P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

Hoy os hablamos en primera persona del plural porque estamos muy contentos. El World Press Photo, el premio más importante del fotoperiodismo internacional, ha ido a parar este año a dos admirados profesionales, dos compañeros, dos cracks que también son amigos de todos los que participáis en la comunidad construida alrededor de P+DH, el Encuentro Internacional de Foto y Periodismo, el Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos y el inminente periodismohumano.com.

Ocho meses después de que el trabajo de Walter Astrada y Olivier Laban-Mattei fuera expuesto y premiado en el Encuentro, hoy el World Press Photo reconoce también su trabajo.

Brutal represión policial en Madagascar. Walter Astrada era el único fotoperiodista internacional en estar allí. Su trabajo ha merecido el World Press Photo.

Walter Astrada ha ganado el primer premio a la mejor historia de actualidad. Fue el único fotoperiodista que nos contó el cruento juego de poder en Madagascar, que acabó con la muerte de más de un centenar de personas a manos de la policía en diferentes manifestaciones en la capital. Es el segundo año consecutivo que Walter consigue este premio; cuando lo llamamos para felicitarle por el del año pasado estaba haciendo las fotos que son premiadas hoy. Nos mandó algunas. “Esto puede ser el premio del año que viene”, escribió ese día Javier Bauluz, director del Encuentro Internacional de Foto y Periodismo (EIF) y de periodismohumano.com. No tiene mal ojo el hombre.

“Me quiero asegurar de que la gente no tenga la excusa de decir ¡No lo sabía!”, nos contaba Walter en una relajada entrevista por Skype tras su experiencia en Antananarivo. Meses después, participaba como profesor en el Encuentro – por tercera vez, la primera vino como alumno – en el que nos contaba que historias como la de Madagascar, o como las de Kenia, o como las de la violencia machista en Guatemala, no suelen publicarse en los medios de comunicación tradicionales.

Walter Astrada da consejos a un grupo de alumnos del Encuentro Internacional de Foto y Periodismo de Gijón (Foto: Alberto Prieto)

La gran paradoja: las mejores fotos informativas del mundo no tienen cabida en los medios tradicionales y las historias que contienen han de esperar quizá meses hasta que surge otra forma de que lleguen al público. La colección de imágenes del Word Press Photo viaja por más de 150 países, es decir, que “estas imágenes las va a ver más gente gracias a los premios y las exposiciones que a los medios”. Las fotos de Walter, como las de Laban-Mattei, pudieron verse el verano pasado en la exposición del Encuentro, que como cada año visitaron decenas de miles de personas.

[audio:http://blip.tv/file/get/Pmasdh-WalterAstradaEn5Minutos647.mp3]

Audio: 5 minutos con Walter Astrada, entrevista durante el Encuentro Internacional de Foto y Periodismo

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Las fotos de Astrada y Laban-Mattei, premiadas con el primer y segundo premio de actualidad del World Press formaron parte de la exposición del Encuentro, por la que pasaron más de 40.000 personas durante la Semana Negra de Gijón (Foto: Javier Bauluz)

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Cartel del Encuentro de Foto y Periodismo de Gijón de 2009, con una de las fotografías de Olivier Laban-Mattei premiadas hoy con el World Press Photo.

Olivier Laban-Mattei ha ganado el segundo premio a la mejor historia de actualidad. Sus fotos cuentan desde dentro las protestas postelectorales de Irán. A medida que se publicaban sus fotos nos enamoramos de su trabajo y fue invitado como profesor al Encuentro de Foto y Periodismo. Llegó casi directamente de Teherán a Gijón: “Para un periodista o fotógrafo es importante ser testigo del nacimiento de una revolución”.

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Olivier Laban-Mattei comenta sus fotografías de Irán en la exposición del 13EIF, junto a su padre y a su hijo

Conocimos a un Olivier carismático y humilde que se ganó sin esfuerzo el cariño de todos los participantes. Se llevó además el Premio Especial del Jurado del 13EIF por las mismas fotos que, un año después, han obtenido el World Press Photo.

Video: Olivier Laban-Mattei nos hace de guía por sus fotos de Irán en la exposición del Encuentro.

Y más:

Y os anunciamos dos cosas:

  • Estamos preparando ya la edición número 14 del Encuentro y ya tenemos fecha: del 9 al 18 de julio. Permanece atento a fotoyperiodismogijon.com para más novedades.
  • Walter Astrada nos acompañará en la aventura de periodismohumano.com (+ info sobre el proyecto). Os daremos más detalles muy pronto, pero está claro que hay motivos para pensar que este nuevo medio de comunicación nos traerá muchas más alegrías.

Un joven que no está dispuesto a arrastrar su vocación para que sus jefes la pisen con zapato caro. Un profesional con experiencia que, cuando se dio cuenta, tenía el cerebro lavado y rellenado de consignas dictadas por su empresa. Una free-lance francesa que se hartó de que sus historias nunca interesaran en la redacción central. Una periodista que no soportaba sentirse parte de un circo cuyo objetivo real es ser el verdadero centro de control y poder.

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Salvar un periodista es una sarcástica campaña que, más allá del misterio (hemos contactado con sus autores pero no quieren darse a conocer todavía) (actualización 15/02/10: ya es público que se trata de una campaña personal de un periodista en paro), refleja una situación absolutamente común y mayoritaria en el oficio del periodismo tradicional. Es complicado hacer ver a personas que no tratan rutinariamente con periodistas que sí hay un elemento diferente en esta profesión que, aunque es cierto que “bueno, eso pasa en todos los trabajos”, la materia prima con la que trabajamos, la información, lo vuelve todo mucho más limpio o más sucio, más reconfortante o más frustrante, más honesto o más irresponsable. “Por una vida digna, sé ex periodista”, dice el lema que encabeza los vídeos.

Sin embargo, cuando uno está a punto de tirarse por la ventana profesional más cercana, aparecen palabras lúcidas. Lo dice Enrique Meneses, que ha hecho casi de todo en este oficio:

“Mandar a la mierda la profesión más bella del mundo es equivocarse de hijo de puta”

Meneses, en una conversación por correo electrónico, nos lo plantea también con otras palabras: “Decía Théophraste Renaudot, un gran teórico del periodismo francés: el periodismo conduce a todas partes siempre que uno sepa salirse de él”. Para este maestro del periodsmo, hay que saber decir que no pero siempre para seguir buscando el sí: “Los que hemos vivido más de 63 años esta profesión, de haber sido ricos, gustosamente nos hubiésemos arruinado por ejercerla dignamente”.


A las 16 horas, 53 minutos y 8 segundos del 12 de enero los haitianos vivían en el infierno. Escombros, basura, aguas infectadas, pobreza, enfermedades, hambre y violencia en un país en el que no hay Gobierno. Los jóvenes juegan al fútbol en los descampados para olvidar el dolor. Un señor vende algo de agua por la calle, cargando con la garrafa sobre su cabeza. Sólo 2 de cada 10 personas tienen para comer. Sólo uno de cada dos niños tiene un colegio donde ir. Así era Haití el 12 de enero, a las 16 horas, 53 minutos y 8 segundos. Un segundo antes de que la tierra temblara.

“Una ventolera” sacudió el coche de Vicente. “Al cabo de unos segundos las paredes empezaron a caer una detrás de otra. Todo se cortó de repente”, cuenta en una carta a su familia, “pero pude hablar con el jefe de misión, que nos mandó volver al hospital, que es lo que estaba deseando”. Vicente Rey, pamplonés, es logista de Médicos Sin Fronteras y trabajaba en uno de los tres hospitales que la organización mantenía desde hace años en Puerto Príncipe.

“El hospital me pareció entero, aunque dentro se habían desmoronado las paredes. Una chica del equipo, completamente histérica, me consiguió decir entre los nervios que todos los pacientes habían sido evacuados y que estaban sacando a los últimos niños de la pediatría. Después de una corta conversación con el jefe de misión montamos las tiendas de emergencia para los que pudieran llegar”. Y llegaron.

http://www.msf.es/img/video/TerremotoHaitiaumentanoperaciones.flv

Mientras tanto, en los otros dos puntos de la ciudad también gestionados por la ONG, el centro de salud de Martissant y un hospital especializado en traumatología, la solución era parecida: destrozado el edificio, los pacientes fueron trasladados al exterior, donde se recibía además a un reguero confuso y malherido de personas que iba llegando desde el centro de la ciudad. Tres semanas después, en Martissant se siguen limpiando heridas y haciendo vendajes a 80 personas cada día. Entre sus camillas han nacido, desde el 12 de enero, 25 niños.

Los equipos se dispersaron también entre el resto de centros médicos de la ciudad y de las poblaciones cercanas. En el distrito de Carrefour, mientras los ingenieros especializados constataban que lo que había quedado en pie del hospital de esa zona podía caer en cualquier momento, se instalaron los equipos en una escuela cercana. Se realizaron 90 cirugías en apenas 24 horas. En otros barrios, como Delmas 77, las clínicas móviles hacen las veces de hospital de campaña.

Loreto Barceló estaba en China. “Acababa de participar en dos operaciones de emergencia en Sumatra y El Salvador y ya me tocaban vacaciones”. Tuvo que dejarlas cuando se constató que lo de Haití desbordaba el dispositivo local. Nos atiende por teléfono desde Puerto Príncipe a sus 8 de la mañana. “Acabamos de distribuir el trabajo; ya están los equipos en marcha”.

La ciudad es un problema. “Lo diferente para mí en este caso es el medio en el que se ha producido: un gran núcleo urbano”, cuenta Loreto. “En el campo, las áreas son abiertas, los accesos son más fáciles. En la ciudad no puedes ni hacer unas letrinas y los hospitales móviles están rodeados de edificios donde se está haciendo limpieza de escombros”.

“Trabajamos desde el minuto 1, porque estamos allí desde 1991″, nos cuenta Carlos Ugarte, portavoz de MSF. Es un error pensar en el médico sin fronteras como un hombre blanco, trabajador circunstancial y ajeno al país donde trabaja. En el momento del terremoto, de los 740 personas de MSF en Haití, 700 eran haitianos. Ocho de ellos murieron en el seísmo. “Seguimos sin saber nada de seis más”. Un grupo de cooperantes belgas hizo una pequeña comprobación entre las casas de 75 compañeros haitianos de MSF: solo uno seguía teniendo su hogar en pie. Loreto nos cuenta que “muchos compañeros locales han perdido a parte de su famila, o su casa, y siguen trabajando. Paradójicamente, a la vez que prestan ayuda, ellos también están siendo atendidos porque lógicamente la situación les está generando muchos problemas de salud mental”.

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Han pasado 21 días y, según Carlos Ugarte, “desde el punto de vista médico, la situación sigue siendo crítica. Seguimos en fase de cirujía, es decir, atendiendo a todas esas personas que deberían haber sido atendidas el mismo día de la catástrofe, porque requieren amputaciones u otro tipo de operaciones urgentes”. “Hay gente que está siendo operada por segunda vez”, apunta Loreto desde Puerto Príncipe, “ya que tienen fracturas o lesiones tan graves que les obliga a pasar de nuevo por quirófano”. Con material y formación, el equipo de Loreto está ayudando al personal del Ministerio de Sanidad de Haití a que se haga gradualmente responsable de la situación en los centros públicos. Pero el Gobierno no es capaz ni de proporcionar agua. “Todo depende ahora mismo de la ayuda internacional”, dice Ugarte. “Calculamos que estaremos unos 6 o 7 meses atendiendo a pacientes directamente afectados por la catástrofe”.

El problema logísto, aunque se ha reducido, no es menor. Todavía duelen las vidas que se hayan podido perder por la falta de coordinación en el reparto de ayuda y por las prioridades de Estados Unidos al gestionar la única pista de aterrizaje del aeropuerto de Puerto Príncipe. Médicos sin Fronteras ha denunciado que hasta 6 aviones cargados de material sanitario procedente de los centros logísticos de Panamá y Europa han sido desviados a República Dominicana, desde donde la carga tuvo que ser trasladada por carretera. Según Aitor Zabalgogeazkoa, director general de Médicos Sin Fronteras, “cinco personas murieron en uno de los hospitales gestionados por MSF por el síndrome de aplastamiento, una dolencia que puede tratarse con máquinas de diálisis que no llegaron a tiempo a Puerto Príncipe”.

Síndrome de aplastamiento

Niños con sarampión porque nunca fueron vacunados. Epidemias de meningitis, diarreas, difteria y problemas psicológicos muy graves. En Haití, el ‘milagro’ del rescate no termina cuando las personas salen vivas de entre los escombros, porque eso no le garantiza que vaya a poder vivir mucho más.

“Al salir de las ruinas con los músculos y los tejidos aplastados y dañados, muchas toxinas salen, por ejemplo, de la pierna y se acumulan en la sangre, tanto que a veces los riñones no pueden eliminarlas todas y la única solución pasa por la diálisis”, comenta desde Puerto Príncipe en su blog el nefrólogo Stefaan Maddens. Diálisis en un país en el que, un segundo antes del terremoto, la cobertura sanitaria gratuita no existía para el 95% por ciento de la población.

El equipo de Maddens, que con la logística de MSF puede atender a 35 personas al día, se sorprende de que “tantos días después del desastre todavía se encuentren pacientes aplastados. Hemos visto cómo una gran cantidad eran remitidos a nuestro centro con el síndrome varios días después del seísmo. Para la mayoría de estas personas, esto significa realmente la salvación“.

A las 16 horas, 53 minutos y 9 segundos, líquido inflamable cayó en forma de terremoto sobre el infierno de Haití. En ese mismo segundo, un grupo de personas ya sabía que cuando aquello dejara de moverse, podrían comenzar a ayudar. Porque ya estaban allí.

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Algunos datos

Con las aportaciones de los socios y de los donantes de emergencia, MSF, desde el día del terremoto:

  • ha tratado a más de 11.200 pacientes
  • ha realizado más de 1.320 intervenciones quirúrgicas.
  • ha desplegado un equipo de 1.125 haitianos y 360 extranjeros en 20 localizaciones diferentes.
  • ha enviado 31 aviones con 940 toneladas.
  • ha perdido a ocho cooperantes, fallecidos en el terremoto, y no saben nada de seis más.
  • ha contado con el apoyo de Greenpeace, que le ha cedido uno de sus barcos más grandes cargado de ayuda y combustible.

Un trabajador filipino de 75 años muestra la radiografía que determina su enfermedad por culpa de la exposición al amianto en la construcción de barcos para EEUU (AP Photo / Aaron Favila)

En España no dejará de morir gente por culpa del amianto hasta dentro de medio siglo. La exposición de los trabajadores a este mineral en la construcción de los coches que conducimos, de los barcos en los que enviamos nuestras mercancías o de los edificios en los que trabajamos provoca unos 300 enfermos de cáncer de pulmón al año, que van a ser más cuando a partir de 2015 la enfermedad dé la cara a una generación de currantes que todavía no saben que están afectados. Ahora que su uso es ilegal en la mayoría del mundo rico, el amianto se ha deslocalizado y corre a sus anchas por los pulmones de los países en vías de desarrollo.

Hubo un tiempo, no lejano, en que esos pulmones sin protección eran españoles. Un murciano, ya jubilado, tiene estos días contra las cuerdas a 22 empresas estadounidenses a las que ha llevado a juicio por provocarle un cáncer de pleura. Este trabajador del astillero de Cartagena, junto a otros cientos de compañeros, estuvo expuesto al amianto durante 29 años en la construcción de buques. Las compañías norteamericanas, con la complicidad de las autoridades, ignoraron en España las precauciones reguladas en su país desde los años 70 sobre un material reconocido internacionalmente como muy peligroso.

soldados del amiantoDe aquellos negocios, estas muertes. La última víctima del amianto se llamaba Josu Murua, un trabajador bilbaino del sector naval que falleció el pasado mes de diciembre. Dejó a su mujer embarazada de ocho meses y medio y a una hija de 13 años.

Pero España ya sabe que, aunque sea dentro de 50 años, dejará de enfermar por culpa del amianto, también conocido como asbesto. Desde 2002 es ilegal, como también lo es en el resto de la Unión Europea, Chile, Argentina, Japón, Arabia Saudí, Emiratos Arabes, Sudáfrica o Nueva Zelanda. Los jóvenes que hoy empiezan a trabajar en la construcción en esos países pueden confiar en que sus alveolos estarán protegidos legalmente contra esas partículas que le han destrozado la vejez a sus padres, a sus vecinos o a sus hermanos mayores.

Como España ya no puede ser el cementerio del amianto, las empresas han tenido que buscar a otros a quienes contaminar. Estados Unidos no ha renunciado a encontrarlos dentro de su propio territorio, donde trescientos mil trabajadores siguen en contacto con un peligro, según datos de 2004 de la American Thoracic Society, que causa la muerte de uno de cada 125 hombres mayores de 50 años.

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En todo el mundo, cien mil personas mueren cada año por culpa del amianto y más de cien millones de personas siguen respirándolo a diario, lo que asegura un impredecible pero en cualquier caso alto número de muertes durante este siglo. Canadá, siempre vista como la hermana buena de la familia norteamericana, determina parte de estas cifras. Exporta su amianto a lugares como India, Kirguistán, México, Pakistán, Filipinas, Ucrania o Vietnam, donde se puede trabajar y comercial con él con menos riesgo para su imagen, con menos gasto en salarios y con menos coste para su servicio público de salud.

Rusia y China también son líderes en la producción y consumo de materiales con amianto. En China, la mina más importante, que ha recibido premios de calidad por parte de las autoridades, es un campo de trabajo para presos (pdf).

Mina de amianto en Shimiankuang (China) (Foto: CentralAsianTraveler)

Mina de amianto en Shimiankuang (China) (Foto: CentralAsianTraveler)

“¿Cómo puede ser que haya un contraste tan fuerte entre reacciones rápidas, por ejemplo, con la gripe porcina y la pasividad del mundo político frente a una causa de mortalidad mucho más importante?”, se pregunta en un completo artículo Laurent Vogel, experto en derecho laboral.  Y se responde: “Ha habido un lobby muy activo y coordinado de los grupos industriales” y se ha “arrastrado a sindicalistas en nombre de la defensa del empleo. La enfermedad del asbesto se consideraba como el precio del progreso“.


  • El Gobierno presiona a los bancos para que “solucione el problema”
  • Las entidades achacan los “errores” a que “los sistemas informáticos están hechos para cobrar”

“Conozco esa información y le puedo decir que ayer el Gobierno hizo algunas gestiones con la Asociación Española de Banca para ver si se puede abordar y solucionar ese problema”. María Teresa Fernández de la Vega.

Las noticias de los casos de comisiones en transferencias bancarias para las ONG que operan en Haití (ver información original en P+DH) y las protestas ciudadanas han llegado a la mesa del Gobierno y de la Asociación Española de la Banca, la patronal donde se integran los principales bancos españoles.

La banca ha recibido la llamada del Ejecutivo, pero en declaraciones a P+DH, la AEB reduce el “problema” a “errores involuntarios” porque “los sistemas informáticos están hechos para cobrar”. Eso sí, sus socios se comprometen a que se devolverá todo el dinero cargado por esta vía a los clientes que lo reclamen.

Siempre la informática

La principal asociación de bancos explica que “algunas veces hay errores porque todos los programas informáticos están hechos para cobrar y técnicamente, si el cliente no avisa, los sistemas no tienen por qué saber que estás haciendo una transferencia a una ONG que trabaja en Haití”.

Uno de los lectores de P+DH proponía ayer una primera idea para solucionar esto último: “¿No sería idóneo identificar estas cuentas con un código tipo para que el sistema informático al existir ese código asumiera que no se le debe repercutir comisión alguna?”. Otro usuario en menéame comentaba anoche: “acabo de hacer una donación de 30€ en Caixa Galicia y a una cuenta de Médicos sin Fronteras que tienen en Caixa Galicia y me han cobrado comisión. Y eso que ponen en el portal que no las cobran. Espero que me la quiten, pero no creo que sea tan difícil hacer algún programa que no cobre comisiones para las cuentas de ONG que ellos mismos anuncian en su web”.

Esto, desarrollado en palabras de la Coordinadora de ONG y asociaciones de consumidores y usuarios de banca como Adicae, Ausbanc o Facua, pasaría “por la creación de un protocolo común que se active coordinadamente en estas ocasiones”.

En cualquier caso, hay casos en los que no es posible anular la comisión ni siquiera si el cliente avisa de sus intenciones a un operador, como se ha comprobado en varias ocasiones, por ejemplo en el teléfono de atención al cliente del Banco Santander:

[audio:http://pmasdh.periodismohumano.com/files/2010/01/llamada-haiti-santander.mp3]

El portavoz de Facua, Rubén Sánchez, denuncia que esa intención de no lucrarse con la catástrofe “no circula internamente por las entidades” y que se dan estos casos en los que “cualquier empleado de banca o un operador te diga ‘yo no sé nada’ y se niegue a quitar la comisión”. “Nunca se han puesto realmente en marcha para resolver realmente el problema”, insiste Facua. “Solo cuando tiene sonoridad mediática, se ponen medidas”.

“Menos demagogia”

Consciente de estas fallas, la patronal de bancos se ha puesto en contacto con las principales entidades, entre ellas el BBVA, el Santander o el Banco Popular, “para recordarles que hay una tradición común de eliminar las comisiones”. Porque no es la primera vez que esto pasa. “Esto es algo reiterativo. Ya en 1999 se habló del cobro de comisiones tras el terremoto de Turquía y desde entonces se han enviado varias cartas internas”, que no tienen carácter vinculante.

La AEB “entiende el malestar de los usuarios“, pero pide “menos demagogia”. Según han comunicado a esta patronal los principales bancos (ver listado), “todo el dinero que se haya cobrado se devolverá“, aunque augura que, en los casos en los que las entidades no tengan identificadas los beneficiarios, será un proceso complicado porque “el cliente tiene que demostrar que el ingreso es a una cuenta que no es de un amigo suyo”.

Los bancos quieren destacar la multitud de opciones que tienen los ciudadanos de hacer su donación a la población de Haití sin riesgo de errores ni comisiones. Buena parte de esas opciones, que han sido ampliadas en las últimas horas, pueden consultarse en la información de ayer, donde incluimos una guía para evitar problemas.

¿Tienes problemas para recuperar tu dinero? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios


La solidaridad económica en tiempos globales también tiene aranceles. Hacer una transferencia de 50 euros a una cuenta gestionada por una ONG que esté trabajando en Haití puede dejar en manos de tu banco un mínimo de 3 euros. Hay formas de evitarlo, pero algunas entidades no lo están poniendo fácil.

Hacemos la prueba y comenzamos por el caso más voluntarioso, el del BBVA. Llamamos al teléfono de atención al cliente:

[audio:http://pmasdh.periodismohumano.com/files/2010/01/llamada-BBVA-info.mp3]

“Es un desastre humanitario y si se da un donativo, no se va a cobrar…”

En el BBVA sí se ha dado orden de que no se cobren comisiones sobre las donaciones y, para los usuarios que estén alerta, se comprometen a devolver aquellas que se carguen “por error”. Por error quiere decir por falta de previsión y de reacción: por un lado, los sistemas informáticos no siempre están preparados para excepciones y, por otro, la información no llega a las sucursales. Llamamos a una oficina cualquiera del BBVA, en Segovia. No saben nada.

[audio:http://pmasdh.periodismohumano.com/files/2010/01/llamada-oficina-BBVA.mp3]

“Que yo sepa, eso no es así. Las transferencias son gratis solo si tienes la nómina con nosotros”

El ‘efecto sorpresa’ o la confusión que podría alegarse quedan anulados por la magnitud de la tragedia y, sobre todo, por la experiencia. En 2004, tras el tsunami del Índico en el que murieron más de 200.000 personas, varias organizaciones de consumidores y humanitarias se quejaron del beneficio que los bancos estaban sacando de la solidaridad posterior a la tragedia. La mayoría de las entidades bancarias rectificaron y retiraron sus comisiones. Entonces argumentaron que no se habían visto en una así y que todo se debió a la “falta de experiencia”.

(Photo United Nations, Logan Abassi)

Haití , 14 Enero 2010 (Photo United Nations, Logan Abassi)

Han pasado más de 5 años y en el teléfono del Banco Santander nos dicen que “esto es como los préstamos o las hipotecas; dependiendo de la relación con el cliente, de la confianza depositada, te pueden quitar la comisión en tu sucursal. Si la haces por Internet o teléfono, no podemos hacer nada”. Ni rastro de que haya una orden parecida a la del BBVA. Todo depende de la voluntad de quien maneja tu oficina de cabecera.

El problema, en el lado de las sucursales, es encontrar una persona que quiera – o sienta – que puede ejercer su autonomía y quitarte esa comisión. “Nosotros no hemos recibido notificación ninguna de que podamos condonar ese recargo”, dice una trabajadora de una sucursal de La Caixa, elegida al azar en Cáceres. En sus oficinas centrales de Barcelona argumentan que, a pesar de que no se hayan eliminado las comisiones, en la práctica no tiene por qué haberlas. “Si realizas una transferencia a una cuenta dentro de La Caixa no hay cargo”, señala un portavoz oficial, “y todas las ONG en Haití tienen una cuenta de La Caixa”, en referencia a este listado.

Solidaridad libre de comisiones

“Para la gran mayoría de bancos y cajas, el terremoto financiero que sacude sus balances debe enjugarse con dinero recaudado como sea”, dice Paco Sanz, de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas de Ahorros y Seguros (ADICAE), “y la normativa no pone límites en absoluto al cobro de comisiones”. La política lo ha intentado por las buenas, pero sin éxito: el Parlamento Europeo en 2004 y el Congreso español en 2005 pidieron formalmente a los bancos que se comprometieran a eliminar las comisiones en periodos inmediatamente posteriores a una catástrofe natural o humanitaria.

Gunsly Milsoit consuela a su cuñado Leo Pierre tras la muerte de Milsoit Kelly, su hermana y esposa de Leo, embarazada de tres meses durante el terremoto. (Gerald Herbert / AP)

Gunsly Milsoit consuela a su cuñado Leo Pierre tras la muerte de Milsoit Kelly, su hermana y esposa de Leo, embarazada de tres meses. (Gerald Herbert / AP)

La Coordinadora de ONG al Desarrollo de España confirma que desde el tsunami de 2004 “las cosas no han cambiado”. “Sabemos que algunos bancos negocian a nivel particular con algunas ONG para eliminar ciertos recargos, o que negocian los los clientes a título personal, pero no hay un compromiso oficial ni colectivo”, afirman los portavoces de la Coordinadora, que piden a los donantes que, al hacer su transferencia, “exijan moralmente al personal del banco que elimine todo recargo”.

Actualización (15/01 | 13.20h)

En declaraciones a P+DH, la organización de usuarios y consumidores FACUA, a través de su portavoz Rubén Sánchez, se une a la Coordinadora de ONG y pide a los bancos “que desarrollen un protocolo que garantice realmente que estas transferencias sean libres de comisiones”. Además, también hacen un llamamiento “a todos los donantes para que, si creen que les han cobrado, exijan que se lo reembolsen”.

Ausbanc acaba de hacer público un comunicado sumándose a la petición “a las entidades bancarias para que no cobren las transferencias a las ONG y, en el caso de haberlo hecho, que reintegren el dinero”.

Los lectores de P+DH aportan sus casos Actualización (17.00h)

Los lectores de P+DH están compartiendo desde esta mañana sus experiencias en nuestra página de Facebook y en meneame.net:

  • Nuria: “Desde el Banco Popular haciendo un traspaso a la cuenta del banco popular de la Cruz Roja me cobran 1,04 €uros. Repito es un traspaso de mi cuenta del Banco Popular a la cuenta de la Cruz Roja del mismo banco. INDIGNANTE y VERGONZOSO”.
  • Jellheimn: “Sí, habrá un desastre pero esas entidades financieras tienen que mantener muchos puestos de trabajo cada día. Para hacer una transferencia hay personal que se encarga de tramitarlo, supervisarlo, cuadrar… son empleados con nómina”.
  • Xabi: “Ayer mismo, tras hacer una transferencia, escribí una queja a mi banco diciéndoles que me parecía fatal que sacaran ganancia de una donación a una ONG. Lo busqué bien y no tenían ningún lugar específico para realizar donaciones, ni en su página principal ni en la de gestión de mi cuenta…Me han respondido diciendo que no tienen medios técnicos para saber si la transferencia es una donación a una ONG… ja!”
  • Cristina: “Hice una transferencia a la cuenta de Triodos Bank de MSF desde la web de Barclays (…) Me han cobrado 2,63 euros (…) Automáticamente he mandado un mensaje a Barclays pidiéndoles que o bien me devuelvan la comisión o, al menos, den ese dinero a la ONG. (…) Esta es la respuesta del banco:

Estimado Sr.[sic]: Le informamos que Barclays, en colaboración con las organizaciones Cruz Roja y Unicef, pone a disposición de sus clientes la siguiente cuenta destinada a la captación de fondos para contribuir a los trabajos de recuperación por el terremoto de Haiti: 0065 – 0100 – 15 – 0001581749 Puede ordenar un traspaso totalmente gratuito a esta cuenta. Si requiere de más información le rogamos contacte con el Servicio de Banca Telefónica en el número de teléfono 901 14 14 14. Atentamente, Barclays.

A lo que Cristina responde “¿Por qué tienen que elegir ellos a qué ONG doy mi donativo?”.

Cómo evitarlo

  1. Llama a tu sucursal de confianza y no al teléfono de información general. Puede que tengas que convencer al banquero de que no te cobre comisión.
  2. Realiza tus donaciones a través de las webs que algunas entidades han creado específicamente para este caso. Por ejemplo, La Caixa tiene en portada de su web un enlace a un sistema de donaciones sin comisión. El BBVA ha creado colaboraconhaiti.com
  3. Busca una cuenta bancaria de destino que “cuadre” con tus condiciones. Si te salen gratis las transferencias desde donde domicilias tu nómina, busca una cuenta que la ONG de destino tenga en esa misma entidad.
  4. Cambia de banco. Hay entidades que no cobran nunca comisiones por transferencias, como ING Direct, y otros que practican la banca ética, como Tríodos.
  5. Y, por supuesto, no te fíes de extraños intermediarios.

Actualización (16 de enero): La banca admite errores y el Gobierno pide una solución

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Hace exactamente un año, el programa Hora 25 de la Cadena SER emitía un reportaje del equipo de P+DH (del que pronto nacerá periodismohumano.com) sobre las condiciones de vida y maltrato que soportan los inmigrantes en Marruecos, en su eterno camino hacia Europa.

Uno de los protagonistas de ese reportaje, Charli Tido, justo un año después, está en España. Lo ha conseguido. Esta noche, de nuevo en Hora25 a las 21 horas, conoceremos la segunda parte de esta historia.

[audio:http://blip.tv/file/get/Juanlu-QuOcurreTrasLaVallaDeMelillaJuanLuisSnchezYSergiCma303.mp3]

Puedes escuchar aquí el reportaje emitido el año pasado (mañana pondremos aquí la emisión de hoy), que fue acompañado por entrevistas y análisis de personas que trabajan profundamente por conocer mejor la inmigración y denunciar sus injusticias, como José PalazónHelena MalenoNicolás Castellano. Del tramo especial dedicado al asunto (más de 30 minutos) pudimos sacar estas conclusiones:

  1. Detrás de la valla de Melilla ocurren cosas de las que nunca nos enteramos.
  2. Los inmigrantes que esperan en los montes de Marruecos para entrar en España viven durante años en las peores condiciones. A pesar de ello, mantienen la dignidad por encima de todo.
  3. El ejército y la policía marroquí utilizan métodos fuera de toda ley para causar el terror dosificado a los inmigrantes  y mantenerles a una distancia prudencial de la frontera con España.
  4. Se han producido asesinatos, ejecuciones; se les traslada sistemáticamente al desierto, donde se les abandona a su suerte en tierra de nadie.
  5. Las mujeres son las que salen peor paradas. A las vejaciones que sufren sus compañeros varones, hay que añadir las violaciones que se producen en tierras de nadie, cuando la policía les abandona en el desierto tras las redadas.
  6. El Gobierno de España ha confiado a Marruecos, a cambio de dinero, la protección de su frontera sur, por tanto no se puede desentender de lo que ocurra.

SOUTH AFRICA GAY MARRIAGE

Bathini y Lindiwe fueron dos de las primeras mujeres en casarse en Sudáfrica, donde es legal el matrimonio homosexual desde 2006.. (AP Photo/Denis Farrell)

Que se casen dos personas del mismo sexo es legal en España desde el verano de 2005. Los dos primeros novios, Carlos y Emilio, fueron noticia. Luego vino la normalidad, hasta tal punto que se ha demostrado que la cuestión no era tanto “quiero casarme” como “quizá no me case, pero exijo tener derecho a elegirlo”.

Después de que el apocalipsis no llegara, casi nadie pide que la ley sea derogada y nadie amenaza con hacerlo si gana las elecciones. Es un avance social consumado que tarde o temprano, dice la lógica de los tiempos, acaba dando ejemplo a otros países. Sin embargo, también se está produciendo el fenómeno contrario y la represión de la homosexualidad por vía legal va en aumento.

Hablamos de Uganda, por ejemplo. La cosa, en vez de mejorar, va a peor. Ser homosexual en Uganda es delito desde hace décadas y un ugandés que le dé un beso a otro ugandés puede pasar hasta 10 años en la cárcel. La cuestión es que el Gobierno quiere reformar la ley para poder castigarles con cadena perpetua o incluso condenar a pena de muerte a los seropositivos homosexuales (y no a los heterosexuales). Además, aquellos que “ayuden o faciliten” a “cometer” actos homosexuales – en esto se incluye difundir pornografía para este público – serán también sancionados.

“Esto es una forma de asesinato dirigido”, comenta Jacqueline Kasha, de Freedom and Roam Uganda (FAR-UG). Según vaticinan cientos de organizaciones de dentro y fuera del país, la iniciativa provocará el exilio a cerca de medio millón de ugandeses que seguramente huirían del país antes de correr el riesgo de ser detenidos.

A donde parece que no podrán emigrar – otros condicionantes al margen – es a su vecina del sur, Ruanda. Este país no tenía tipificado hasta ahora el delito de homosexualidad, pero el parlamento ruandés planea sancionar las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo con entre 5 y 10 años de prisión. La norma, de ser aprobada a principios del año que viene, también declarará punible el hecho de “promover” la homosexualidad. “Nuestro país y nuestra gente se niega a reconocer que existimos“, se quejan las asociaciones LGTB ruandesas, pero la realidad es que su condición puede empezar a ser visible, pueden empezar a ‘existir’, y no precisamente para bien. No denunciar también será delito.

Pongamos que los ugandeses y los ruandeses perseguidos huyen hacia el sur. Se encontrarán con Burundi, otra ex colonia francesa donde ser gay o lesbiana ya es ilegal. No desde tiempos acenstrales. No por tradición anquilosada o impuesta. Es ilegal desde el pasado mes de abril. Unos meses después de promulgar la reforma, el presidente del país, Pierre Nkurunziza, recibió el premio de la Paz de una organización católica italiana por, según él mismo, “luchar contra la homosexualidad”.

Ruanda, Uganda y Burundi son países casi netamente cristianos y mayoritariamente católicos. Varios activistas internacionales de la defensa homosexual sugieren que este repunte de la homofobia está reforzado por la influencia de la jerarquía eclesiástica. Por otra parte, en Estados Unidos se habla de que han sido gurús norteamericanos los que han inspirado a los gobernantes ugandeses.

“Tiene usted las manos llenas de sangre”. En esta entrevista de MSNBC, la periodista Rachel Maddow pone contra las cuerdas al escritor anti-gay (y ex-gay) Richard Cohen, autor del libro Coming Out Straight (traducción aproximada: salir del armario siendo hetero), que ha sido utilizado como manual de referencia entre los legisladores ugandeses

El texto justificativo de la ley ugandesa dice:

“Teniendo en cuenta los valores históricos, legales, culturales y religiosos de Uganda que establecen que la familia, basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es la unidad básica de la sociedad (…) Los estudios señalan que la homosexualidad tiene muchas consecuencias negativas incluyendo altos índices de violencia, transmisión de enfermedades venéreas y consumo de drogas. El alto número de separaciones y rupturas en las parejas homosexuales también crea un ambiente muy inestable para criar niños y por consiguiente justifica la censura a la adopción, además de causar fuertes secuelas psicológicas en aquellos niños. Sin mencionar que la promoción del comportamiento homosexual afecta nuestros valores familiares tradicionales.”

El Parlamento Europeo acaba de pedir a Uganda que se retracte de su ley. Esta petición ha sido aprobada con una participación pírrica de los eurodiputados (según Dos Manzanas, sólo se quedaron a votar 65 de los 736), y con 3 votos en contra. Los tres eurodiputados que se opusieron a pedir al país africano que no apruebe la ley homófoba fueron los alemanes Monika Holhmeier y Bernd Posselt, representantes de la CSU (Unión Social Cristiana) y la polaca Róża Gräfin von Thun und Hohenstein, los tres integrados en el Partido Popular Europeo.

Obviamente, ni el único fundamentalismo homófobo en África es el cristiano (en Mauritania o Sudán también está establecida la pena de muerte para estos casos) ni Ruanda, ni Burundi, ni inminentemente Uganda son los únicos países africanos donde ser gay o lesbiana es ilegal; al menos treinta países del continente prohíben la homosexualidad. En una decena de ellos, esta prohibición solo está escrita para los hombres, pero decir que el lesbianismo está permitido es interpretar la ley desde la ficción. Sudáfrica es el único país africano donde el matrimonio homosexual es legal, desde 2006.

África no es una foto fija donde todo va mal, porque Sudáfrica es una prueba de que las cosas pueden ir mejor. En Ruanda o Burundi ser homosexual no era delito hace un año. En Uganda, donde esa lógica de los tiempos hacía pensar que dejaría de serlo, será ahora castigado con pena de muerte. No estamos hablando de derechos por conseguir en el continente de los derechos por conseguir, sino de derechos perdidos y tirados al pozo de la involución. No alcanzar no es lo mismo que perder.

Mapa: legislación sobre la homosexualidad en el mundo (Wikipedia)
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La policía danesa interviene en la manifestación del sábado en Copenhague / Foto: Vanenana

  • Más de mil personas han sido retenidas durante 12 horas y después liberadas sin cargos
  • Dinamarca ha cambiado las leyes para que durante la Cumbre del Clima la policía pueda detener ‘por si acaso’
  • Fernando Piernavieja, experto penalista: “Es para echarse a temblar”

¿Puede la Policía arrestar a mil personas de golpe solo “por si acaso”? Sí, en Dinamarca puede. En menos de una semana, han sido arrestadas 1.500 personas. Hasta el día de ayer, solo se habían presentado cargos contra menos de 30, es decir, sobre menos del 2% de los arrestados. La Cumbre del Clima de Copenhague ha servido para que se permitan oficialmente las “detenciones preventivas” en las concentraciones públicas.

En esta ocasión, no se le puede achacar a la policía danesa o a sus responsables que sobreactuaran por encima de sus atribuciones. Los mandos cumplieron escrupulosamente una ley (traducción automática de Google) ideada y aprobada para ser aplicada durante las manifestaciones de la Cumbre del Clima y que permite detener a tantas personas como sea necesario para evitar que éstas participen en un altercado de órden público, aunque no den pruebas de estar haciéndolo o tener intención de hacerlo.

La policía detuvo ayer a otros 230 manifestantes (RTVE)

La reforma entró en vigor 4 días antes del comienzo de la cumbre, impulsada por el Gobierno de coalición de liberales y conservadores. “Es para echarse a temblar que los países primermundistas que van de defensores de los derechos humanos se entreguen a las tendencias represoras”, opina indignado Fernando Piernavieja, abogado y experto penalista, miembro de las comisiones de Derechos Humanos y Derecho Penal del Consejo General de la Abogacía Española. “Lo más preocupante es que se trata de una modificación ad-hoc, una adaptación de la ley justo para detener a quien sea durante la cumbre”. Piernavieja teme que “esta ley no sea retirada y que quede ahí para tirar de ella cuando convenga”. En eso coincide con voces críticas como las del parlamentario nacional Line Barfod, que predice que este procedimiento podría aplicarse por ejemplo en los partidos de fútbol de alto riesgo.

Detenciones a ciegas

Entre las decenas de miles de manifestantes del sábado, la policía danesa asegura que había un grupo de jóvenes vestidos de negro cuyas intenciones eran violentas. En la parte de atrás de esta manifestación pacífica de decenas de miles de personas, un pequeño grupo empezó a tirar piedras y petardos contra sedes del gobierno danés. Los agentes ejercieron su reciente derecho a arrestar ‘a todo lo que se mueva’ y 968 manifestantes estuvieron hasta 12 horas retenidos, primero esposados y sentados al aire libre con temperaturas de 2 grados bajo cero y luego en un gran calabozo específicamente habilitado para esta semana. Solo 4 han sido acusados.

THIBAULT CAMUS / AP

THIBAULT CAMUS / AP

En la noche del lunes, otras 210 personas fueron detenidas en el peculiar barrio de Christiania. Tras un acto de debate en el que participaba la escritora canadiense Naomi Klein, la policía asegura que ardieron varias barricadas. Los agentes tomaron el barrio. El porcentaje de ‘acierto’ mejoró, pero no mucho: de 210 detenidos, sólo 12 han sido acusados.

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Amnistía Internacional en Dinamarca ha calificado como “desproporcionada” la actuación policial de esta semana y critica que se haya puesto en riesgo la libertad de expresión y de reunión. El Gobierno danés se defiende: gracias a estas actuaciones, “Copenague es una de las pocas ciudades que no ha acabado en llamas” durante una cumbre mundial de este tipo.

Cuando se persiguen tipos de personas, no delitos

La reforma danesa, a juicio de Piernavieja, es una victoria más de la seguridad sobre la libertad y un paso más en la instauración del “derecho penal del enemigo”: en vez proteger a la sociedad de los hechos delictivos en sí, se protege a la sociedad de determinado tipo de personas, que se convierten en enemigos por prejuicio. “Lo que se dice que se evita con este tipo de legislación, se acaba volviendo en contra a medio plazo. Alimenta la desconfianza en el sistema y facilita la aparición de movimientos extremistas”. La Patriot Act estadounidense no fue la primera pero sí la más sonada. Y el abogado hace su apuesta: “en dos años, tenemos una ley de este tipo en España”.

¿Es que no ocurren detenciones de este tipo en nuestro país? En el caso de que ocurrieran, serían ilegales, que es un matiz importante. “En España no hay una ley que permita detener a nadie sin que exista la sospecha de que ha cometido un delito concreto”, aclara Piernavieja. Eso sí, hay ámbitos como la inmigración en el que los límites entre la estadística y el prejuicio empiezan a estar difusos: el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas condenó a la policía y la Justicia en España por sostener que el color de la piel de una persona es argumento para solicitarle la documentación.


La teoría dice que nuestro sistema económico se vale de sí mismo para garantizar el bien común: el mercado premiará lo mejor, lo bueno, lo ético para todos, y por tanto se producirán beneficios económicos. ¿Es la crisis una prueba de que interés y ética no son dos caras de la misma moneda?

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Momento del debate "Crisis mundial; ¿hay soluciones posibles?" en Campus Excelencia 2009

“No hay ningún pensador serio que no conecte liberalismo y ética. La humanidad tiene que asumir que las crisis forman parte del sistema”. Lo dice Antonio Garrigues, icono de la asesoría política y legal al más alto nivel (ver Wikipedia). “Sin la Economía de Mercado no hay futuro. ¿Cuál es la alternativa? ¿Un estado interviniente?”

“Precisamente”, le contestan otros ponentes del Campus Excelencia 2009 como Bernardo Kliksberg, asesor de Naciones Unidas. “Esta crisis está provocada por una falta de ética por parte de toda una generación de políticos y empresarios en Estados Unidos. Las instituciones de regulación dejaron de funcionar; eso es un fracaso ético y un atentado público contra los derechos humanos. Si no ponemos remedio, esto volverá a repetirse”.

Garrigues reconoce que con las cifras históricas de hambruna “hay que afrontar el futuro de otra manera”, pero considera que lo prioritario es combatir la corrupción, “la única leucemia importante de la economía, que afecta siempre más a los pobres que a los ricos”. Y otro objetivo: que la Corte Penal Internacional funcione, que haya justicia global, y para eso “habrá que unificar los cinco sistemas jurídicos – anglosajón, europeo, marxista, islámico e indígena”.

“Todos somos cómplices silenciosos. ¿Cuántas vidas se salvan con el dinero que gastamos en ir al cine? ¿Cuántas vacunas se compran con lo que saquemos ahora mismo del bolsillo”, dice Miguel Ángel Cañizares, ex ministro de Educación de Panamá. “Con 20 dólares por niño, se pagan todas esas vacunas”, responde Kliksberg. “¿Acaso es una ficción que se mueran? Lo que es una ficción es que podamos vivir en el planeta de este modo sin tener un riesgo permanente de explosión social”.

Balbir Mathur, Sam Daley-Harris y Ana Lucina García Maldonado centran sus mensajes en la esperanza, las lecciones aprendidas y la estimulación de proyectos locales.

Y entonces, ¿qué?

El moderador saca de su chistera una pregunta de esas que se le hacen a los niños para que se muestren en toda su ingenuidad ante la televisión. “Y entonces usted, ¿qué sería lo primero que haría si fuera nombrado secretario general de Naciones Unidas?“. La sombra del realismo se cierne sorprendentemente sobre los ponentes y la cuestión se vuelve trascendental.

Lo primero que haría Garrigues sería llamar a Obama. Cañizales también llamaría a Estados Unidos y además a China. Lo primero que haría Mathur sería llamar a los jefes de estado de todas las naciones para mejorar la educación en el mundo. Lo primero que haría Maldonado sería también llamar a Obama para que combata sobre todo “la situación de las mujeres en los países árabes” (sic).

Esta ficticia “ronda de llamadas” es sintomática: el debate de las ideas es ancho, pero el abanico de iniciativas institucionales que el sistema permite a ciertos niveles es muy estrecho y redundante hasta la ineficacia (cabe pensar que el actual jefe de la ONU ya ha hecho todas esas cosas antes de tener que recurrir a ponerse en huelga de hambre). Es la hora de la creatividad: “Yo llamaría a los países, sí – apunta Sam Daley-Harris, que hace lobby político en favor de los microcréditos – pero también llamaría a los medios de comunicación para que juntos nos impliquemos socialmente con organizaciones que nadie conoce en los lugares donde la ayuda se necesita y, luego, exportar su ejemplo”.