P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

  • En una homilía navideña, el Arzobispo de Granada, Javier Martínez, dijo que si una mujer aborta “eso da a los varones licencia absoluta de abusar del cuerpo de la mujer” y comparó la situación de los profesionales de la medicina que realizan abortos con la de los soldados de Hitler y Stalin.
  • Casi 8.000 ciudadanos piden que la justicia actúe contra él, por incitación y justificación de la violencia de género, en un grupo de facebook creado hace 48 horas que además ya está llevando a cabo otras acciones concretas.
Fotografía (c) Javier Bauluz /Piravan

Fotografía (c) Javier Bauluz /Piraván

El pasado 20 de diciembre, el Arzobispo de Granada, Javier Martínez, durante su homilía dominical pronunció las siguientes palabras:

Pocas imágenes en la historia más tristes que la que han ofrecido nuestros parlamentarios aplaudiendo lo que por fin se ha convertido en un derecho: matar a niños en el seno de la madre. ¿Y a eso lo llaman progreso? Se promulga una ley que pone a miles de profesionales (médicos, enfermeras,…) -sobre todo, a ellos- en situaciones muy similares a las que tuvieron que afrontar los médicos o los soldados bajo el régimen de Hitler o de Stalin, o en cualquiera de las dictaduras que existieron en el siglo XX y que realmente establecieron la legalidad de otros crímenes, menos repugnantes que el del aborto. Porque es de cobardes matar al débil. Hubo en la Edad Media -en esa preciosa Edad Media que nadie se atreve a recordar porque tampoco es políticamente correcto- una orden militar cristiana donde los caballeros hacían el juramento de no combatir nunca con menos de dos enemigos a la vez, porque para un caballero cristiano era indigno combatir de igual a igual con quien no era cristiano.

El mundo puede llamarlo estupidez. Yo le llamo valor. Pero matar a un niño indefenso, ¡y que lo haga su propia madre! Eso le da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer, porque la tragedia se la traga ella, y se la traga como si fuera un derecho: el derecho a vivir toda la vida apesadumbrada por un crimen que siempre deja huellas en la conciencia y para el que ni los médicos ni los psiquiatras ni todas las técnicas conocen el remedio.

El Arzobispo de Granada, Javier Martínez, es el mismo que también sobresaltó a la opinión pública cuando dijo que el preservativo había propagado el sida en África, sumándose así a la teoría hecha pública por el Papa Benedicto XVI en febrero del pasado año en un viaje por el continente africano, refrendada por algunos medios de comunicación, y que le costó la reprobación de países como Francia y Bélgica y la crítica de importantes sectores del ámbito científico. En aquella carta pública de Javier Martínez apuntaba como culpables de esta situación a:

Los mismos que han decidido que a cualquier cosa —incluso constitutivamente estéril— se la puede llamar matrimonio, haciendo burla de los millones de personas de las que ellos viven, porque son quienes pagan como pueden sus impuestos, aunque ninguna de esas personas —absolutamente ninguna— haya nacido de esas uniones estériles. Los mismos que deciden que matar a un ser humano, siempre que no haya nacido y no tenga voz para gritar, ni acceso a los medios de comunicación para defender sus derechos, ni un sindicato que le defienda, es legítimo, con tal de que les convenga a alguno de los adultos implicados. Los mismos que están a punto de decidir “una salida” igualmente digna y honrosa “a favor” de quienes han dejado ya de producir, para que no sean una carga para la Seguridad Social. Los mismos que piden mil controles para obtener un antibiótico, pero dan a menores, sin que sus padres lo sepan, sin rechistar y sin comentario, y todas las veces que haga falta, una píldora abortiva cuyas consecuencias, absolutamente conocidas en caso de abuso, no se quieren decir, para que no quede rastro o huella alguna, para que nadie les pueda reclamar el día de mañana por este crimen contra la humanidad de nuestros adolescentes (y contra su salud mental, afectiva y corporal).

Que la justicia actúe contra el Arzobispo de Granada

Éste es el nombre del grupo de facebook que en menos de 48 ha conseguido casi 8.000 miembros y que pide que se abra una causa a Javier Martínez por incitar y justificar la violencia de género.

En la carta modelo que se ha elaborado para que sea enviada a diversas instituciones como el Ministerio de Igualdad, el Instituto de la Mujer Nacional así como los autonómicos, el Defensor del Pueblo y que ya ha sido insertada numerosos blogs, leemos:

La violencia de género es una lacra social que se cobra muchas más vidas que el terrorismo. No podemos permitir que nadie, y menos si lo hace desde una tribuna pública o un púlpito, pueda contribuir con sus palabras a su propagación y justificación.

Entendemos que la ley debe ser igual para todas y todos, seas cristian@, musulmán/a, agnóstic@ o ate@, te escondas tras un pasamontañas, una sotana o un despacho institucional.

Y recuerdan que en España, en 2004, un imán fue condenado a quince meses de prisión y una multa de 2.000 euros por justificar la violencia contra la mujer. Lo hacía en un libro en el que enseñaba cómo agredir sin dejar huellas en el cuerpo. Entonces, la sentencia reconocía el derecho constitucional a la libertad religiosa del acusado, pero precisaba que eso no es pretexto para amparar la violencia de género.

Los miles de ciudadanos que le han plantado facebook al arzobispo de Granada han materializado su añoranza medieval por la que los guerreros católicos no se enfrentaban con menos de dos enemigos. Ya son casi ocho mil y probablemente muchos de ellos sean cristianos.

(5) Comentarios

  1. Nacho

    Buenas tardes:

    De entrada quería comentar que no soy religioso ni creo en las instituciones religiosas; ninguna. Soy además seguidor de P+H desde casi su gestación.

    No me gusta el lenguaje ni la retórica utilizada tan usualmente, en este caso, por la Iglesia Católica, pero creo que hay un punto de malentendido en las palabras pronunciadas por el Arzobispo de Granada sin salvar lo desafortunada que es su intervención.

    He leído la homilía completa desde la página web del arzobispado (http://www.arzobispodegranada.com/index.php?mod=articulos&lan=es&sec=7&cat=19&id=727) y aunque ni estoy de acuerdo con nada de lo que argumenta ni disculpo su incompetencia y escasas miras, creo que cuando se refiere a que “Eso le da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer, porque la tragedia se la traga ella…” hace una torpe interpretación pero no una incitación ya que más adelante dice: “Una adolescente engañada por el chico que abusó de ella o por sus padres…”, poniendo unos ejemplos con un vocabulario que dan la talla de los anquilosada y desfasada que está la Iglesia respecto a la sociedad.

    Del mismo modo si digo:”La falta de acuerdo en Copenhague da a los países contaminantes licencia absoluta para acabar con el planeta” no incito a que eso se haga, sino que lo critico -en este caso creo que con razón, y no como el arzobispo- . Es un silogismo capcioso malinterpretado.

    Es reprobable su afirmación: completamente; pero no punible, ya que no anima a cometer un delito (al contrario que por ejemplo el caso del Imán, que sí lo hacía y explicaba la forma de no dejar rastro).

    Un afectuoso saludo.

  2. Completamente de acuerdo con Nacho. Lo que ha dicho el obispo es que el aborto es una incitación a las agresiones sexuales porque deja el problema de sus consecuencias (los embarazos no deseados) únicamente en manos de la mujer y, porque al ser un crimen (desde su punto de vista) justifica otros. Es un argumento basado en premisas falsas, falaz, estúpido y completamente alejado de la realidad pero no tiene absolutamente nada que ver con una incitación a la violación.

    Un saludo

  3. Vísteme despacio que tengo prisa. Donde he dicho “y, porque al ser un crimen (desde su punto de vista) justifica otros” quería decir “y no que al ser un crimen (desde su punto de vista) justifica otros” (que es lo que se ha interpretado y lo que constituiría una justificación de la violencia sexual).

  4. Y hablando de apología de la violencia, ¿cuándo se arremeterá contra gentuza asentada en puestos de privilegio que impunemente puede lanzar acusaciones tan graves como la que hizo hace apenas dos días Ed Koch, alcalde de Nueva York?

    ¿Cómo se puede hacer una llamada a la humanidad para prepararse a no menos de 30 años de guerra contra los cientos de millones de terroristas musulmanes que quieren aniquilar a cualquier judío, cristinano o hindú que no se quiera convertir al Islám?

    Siendo español agnóstico estoy más allá de la indignación. No sé cómo se sentirá un musulmán al oir esto y pensar en cómo será mirado o encasillado.

    http://www.youtube.com/watch?v=SSA10qKwNuA

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