante de otra universidad en cualquier país mientras espera ilusionado a que se abra de nuevo el teatro del Colegio de Bellas Artes, a punto de ser remozado totalmente por un programa de cooperación del ejército norteamericano. Algo que no parece provocarle ninguna contradicción. “Sí, una vez les pregunté a los soldados que entraban en la Universidad por qué habían asesinado a tantas mujeres y niños iraquíes. No me respondieron. También les pregunté por qué entraban armados en la Universidad. Me respondieron que por seguridad. ¿por la vuestra o por la mía? Silencio. Sólo pienso que deberían irse cuanto antes. Sí, si quieres puedo decirte eso. Pero también que tengo miedo de lo que pueda suceder cuando se vayan. Lamentablemente, no confío en los iraquíes“.

Una mujer iraquí llora frente a su casa destruida después de un atentado con bomba en Bagdad, Irak, el lunes, 25 de enero de 2010. Tres coches bomba aparcados explotaron cerca de tres populares hoteles de Bagdad donde se alojan periodistas occidentales y hombres de negocio. (AP Foto)
Probablemente no exista una relación directa entre la ejecución, pocas horas antes, de Alí el Químico, primo de Saddam Hussein y responsable del exterminio masivo de población kurda durante la campaña militar de Al Anfal a finales de los años 80 por parte del régimen de Saddam Hussein y la reciente cadena de atentados. Pese a su coincidencia. Ali “El Químico” llevaba condenado a muerte casi tres años y todos los analistas daban por hecho que su ejecución no se consumaría.
Los ataques han tenido lugar de manera demasiado ajustada en el tiempo para considerarse una represalia planificada. Pero es casi seguro que la reciente decisión tomada por la Comisión de la Justicia y la Responsabilidad del gobierno iraquí (antiguo Comité de des-baazificación) de no permitir a casi 500 candidatos concurrir a las elecciones legislativas del próximo 7 de marzo acusados de pertenencia al partido Baaz, anunciada hace varios días y que levanta un gran polémica, si puede encontrarse en la base del ataques que devastaron Bagdad ayer. Si alguien pensaba que el enfrentamiento sectario podía darse por finiquitado, probablemente se equivocaba. Es fácil y recurrente culpar directamente a Al Qaeda de cualquier explosión. Corre, en cambio, en boca de todos los iraquíes, el previsible repunte de la violencia antes de la convocatoria electoral y no hemos sido testigos más que de su primera manifestación, que tras un mínimo análisis de contexto, podría perfectamente ser atribuido a la insurgencia suní, la llamada “resistencia”, agrupada bajo diversos nombres y alianzas a grupos supervivientes de la estructura del antiguo régimen baazista.
El pasado diciembre Hassan Oleiwi, dirigente del Partido Comunista de Irak en la ciudad de Najaf respondía a mi pregunta respecto al origen de la situación actual de la siguiente manera: “No habrá paz interna hasta que las milicias chiítas no acepten las reglas del juego político democrático y los antiguos baazistas regresen de algún modo a la vida pública, con una constitución que se respete y un parlamento fuerte”. Y cuando se le preguntaba, pocos días antes, al alcalde de Rumeitha, una ciudad situada en el sur chiíta del país si creía posible la reconciliación con los sunitas y los supervivientes del antiguo régimen, en tanto miembro del Partido del gobierno Al Dawa y político más votado del pueblo, respondía lo siguiente: “El partido Baaz debería ser legalizado de nuevo y debería participar del proceso político. Son parte de la población. Todos los profesionales e intelectuales del partido que no tengan las manos manchadas de sangre deberían regresar a sus puestos y reincorporarse a la Administración. Por ejemplo, la mayoría de los diplomáticos y muchos profesores universitarios. Es lo mejor para el país. Integrar a los que piensan diferente en el sistema democrático y no mantenerlos en la clandestinidad y las armas. Toma el ejemplo del Ejército del Mahdi, antes eran una milicia feroz, ahora son un partido político más (Saderistas), y no precisamente quienes están desestabilizando al país. Definitivamente, mi opinión es que el Partido Baaz debería ser legalizado y reincorporado al Parlamento. La democracia iraquí se haría más fuerte”.
El alcalde de un pequeño pueblo puede permitirse expresar opiniones como ésta, que no son compartidas por los miembros del gobierno, pero han sido escuchadas en repetidas ocasiones a lo largo de las semanas de estancia en Irak. A medida que aumenta el nivel de responsabilidad decrece la relación entre posicionamientos políticos de la ciudadanía y decisiones en consecuencia del régimen político existente.
Resulta especialmente sorprendente que se prohíba presentarse a las elecciones al actual Ministro de Defensa, Abdel Qader al-Obeidi, responsable de la exitosa transferencia de la seguridad de manos norteamericanas a manos iraquíes a lo largo del último año. El motivo: ha mostrado en público su apoyo a Iyad Alaui, principal adversario del Primer Ministro Al Maliki en las encuestas. En el Irak actual, incluso las leyes de reconciliación y memoria histórica respecto al pasado se utilizan, casi siempre, para la defensa de intereses privados. El precio, como siempre, lo pagan quienes pasaban por la calle en ese momento.
25.01.2010 ·
por Cristina F. Pereda. Washington D.C.

Un soldado norteamericano gesticula ante un grupo de haitianos durante un reparto de ayuda humanitaria.19 de Enero, 2010. (AP Photo / Jae C. Hong)
Haití no es Nueva Orleáns después del Huracán Katrina. Haití no pertenece a Estados Unidos. Pero la respuesta norteamericana a las consecuencias del terremoto bien podría equipararse a la que daría el gobierno de Obama ante cualquier catástrofe dentro de su territorio. O la que muchos exigieron a Bush tras el paso del huracán en 2005. Desde la donación inmediata de 100 millones de dólares a las promesas casi diarias de que Estados Unidos no abandonará a Haití una vez terminadas las labores de rescate y emergencia, Obama parece mirar a Haití como un Estado más. Y los medios americanos así lo contaron: “Haití, en todos los sentidos, se convirtió en el Estado número 51 el martes a las 4.53h de la tarde con el terremoto”, publicaba la revista Time bajo el título El ejército americano en Haití: Una invasión compasiva.
Una semana antes de que la tierra sacudiera Haití, Hillary Clinton comparecía en Washington para hablar sobre USAID, la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. USAID es una agencia con el orgullo herido, atrapada entre la falta de fondos para ayudas y acusaciones de que las últimas respuestas en el tsunami de 2004 y los terremotos en China en 2008 no fueron suficientes. Una semana antes de la catástrofe, la Secretaria de Estado norteamericana anunciaba reformas en USAID para convertirla en un ejemplo a nivel internacional.
Pero el despliegue de ayuda no se ha visto con los mismos ojos dentro y fuera de Estados Unidos. Para los americanos, empujados por el lenguaje de los medios de comunicación, el ejército y los marines han dejado de imponer su imagen más dura para dedicarse a entregar agua y comida. Aunque vayan armados. En el extranjero, sobran las preguntas sobre por qué hacían falta 10.000 efectivos del ejército, un buque y la guardia costera mientras Haití clamaba por personal sanitario y medicamentos.
Algunos editoriales defendieron que el terremoto en Haití no pone tanto a prueba a Estados Unidos como a Obama. Es la oportunidad de cumplir otra de sus promesas: que no dejarán sólo a ningún país o pueblo necesitado. Y de rebote, la posibilidad de mejorar la imagen de Estados Unidos en el extranjero. Pero Obama respondió igual que Bush durante Katrina. Cuando el estadio de Nueva Orleáns quedaba atestado de desplazados por el huracán a finales de Agosto de 2005 y los servicios de emergencia de Louisiana fallaron, Bush envió al personal de Blackwater, la agencia privada de seguridad que después manchó su nombre en Irak.
El diario Los Ángeles Times ha descrito el despliegue de medios de comunicación en Puerto Príncipe como el mayor desde el tsunami en Asia en 2004. Y parecieron trabajar al unísono. Mientras las televisiones estadounidenses mostraban imágenes de haitianos arañando el cemento para rescatar a familiares, los titulares dictaban la preocupación sobre la seguridad. A ningún locutor le chirriaba ese rótulo hablando del peligro en las calles de Puerto Príncipe, cuando su voz acompañaba escenas de heridos, desplazados, huérfanos y haitianos solidarios con desconocidos bajo los escombros. Las cámaras de la CNN tardaron varios días en encontrar escenas de gente en busca de comida entre los cascotes de los supermercados. Para entonces, la llegada de miles de marines parecía obedecer el dictado de los titulares: “La seguridad se convierte en la preocupación número uno”.
Un artículo de la revista online Slate titulado “Por qué Estados Unidos se centró en la seguridad en vez de ayudar a los haitianos” concluía la semana pasada que cualquier respuesta a esta pregunta es negativa para los americanos. O bien Estados Unidos tiene intereses en el país caribeño que sólo el tiempo va a revelar, “o no importa de qué color sea nuestro presidente. Incluso cuando esté haciendo las cosas bien, el gobierno americano puede ser racista y, aún en una operación civil y puramente burocrática, salvajemente cruel”.
Los rostros de los haitianos pidiendo ayuda han recordado a muchos a las víctimas afroamericanas de Katrina. Los mismos que se quejaron por el lenguaje utilizado en función del color de las víctimas del huracán Katrina -el adjetivo de saqueador siempre acompañaba a los afroamericanos, los blancos eran víctimas-, se preguntan estos días por qué después del tsunami en Asia o el terremoto en China los titulares no nombraron problemas de seguridad.
Las televisiones norteamericanas se dieron prisa por retratar a los marines como guardianes de la ayuda. Para apoyar esta teoría, todos los días llegaban imágenes del mismo rincón comercial de la ciudad. Grupos de haitianos escalando entre los escombros para conseguir cualquier cosa. Comida o una caja de cartón. Algo que pudieran vender. Los reporteros norteamericanos a veces tuvieron suerte y hasta encontraban imágenes de la policía intentando hacerse con el control. La estrella de la CNN Anderson Cooper (en sus peores cifras de audiencia antes de aterrizar en Puerto Príncipe) se topa con un adolescente desorientado. Le acaba de caer una pedrada en la cabeza. La imagen de Cooper llevando al joven ensangrentado hasta otra esquina alimenta el horario de la CNN durante toda la tarde.

Un trabajador de una organización estadounidense de asistencia médica en catástrofes sostiene la mano de un niño herido (Gerald Herbert / AP)
En España Francisco Perejil nos contaba que para encontrar escenas como esta, bastaba con ir al mismo cruce de calles donde antes estaba la actividad comercial. En Estados Unidos nadie confesó que repetían localización a diario.
Las imágenes de Haití llegaban con los nombres y apellidos que los norteamericanos nunca ponen a sus víctimas nacionales. Sean soldados o civiles, sus heridas nunca llegan a la pantalla de televisión ni a las páginas de un periódico. Las de los haitianos aparecían después de dos mensajes. Uno, la advertencia de que podían herir la sensibilidad de algunos televidentes. Y dos, que los medios se veían obligados a mostrarlas porque “esa es la realidad ahora mismo”. Si los norteamericanos necesitaban ver el terremoto en directo desde dentro de un orfanato, esos 15 segundos de gritos en la oscuridad, o si de verdad hacía falta poner el micrófono del reportero de la CNN entre los escombros para escuchar a las víctimas pidiendo ayuda, no lo sabemos.
Este fin de semana los defensores del lector del New York Times y Washington Post dedicaron una columna a justificar el uso de estas imágenes. Para el Times, “resultó duro mirar algunas imágenes de sufrimiento y muerte, pero era imposible no publicarlas”. En el Washington Post, sin embargo, reconocen que los lectores esperaban ese tipo de imágenes, “pero no estaban preparados para ver durante días una representación tan gráfica de la muerte”.
Puede que sin esas imágenes no hubieran llegado millones de dólares a través de mensajes de texto. Aunque, seguramente, sin cada uno de esos fotogramas dedicado a una víctima el argumento de que el ejército estaba allí para ayudar no sería sostenible.
Rebecca Solnit, autora del libro “Un Paraíso Construido en el Infierno” sobre Nueva Orléans después de Katrina, estudia la reacción de las autoridades en catástrofes naturales. Según Solnit, desde el terremoto de San Francisco en 1906 las autoridades y las leyes que les amparan están más preocupados por la propiedad que por las vidas humanas. “En casos de emergencia”, escribe Solnit, “la gente puede y de hecho acaba muriendo por esas prioridades. O son disparados por pequeños robos o por robos imaginarios. Los medios no sólo empujan estos resultados sino que casi de forma repetitiva prepara el camino para que se dé esta reacción”.
Con ayuda de los medios o no, Estados Unidos ha conseguido crear una imagen de salvador en Haití. Sólo los marines podían garantizar la entrega de ayuda, por eso la custodiaron en el aeropuerto de la capital durante días, mientras las organizaciones internacionales en el terreno se quedaban sin palabras para explicar que necesitaban la entrada de personal sanitario y medicamentos. Sólo los marines podían garantizar la seguridad de aquellos que entregarían las botellas de agua y raciones de comida. Por eso esperaron los haitianos.

El buque hospital militar "Comfort" de EEUU, junto al barco de Greenpeace "Esperanza" con ayuda humanitaria para Médicos sin Fronteras, ambos atracados en Puerto Príncipe. Haití. 24 de Enero, 2010 (AP Photo/Gregory Bull)
En casa, Obama ha vendido el mejor ejemplo de su prometida diplomacia humanitaria, la de la compasión y el diálogo. La compasión llegó en forma de dólares, buques y soldados. El diálogo aterrizó con Hillary Clinton, quien se sentó junto a René Préval, presidente de Haití. No hubo imágenes de Clinton sobrevolando la zona de la catástrofe en helicóptero. Llegó, escuchó y se marchó.
En el terreno, quedan los marines sin fecha de regreso.
21.01.2010 ·
- Admiten a trámite la solicitud de Fátima, una joven marroquí que podría ser condenada en su país a penas de entre un mes y un año de cárcel por ser madre soltera
- La expulsión del padre de su hijo, de nacionalidad india, continúa en marcha
“Se llama Vikram” dice Fátima mientras su voz se envuelve en una sonrisa. Harmeet, un joven hindú, y ella acaban de registrar a su hijo recién nacido en los juzgados de Melilla. “Ya somos oficialmente los padres, los dos hemos firmado un papel”.
Hace cuatro meses, Fátima tenía tres preocupaciones: la evolución de su embarazo, la resolución de la solicitud de asilo que ha presentado al Gobierno español y la orden de expulsión de Harmeet. La naturaleza es más rápida que la burocracia y la primera obtuvo respuesta el pasado 2 de enero cuando nació Vikram, su primer hijo, un niño “grande y fuerte”. De la segunda, ha recibido buenas noticias esta semana cuando le notificaron que han admitido a trámite su caso. La tercera preocupación, que acabe separada de su pareja, amenaza con romper la buena racha.
Fátima (nombre ficticio) es una joven marroquí cuya historia ya contamos en P+DH que ha pedido asilo en España para no volver a su país, en el que está amenazada por su familia porque el padre de su hijo es hindú y no musulmán, y donde por ser madre soltera podría enfrentarse a penas de entre un mes y un año de cárcel. En octubre presentó su segunda solicitud respaldada por la Asociación Pro Derechos Humanos de la Infancia (PRODEIN), que inició una campaña de información y envío de mails al Gobierno exigiéndole que diera marcha atrás en su denegación de asilo.
Fátima pudo abandonar la chabola en la que vivía por miedo a ser expulsada y volver al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) donde ha pasado el resto de su embarazo y ahora se recupera del parto. “Todo el mundo está pendiente de mí y otras mujeres inmigrantes me ayudan con el niño porque todavía no puedo moverme bien”. Vikram, tendrá la nacionalidad india, como su padre, ya que su madre no quiere que sea marroquí y no puede ser español a pesar de haber nacido en Melilla. En España los hijos de extranjeros obtienen la nacionalidad de sus padres, no la española.
Está feliz porque acaba de saber que, esta vez sí, evaluarán su petición de asilo. Más allá de superar un obstáculo administrativo, la admisión a trámite de la solicitud, en la práctica, es un pasaporte para viajar a la península, la idea que persigue Fátima desde que llegó a Melilla hace más de tres años. Los solicitantes de asilo que pasan ese primer filtro tienen una ventaja que no afecta el resto de inmigrantes del CETI, reciben una tarjeta amarilla que les autoriza a cruzar el Estrecho y permanecer en España hasta que el Gobierno se pronuncie sobre su caso.
Si decidiera irse, Fátima podría ser atendida, junto a su hijo, en un centro de acogida gestionado por una ONG. Pero no se quiere ir porque en sus cuentas ya no es una sola, son tres. Ella, su pareja y su hijo, una suma que no admite restas. “No me voy de aquí si Harmeet no viene conmigo. Es el padre de mi hijo. Ahora somos una familia aunque no lo diga un papel y no podemos separarnos, no imagino vivir en España sin él y menos pensar en que se lo lleven de vuelta a la India”.
Harmeet y Fátima llevan juntos tres años, en abril ella se quedó embarazada y desde entonces no se han separado. Sin embargo, mientras a madre e hijo se les empiezan a abrir las puertas a una regularización, él sigue en la misma situación desde hace cuatro años, cuando llegó a Melilla, sin papeles y con una orden de expulsión que la policía podría ejecutar en cualquier momento. “Mi vida está en España. Vine buscando un trabajo pero he encontrado una familia. Ahora tengo la responsabilidad de mantener a mi hijo y no podré cumplirla si me deportan. El mismo temor tiene Fátima.”¿Qué pasa si yo estoy fuera de aquí y se lo llevan? ¿Cómo voy a saber lo que está pasando?”.

José Palazón/ Prodein
En tres meses tendrán una respuesta definitiva, como recoge la nueva ley de asilo para los casos tramitados por vía urgente como éste. Si es negativa, la joven no volverá a Marruecos. “Me iría a la India, porque él no podría venir conmigo a mi país, es hindú y mi familia ya nos ha amenazado, tampoco quieren a mi hijo”. Si es positiva y Fátima se queda en España, podrían casarse y solicitar la reagrupación familiar. La otra opción es que ambos sean registrados como familia dentro del CETI y que la Delegación del Gobierno en Melilla los enviara a la península e instalara en centros de acogida o pisos gestionados por una ONG, como hace con otras familias que viven en el centro melillense.
Aquí o donde sea, pero juntos. “Somos una familia normal, queremos casarnos, tener nuestra casa donde criar a Vikram”. Pero los tiempos de la Administración son largos y mientras concluyen su pareja sigue en la cuerda floja, sabiendo ambos que cualquier día Harmeet puede ser detenido en una redada policial de las que habitualmente se realizan en el CETI y deportado, dejando solos en España a su hijo y a su mujer.
>> Otras noticias publicadas en P+DH sobre el caso de Fátima
Cartas por el asilo de una madre amenzada
Nueva solicitud de asilo, nuevo plazo para la madre amenazada
20.01.2010 ·
Raji Sourani es el abogado palestino especializado en Derechos Humanos más reconocido internacionalmente. La primera vez que fue encarcelado por Israel, en 1979, pasó tres años en prisión por “actividades políticas”. Le siguieron dos encarcelamientos por ejercer como abogado defensor de las víctimas de la ocupación israelí. Sufrió torturas y Amnistía Internacional defendió su causa como preso político en 1988. Su independencia lo llevó a ser detenido durante 18 horas por la Autoridad Nacional Palestina por criticar la creación de unos tribunales propios. Es el fundador del Centro Palestino para los Derechos Humanos, promotor de la causa interpuesta ante la Audiencia Nacional española contra un ministro israelí y seis militares por un bombardeo a la casa de un miembro de Hamás que acabó con la vida de catorce civiles. La labor de Raji Sourani fue reconocida por la República Francesa con el Premio Derechos Humanos en 1995, dos veces por la Fundación Robert Kennedy, por la Asociación Internacional de Juristas de Londres en 2003, y hace apenas un mes por la Asociación ProDerechos Humanos de Andalucía.
¿Cuál es la situación en Gaza un año después del ataque?
Nada ha cambiado. De hecho, la situación es mucho peor porque todo sigue como entonces: la destrucción, no hay máquinas ni cemento para la reconstrucción y, por supuesto, el bloqueo ilegal de medicinas. El sitio continúa, estamos aislados. No tenemos agua potable, petróleo, gas para cocinar, medicinas, hospitales, quirófanos. No hay reciclaje de aguas ni residuos. Todo va al mar, que está absolutamente contaminado.Hay más de 5.000 discapacitados como consecuencia de esta guerra. Las heridas psicológicas y físicas siguen abiertas. La comunidad internacional no paraba de decir que iba a reconstruir Gaza después de la guerra, pero no lo han hecho. Y una de las cosas más peligrosas: los palestinos pensaban que podrían actuar legalmente contra los métodos ilegales de Israel, ya fuera a través de la Corte Penal Internacional, de la Corte Internacional de Justicia, del Informe Goldstone o a través de la justicia de países de la Unión Europea como la española. Pero ahora, que ven que no ocurre nada, se piensa que los ataques contra civiles se pueden repetir en cualquier momento. La gente tiene miedo del mañana.
En resumen, en Gaza hay dos máquinas de matar: una es el desastre humanitario y otra es que no hay Corte que juzgue contra esta impunidad.
Cuando nos encontramos con Raji Sourani está inmerso en una gira por toda España que ha organizado aprovechando la entrega del premio de la organización andaluza. En cada una de las ciudades se reúne con organizaciones amigas de la causa palestina, ofrece conferencias y atiende a los periodistas. Lleva años denunciando internacionalmente la situación de los Territorios Ocupados de Palestina, explicando, repitiendo y contagiando del convencimiento, de la confianza que el tiene depositada en la legalidad, porque es lo único que le queda, “la única arma de los débiles”, como la define Luis García Montero. Su rostro desvela su cansancio, pero su amabilidad, su buena disposición son sólo la antesala de la capacidad de su discurso, y del tono de su voz para prevenirnos de panoramas aún más desoladores.
¿Cómo cree que va a afectar a Gaza la construcción del muro metálico bajo tierra en la frontera con Egipto?
El muro no va a ayudar a resolver el problema. Estamos en el mundo de internet donde no hay fronteras. Estamos en el mundo post-muro de Berlín. Del otro muro, el que separa Israel de Gaza, la Corte Internacional de Justicia, no sólo ha dicho que es ilegal sino que es un crimen de guerra y que debería ser castigado por la Comunidad Internacional. Este nuevo muro sólo va a provocar más aislamiento, y cuando digo aislamiento, quiero decir extremismo, sangre y destrucción. Esto nos sitúa en un panorama no muy lejano, en el que el 60% de la población será menor de 18 años, en el que aparecería la primera generación de extremistas de élite, siguiendo la estela de Bin Laden.
20.01.2010 ·
El pasado viernes publicamos en P+DH un reportaje que destapó las comisiones que los bancos están cobrando por algunas de las transferencias a las ONG que trabajan en Haití. Con el paso de las horas y los días, esa información ha recorrido la red hasta llegar a las portadas y comentarios de la mayoría de los grandes medios de comunicación. El asunto ha provocado incluso reacciones por parte del Gobierno, como reconoció en rueda de prensa la vicepresidenta De la Vega, y de las asociaciones de consumidores, a lo que se suma el propósito de enmienda de la patronal de la banca, que ha reconocido su error y afirma que devolverá el dinero cobrado a quien lo reclame.
P+DH es todavía – a la espera de que demos a luz a periodismohumano.com – un pequeño laboratorio, un campo de pruebas, y la experiencia que hemos vivido durante estos días ha cristalizado en algunas conclusiones que queremos compartir con vosotros:
Sí que se puede
Sí que es posible elaborar una agenda de temas de actualidad que abra el espectro, que cambie el enfoque y los temas. Puede que la noticia de las comisiones bancarias no sea el mayor exponente de silencio mediático, pero sí un muy buen ejemplo de cómo hay ciertos ángulos muertos que, una vez que alguien ilumina, despiertan el interés general. Somos un reducido grupo de periodistas y estamos lejos de los recursos de los grandes medios. Pero, con apoyo de la sociedad civil, sí que se puede. Es la sociedad – sus individuos o sus organizaciones – la que una vez informada corre la voz, protesta, se queja y fuerza los cambios.
Otro ecosistema de la información
El miércoles un usuario de twitter fue quien nos dió la pista de lo que podría estar pasando, porque ya había pasado antes, y comenzamos a investigar. Durante el jueves se siguió trabajando en las comprobaciones y en los contactos con ONG, asociaciones y bancos. El reportaje fue publicado el viernes y fueron los lectores de P+DH los que, en Facebook, en Twitter y en menéame aportaron más casos que desmentían las versiones oficiales y difundieron la noticia de forma viral.
Mientras tanto, las asociaciones de consumidores y usuarios de banca, tras tener conocimiento de la información publicada en P+DH, decidieron denunciar la situación a través de diferentes comunicados, declaraciones y gestiones internas. A mediodía del viernes el asunto hace reaccionar públicamente al Gobierno y a los despachos de los principales bancos españoles. Todas esas reacciones fueron recabadas para un segundo artículo en P+DH.
A primera hora de la tarde, los lectores ya habían hecho del asunto uno de los más comentados en la red y fue entonces cuando los diarios digitales y algunos informativos de televisión empezaron a hacerse eco de la noticia, que ha ido difundiéndose durante todos estos días en practicamente todos los medios y en todos los formatos – también el humor gráfico.
A las personas les gusta estar con personas
Los lectores de P+DH se han expresado estos días en los comentarios con un sosiego, con un espíritu crítico y con un una confianza solo posible si tienen la impresión de estar dialogando con personas y no con máquinas. Han tomado la información como propia y se han tomado la molestia de conseguir y enviarnos pruebas de sus testimonios. En este ecosistema, con lectores que leen y se indignan no basta. A ellos, gracias.
Por tanto, seguiremos
Se puede, y se debe, hacer periodismo de calidad, independiente, veraz, honesto y con un enfoque más humano, cuyo hábitat sea ese nuevo ecosistema y relacionándose con gente deseando participar de él. Con esa información en la mano, los ciudadanos pueden y deben actuar para mejorar las cosas que no les gustan, incluso las que no les afectan personalmente.
Por eso seguiremos, por eso dentro de muy poco verá la luz Periodismo Humano, un proyecto de periodismo profesional que sólo será posible con el apoyo de los ciudadanos y la sociedad civil que piense que una información de calidad humana no sólo es posible, sino necesaria.
Enlaces relacionados:
¿Tu banco te cobra comisiones por ayudar a Haití? – el artículo original en P+DH publicado el viernes 15 de enero a las 10.00h, incluye declaraciones asociaciones de usuarios y consumidores.
Reacciones del Gobierno, la patronal de la banca y las asociaciones de usuarios – artículo de P+DH publicado el sábado 16 de enero.
<br /><br /> D <a href=”http://www.widgadget.com/widget/noticias-sobre-comisiones-bancarias”>Noticias sobre comisiones bancarias</a><br /> m <a href=”http://www.widgadget.com/g”>Widgadget</a> <a href=”http://www.widgadget.com/”>l</a>!
19.01.2010 ·
Reproducimos íntegramente, con su permiso, el mail que el cooperante Óscar Serrano ha enviado desde Haití a sus compañeros de Acción contra el Hambre en España. Óscar es nutricionista y uno de los 20 especialistas en emergencias que esta ONG tiene en estos momentos en Puerto Príncipe.
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Enviado el: martes, 19 de enero de 2010 5:25
Para: Alicia G …..
Asunto: Haiti con el corazón en un pañuelo
Hola Alicia…
Por fin he conseguido parar por hoy… Después de 16 horas del tirón, comiendo en media hora con el plato en la mano, espero resultar suficientemente coherente…
Estoy en nuestra oficina provisional. La real se hundió con mucho de nuestro personal dentro, afortunadamente estaban en la planta primera, que de repente se convirtió en la planta baja. Sólo tenían contusiones o un susto de muerte… pero mucho de nuestro personal no ha aparecido aún, otros no han venido a trabajar porque estaban rescatando o llorando a su familia. Nuestros empleados locales han perdido la casa y algún ser querido, y cuando salen de aquí duermen en la calle como otros miles de personas, y luego se presentan aquí a las 8 para empezar su jornada laboral. Un equipo especial de psicólogos de Acción contra el Hambre va a entrevistarles y hacer lo que puedan para ayudarles a recuperarse del golpe en la medida de lo posible.
Nosotros también estamos en tiendas de campaña, porque no se puede entrar a la casa de expatriados vistas las fisuras y destrozos que ha sufrido. La oficina está bajo un plástico y funcionamos con generador y baterías.

Angie Dumee, de diez años, aprieta la mano de su padre, Pierre, mientras es curado. Haití (AP Photo/Julie Jacobson)
Hoy ha sido el día de visitar los campos, de avisar a la gente para las pruebas de reclutamiento de personal de mañana. Tan complicado es el tema, que nuestra mejor fuente de personal de salud son los campamentos de damnificados… Por eso, tendré que ir uno por uno y hacer los test 4 veces, ocupando todo el día.. Necesitamos enfermeros, o lo más parecido para formarlos y poder abrir cuanto antes las tiendas de acogida para madres lactantes y pequeños huérfanos que han perdido a su mamá, y su fuente de alimento o supervivencia, como lo quieras ver.
Por su lado, los de agua y saneamiento han podido posicionar 6 puntos de distribución de agua en dos de los campamentos. Cada una de las vejigas contiene 10000 l., pero el agua se acababa en una o dos horas.
La población está desesperada. La gente se protege bajo plásticos, sábanas, sacos, tumbados, si tienen suerte, sobre los colchones que han recuperado de sus casas, y esperan… Hemos visitado un orfanato que estaba un poco tocado, pero ha resistido a pesar de haber perdido 3 niños de entre los adolescentes durante el terremoto. Media ciudad está en ruinas… Las Naciones Unidas han retirado entre ayer y hoy 80000 cadáveres de las calles, que van directos a fosas comunes para reducir los riesgos de enfermedad y epidemia..
Cuando vemos a la gente por la calle, parece una ciudad normal, van y vienen ocupados en sus cosas. La diferencia es que mientras hacen eso, tienen aún a sus seres queridos atrapados ( y muertos) bajo los escombros de lo que fue su casa, se tapan la nariz con mascarillas y otros inventos para evitar el olor de los cuerpos en descomposición y, sobre todo las enfermedades que temen se les peguen al respirar… Y buscan sin descanso comida, agua, ayuda para su familia, luz o alguien que les escuche. En cada esquina hay letreros escritos sobre sabanas que piden ayuda en varios idiomas “Necesitamos Agua y Comida!”
Para terminar, os cuento la historia de Germaine, la estudiante de enfermería que hoy nos acompaño para traducir cuando hablamos con los representantes de las comunidades o campamentos. Estaban en clase cuando tembló la tierra y su aula cayó 5 plantas. De 81 estudiantes solo sobrevivieron 12, ella completamente ilesa pero atrapada toda la noche en bajo los escombros. Menos suerte tuvo su hermana, también estudiante, que murió en su clase de derecho. Y aún le cuesta levantar la vista cuando conducimos por la ciudad.
Ahora si que me tengo que ir a dormir!!
Un abrazo y no te acostumbres a estas parrafadas!! Necesitaba poner un poco las cosas en contexto
Óscar
18.01.2010 ·
por Leila Nachawati
Tras el terremoto del 12 de enero, que ha dejado unos 100.000 muertos, todo el mundo habla estos días de Haití, país que se describe rutinariamente como “el más pobre de Latinoamérica”.

El bombero español Óscar Vega coge en brazos Redjeson Hausteen, un niño de dos años que fue rescatado de una casa derrumbada por el terremoto en Puerto Príncipe, Haiti (AP Photo/Gerald Herbert)
Para hablar con propiedad, más que pobre deberíamos decir que Haití es un país empobrecido, ya que no le han faltado recursos ni capacidades sino que ha sido llevado a la pobreza. En el Máster en Cooperación al Desarrollo y Gestión de ONG en la Universidad de Granada vimos en detalle las dimensiones de conceptos como pobreza-empobrecimiento y de otros relacionados con la cooperación y la ayuda al desarrollo que encajan perfectamente con el contexto de Haití y que me gustaría explicar en esta entrada.
Al hablar de Haití, decir que no se ha hecho lo suficiente para paliar las consecuencias de un desastre natural más que anunciado es quedarse muy corto. La historia de Haití es la de una miseria deliberada, fomentada por las potencias occidentales.
Haití fue el primer país en rebelarse contra la esclavitud. Desde que la isla fue invadida por Cristóbal Colón y se convirtió en el mayor proveedor de esclavos a las colonias españolas en América, su historia ha sido la de la lucha contra la esclavitud, de la que nunca ha logrado librarse del todo. Cada paso que el país ha dado hacia su autonomía política y económica ha sido aplastado por intereses occidentales. A la colonización española siguió la de Francia, que supuso la tala indiscriminada de bosques y la sobreexplotación de los recursos naturales de la isla. Los enfrentamientos entre España, Francia e Inglaterra por el control de Haití fueron aprovechados por el revolucionario François Dominique Toussaint-Louverture, que organizó el levantamiento de la población contra los ocupantes.
EEUU, que ahora anuncia a bombo y platillo los millones destinados a ayuda humanitaria, invadió la isla en 1915 y ha mantenido una intervención constante en los cambios políticos que se han ido sucediendo. Apoyó militar y económicamente al dictador François Duvalier, Papa Doc, al que sucedió su hijo. Respaldó después a Jean-Bertrand Arisitide, elegido presidente democráticamente, hasta que giró hacia políticas más izquierdistas. Entonces apoyó un golpe de estado contra él.
El intervencionismo político ha ido unido a una imposición de modelos económicos liberales que no responden a las necesidades de la isla y que han asfixiado su economía. Estos son algunos de los instrumentos que han secuestrado el desarrollo de Haití:
- El libre comercio: En teoría consiste en eliminar o rebajar los aranceles que protegen bienes o servicios entre países. En la práctica, entre países en situaciones económicas desiguales tiene a menudo muy poco de comercio y nada de libre. La competencia entre países desarrollados y en desarrollo suele ser desleal y poco transparente, lo que con frecuencia se traduce en inundar países empobrecidos de productos occidentales cubiertos por subvenciones estatales con las que las que los locales no pueden competir. El arroz es el alimento básico y la principal fuente de actividad en Haití, que cuenta con productores bastante eficientes, pero en la última década su producción se ha visto secuestrada por la liberalización del sector, que ha producido enormes beneficios a Estados Unidos y ha hundido en la miseria a los pequeños agricultores haitianos. En un estudio publicado en el Observatorio de Economía Latinoamericana se analizan en detalle la producción de arroz en Haití, el proceso de liberalización comercial y sus devastadoras consecuencias
- Los créditos FAD, también llamados “créditos concesionales”: Consisten en otorgar préstamos a países en desarrollo a condición de que los fondos se destinen a proyectos que debe aprobar el país que los presta. Además, las empresas que llevan a cabo los proyectos también deben ser del país que concede el crédito. Según el ICEX estos créditos permiten “la penetración de empresas españolas en nuevos mercados y el conocimiento de sus productos, otorgando para sus proyectos unas condiciones de financiación muy ventajosas, que hacen su oferta más competitiva.” Es decir, un chollo para el país del primer mundo, que además de recibir la devolución del dinero se asienta comercialmente en el país al que supuestamente dice ayudar. Lo más escandaloso de estos créditos es que forman parte de las políticas de Ayuda Oficial al Desarrollo, cuando no hacen más que secuestrar las economías de los receptores. Plataformas como 2015 y más, que lucha por que se cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio, promueven campañas para cancelar este tipo de “ayudas”.
- La deuda externa: A través de créditos FAD, que les resulta imposible devolver, y de la dependencia que crea la imposición de productos extranjeros, los países empobrecidos acumulan una deuda a la que no pueden hacer frente. La deuda se convierte en un cáncer para estas economías maltrechas y boicotea su desarrollo. Iniciativas como Quién debe a quién reclaman desde hace años a los gobiernos la condonación de la deuda externa de países como Haití, que debe 30 millones de euros solamente a España.
Condonar la deuda, sustituir los créditos FAD por verdaderos mecanismos de ayuda y establecer intercambios comerciales justos que fomenten el desarrollo serían buenas iniciativas para intentar reparar el daño causado y reaccionar al desastre humanitario en el que está sumido Haití. De momento, y como de costumbre, la única reacción es poner parches en forma de grandes despliegues económicos bien publicitados. No dejan de ser irónicas las palabras de la Secretaria de Estado de EEUU, Hilary Clinton, en rueda de prensa ayer: “Estaremos en Haití hoy, mañana y siempre”.
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Actualización 20, 40h
Médicos Sin Fronteras denuncia que den prioridad a los aviones con militares
18.01.2010 ·
- El documental To shoot an elephant , sobre la última invasión de Israel en la Franja de Gaza, se proyecta durante el día de hoy en más de 300 ciudades de todo el mundo.
- P+DH emite hoy el documental que también podrá verse a través de diferentes plataformas on line como Youtube, Pluralia.tv o DotSub.
Documental completo
Justo hoy, 18 de enero, hace un año de que Israel firmara el fin de la Operación “Cast Lead” (Plomo Fundido), tras 21 días de bombardeo contínuo sobre la población palestina de la Franja de Gaza, donde murieron más de 1.100 civiles. Durante los ataques, Alberto Arce y Mohammad Rujailah rodaron un documental que da testimonio sobre los efectos de las bombas y el sufrimiento en la franja de Gaza durante el ataque.
Ya en noviembre hablamos de To shoot an elephant, tras su estreno en el Festival Internacional de Cine de Gijón. Ahora, en este aniversario del fin de los bombardeos, P+DH se une al Global Screening de To shoot an elephant que tendrá lugar, según señala Arce, en “casi 300 proyecciones simultáneas en todo el mundo hoy, un año después del alto el fuego, para recordarle al mundo que Gaza sigue asediada, sin reconstrucción, y sin que la Comunidad Internacional haya movido ficha ni tomado cartas en el asunto lanzando un mensaje alto y claro. Si alguien bombardea Gaza durante tres semanas y dicho comportamiento no tiene consecuencias, puede volver a suceder en cualquier momento. Bombardear Gaza es gratis y recibe el apoyo implícito de toda la comunidad internacional. Se trata de una proyeccion para romper el silencio y contra la impunidad”.
Casi 300 proyecciones organizadas en diferentes partes del mundo desde varias ciudades latinoamericanas de Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay, Venezuela, Colombia, El Salvador, Ecuador, pasando por Suiza, Finlandia, Turquía, Túnez, Marruecos, Jordania, Líbano, Alemania, Francia, Grecia, Inglaterra, Irlanda, Israel, India, Italia, Malta, Polonia, Portugal, Tailandia, Suecia, Estados Unidos y Sudáfrica, entre otros. Asimismo, en España, más de 120 ciudades se unen a este Global Screening. Se puede consultar el listado de ciudades, horarios y sitios donde se proyectará el documental a lo largo del día de hoy.
El documental, registrado bajo licencia Creative Commons, para que “transcienda los límites de quienes lo producen y se convierta en material de quien lo ve” está diponible a través de diversas plataformas on line (DotSub, Pluralia.tv, Vodo, Naranjas de Hiroshima, Visionon.tv, Hayattv, Youtube). Además, esta acción global se presenta como un precedente en España ante otras formas de distribución y difusión de material audiovisual y periodístico.
Para apoyar este trabajo, también se puede comprar una edición especial multilingüe en 15 idiomas de To shoot an elephant o hacer directamente una donación para que el proyecto siga funcionando.
Actualización, 19 de Enero 2010
Alrededor de setenta personas fueron las que ayer, 18 de enero, asistieron a una de las proyecciones de “To shoot han elephant”. En un gélido salón de actos de la Facultad de Psicología, de Sevilla, Mª Jesús nos introdujo a todos los presentes en lo que supuso la “operación plomo fundido” de la que trata el documental, así como del asedio que Israel hace en la franja de Gaza con la complicidad de la comunidad internacional.
Recientemente ella estuvo en Egipto junto con 1.400 personas más, de todos los lugares del mundo, intentando entrar en Gaza para manifestarse. No lo consiguió por tierra, pero aludió a la sensación de masa y de familia que acompaña a un grupo de 1.400 personas, y la fuerza que eso te da para seguir adelante. “En Egipto la misma policía intentaba frenarnos en nuestras manifestaciones a la vez que nos hacía el símbolo de la victoria, como diciendo ‘por fin alguien le dice a Egipto algo sobre Gaza’”.
Mª Jesús explicó que Alberto Arce iba en un barco con el “International Solidarity Movement” que logró entrar por mar a Gaza. “Los barcos que se acercaban eran abordados, se les ametrallaba… pero ellos lograron llegar”. “El conflicto que Arce grabó no fue real, es sólo una visión parcial (…) él estaba con las ambulancias de, probablemente, un hospital de Fatah, por lo que ahí no llegaban tanto heridos como a los otros hospitales que sí sufrieron realmente la ofensiva israelí”, avisó a los presentes.
El público presente pudo asistir a la visión del director asturiano. Los niños fueron probablemente los que más ternura, compasión y tristeza causaron en la sala, riéndose con los niños que le preguntan a Arce por qué les estaba grabando, y quitando la mirada de la pantalla cuando a uno de estos le limpian los orificios nasales justo después de su muerte, en una camilla del hospital donde Arce estaba. La fascinación e impotencia también se notaron al ver cómo se disparaba a unos camilleros, en una de las escenas fundamentales de esta cinta.
Una vez acabada la proyección, y casi sin tiempo para compartir ideas, uno de los presentes, de avanzada edad, afirmó sentir “asco de ser europeo” tras lo visto. “Efectivamente como dice el chaval último, esto no es sólo culpa de Israel, es culpa de la comunidad internacional”. Poco más se puede decir, pero sí hacer mucho por cambiar



