P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

Han pasado poco más de dos meses desde que nació periodismohumano y ha llegado el momento de dar otro paso más en esta experiencia que, gracias a vosotros, está siendo increíble.

Día a día, en periodismohumano.com, desafiamos la máxima el tópico de que Internet no es para contenidos lentos, que no es para periodismo en profundidad, que no es para medios que no busquen el consumo voraz de lectores sino la fidelidad y la complicidad de los usuarios.

Vamos un paso más allá y estrenamos formato: nuestros especiales y documentales. Pensados para consultar con tiempo, a pantalla completa, para mirar, leer y pensar. Para los que disfrutan con el periodismo de matices, sin ruidos, con contexto.

Hoy estrenamos el primero:

Irak: posguerra, de Alberto Arce

18 vídeos de 9 minutos, 14 reportajes, 30 días, 650 kilómetros, cuatro ciudades, Bagdad de norte a sur, militares, gobernadores, feministas y sindicalistas, tenderos y estudiantes, Khadamiye y Adhamiye unidos por un puente, Al Mutanabi y Abu Noass, festividades religiosas y debates laicos, obras de teatro y propaganda gubernamental, un viaje a través de Irak sin más compañía que la de un par de amigos, sin empotramientos, escoltas o chalecos antibalas.

Irak: posguerra es un viaje sobre un mapa interactivo por el que se accede a los rincones de la rutina iraquí, con fotos, vídeos y relatos personales. Sin alardes de posproducción. Pura calle, pura conversación. “Historias y enfoques que no eran necesariamente los que buscaba ni los que quería traer de vuelta a casa. Los que salieron a encontrarme”, como dice Alberto en la introducción.

Este documental para web de Alberto Arce es un trabajo producido por el Institut Català Internacional per la Pau que tiene licencia Creative Commons. Es decir, se trata de periodismo de servicio público liberado para el público: se puede descargar, se puede copiar, se puede usar, se puede difundir.  Y eso hemos hecho.

Con el objetivo de aprovechar las sinergias, de seguir sumando esfuerzos y profundizando en nuevas fórmulas de comunicación y de colaboración para promover la difusión de la información que sí importa.

Y a partir del próximo jueves: Desentrañando Colombia.

La cosa no va a quedar aquí. El próximo jueves 10 de junio estrenaremos los dos primeros capítulos de un especial documental de producción propia: Desentrañando Colombia. Hemos viajado a las raíces del problema colombiano desde el punto de vista de las víctimas. En los días que quedan hasta la segunda vuelta de las elecciones colombianas, que se producirá el próximo 20 de junio, iremos desgranando el especial.


Un soldado iraqiuí es registrado al llegar a votar durante la votación temprana del ejército. Marzo de 2010. Ramadi, Irak.  AP Photo/Khalid Mohammed)

Un soldado iraqiuí es registrado al llegar a votar durante la votación temprana del ejército. Marzo de 2010. Ramadi, Irak. AP Photo/Khalid Mohammed)

por Alberto Arce

“El parlamento iraquí actual es mejor que el anterior y el que resulte elegido el 7 de marzo será mejor que el que nos gobierna hoy. Estamos aprendiendo poco a poco y sin experiencia previa. La democracia no nace de la nada. En Europa hay gobierno y oposición, en Irak es más complicado, aquí tenemos una división sectaria que lo condiciona todo”. Abdel Latif Al Hassany, Presidente de la región de Muthanna, una de las más tranquilas, situada al sur de Irak, resume con dicho tópico la naturaleza del proceso político que atraviesa su país bajo la tutela de una ocupación extranjera en retirada y una sociedad civil harta de una clase política y un estado que no garantizan la electricidad, el agua potable o la atención sanitaria para la población de un país devastado y convertido, tras siete años de guerra en un auténtico basurero. Al Hassany insiste en transmitir normalidad y garantizar seguridad. Su objetivo último, evidente, invitar a empresas extranjeras para que construyan en su región.

Las elecciones legislativas del 7 de marzo giran, aparentemente, en torno al debate sobre una serie de candidatos a los que se acusa de pertenecer al ilegalizado Baath, partido único del régimen derrocado hace siete años y abrumadora mayoría sunita. Según la explicación del Gobernador de Muthana y en vista de la tensión generada por la prohibición de concurrir a las elecciones que se les ha impuesto, sería fácil asegurar que el gobierno iraquí, de mayoría chiíta, con apoyo kurdo, trataría de profundizar la política de división sectaria, léase actual exclusión de la minoría sunita, que tan crueles consecuencias ha tenido para los iraquíes tras la invasión norteamericana.

Si a eso le suman una serie de atentados suicidas cuyas cifras de fallecidos se convierten en rutinariamente elevadas, recurrentes pesadillas de decapitaciones de familias completas o ejecuciones extemporáneas que ya nadie se esperaba como la de Ali “el químico”, Ex Ministro de Defensa del régimen de Saddam que ordenó la limpieza étnica de los kurdos, nos encontraríamos ante el mismo relato de la realidad iraquí que viene repitiéndose cual inevitable bucle desde hace varios años. El único resultado posible de este peligroso cóctel es la continuación de la violencia. Una violencia que, de desbordarse, justificaría la permanencia de las tropas extranjeras con fecha de abandono del país a lo largo del año 2011.

 Carteles electorales en las calles de Bagdad. (AP Photo/Khalid Mohammed

Carteles electorales en las calles de Bagdad. (AP Photo/Khalid Mohammed

No obstante, en una tertulia de hombres de mediana edad que se reúne prácticamente a diario en el kiosko de prensa de Abu Salwan, situado junto al garaje del parten los taxis en Al Ahlam, al sur de Bagdad, se amplía y normaliza el relato. Un poco de historia, recordada por Basil Abdelkarim, nos permite comprender que, si bien es cierto que la violencia es la lamentable característica que define gran parte de la realidad iraquí, su origen se remontaría a 1958, fecha en la que el ejército se hizo cargo de la situación bajo diferentes formas y, por tanto, la realidad actual no presenta demasiadas diferencias de fondo respecto de los últimos 50 años. Tampoco el sectarismo. Antes una minoría sunita controlaba el país en lo que muchos iraquíes califican como una auténtica dictadura totalitaria, ahora una mayoría chiíta lo hace con apoyo kurdo y formas relativamente democráticas. Se ha dado la vuelta a la tortilla. Sin más. Nada nuevo bajo el sol o las tormentas de arena iraquíes. Leer más


Por Alberto Arce

“qué difícil escapar al calambre de la culpabilidad, de no hacer lo suficiente, ocho días de trabajo para qué, para una condena sobre el papel que ninguna fuerza inmediata pondría en ejecución, el Tribunal Russell no tenía un brazo secular, ni siquiera un puñado de Cascos Azules para interponerse entre el balde de mierda y la cabeza del prisionero, entre Víctor Jara y sus verdugos”.

Julio Cortázar, Fantomás contra el imperio de las multinacionales

Tan experimental fue la literatura generada por Cortázar mientras participaba en el II Tribunal Russell sobre el comportamiento de las multinacionales y sus relaciones con las dictaduras latinoamericanas, como la propia celebración del evento, descentralizada en Bruselas y Roma y prolongada en el tiempo, entre 1974 y 1976. Sin ninguna validez jurídica pero con una incontestable validez poética, la historia terminó por darle a la razón a aquel atajo de escritores, fumadores compulsivos y militantes de izquierda. Cuantas veces ha tenido la literatura el honor de no ser más que prólogo de la realidad, avanzada mediante fabulación para convertirse posteriormente en titular periodístico.

Aquel calambre de culpabilidad del que Cortázar hablaba generó corriente eléctrica suficiente -ya sabemos que la energía no se destruye, sólo se transforma- para encender la luz en el cuarto oscuro de la impunidad y permitir que un juez, un día, tomase declaración al otrora todopoderoso General Pinochet. Ese juez se llama Juan Guzmán Tapia y será uno de los miembros del jurado del Tribunal Russell sobre Palestina que se reunirá en Barcelona los próximos 1,2 y 3 de marzo. Quien mejor que el Juez Guzmán para recordarnos la necesidad de una jurisdicción universal en materia de derechos humanos.

La misma culpabilidad, la misma impotencia y la misma necesidad que llevó a un grupo de intelectuales a lanzar, en 1966, el concepto de Tribunal Rusell para denunciar los crímenes de guerra que se cometían en Vietnam y una década más tarde los que se cometían en América Latina bajo las dictaduras de los generales han llevado a un grupo de académicos y activistas a centrar en este 2010 la atención del Tribunal Russell en la realidad palestina.

¿Por qué Barcelona? No por casualidad sino con intención, ya que España ha sido el lugar donde más cerca se ha estado de abrir una causa judicial, en aplicación de la jurisdicción universal, respecto a los presuntos crímenes de guerra cometidos en la Franja de Gaza. Donde más cerca se ha estado y donde más cerca se ha comprendido el nivel de responsabilidad de nuestros gobiernos y parlamentos a la hora de detener las investigaciones judiciales en marcha respecto al comportamiento del ejército israelí. Juan Antonio Martín Pallín, Magistrado del Tribunal Supremo español, miembro del Jurado del Tribunal Russell, tendrá más de una opinión interesante al respecto. Y la compartirá con los asistentes.

Fantomás sólo existe ahora en repisas llenas de polvo. Pero la Sudáfrica en la que se formó como hombre blanco luchando por imponerse frente a la población originaria del lugar – afortunadamente también hoy sólo disponible en su versión de librería de viejo- se encuentra presuntamente, según muchos de los participantes del Tribunal Russell en la base explicativa de un sistema de segregación racial y apartheid que se juzgará -simbólicamente- en Barcelona.

Ronald Kasrils, mano derecha de Nelson Mandela, Ministro de la Sudáfrica democrática, luchador de décadas contra el régimen supremacista blanco, descendiente quizás de aquellos boers que entrenaban a Fantomás para cometer sus fechorías se sentará junto al Juez Guzmán Tapia en el Jurado de este Tribunal Rusell para explicarnos los paralelismos que, en su opinión -supuestamente bien fundamentada- existen entre el apartheid en el que creció y el que se desarrolla ahora en Israel.

Cuando Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir abrieron el I Tribunal Russell en Estocolmo y Copenhage en 1966 y 1967, la más joven de sus miembros, una joven abogada franco-tunecina, Gisele Halimi, que trabajaba entonces por los derechos de los prisioneros argelinos en Francia, probablemente no sabía que pasados los años se convertiría en diputada socialista francesa y representante de su país en la UNESCO. Es probable que tampoco planease sentarse 44 años más tarde como jurado de un nuevo Tribunal Russell junto a Ken Coates, fundador con el propio Bertrand Russell del sistema de Tribunales en la época del blanco y negro, o junto a  Stephane Hessel, embajador de Francia y miembro de la ponencia que redactó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, el mismo año en que se creó el Estado que ahora colaborará a juzgar con una cierta legitimidad en torno a cuales eran los comportamientos que pretendían evitarse al redactar la Carta de Derechos Humanos.

Tampoco Desmond Travers, Coronel del Ejército de Irlanda imaginaba, tras ser uno de los cuatro juristas que redactó el Informe Goldstone, encargado por las Naciones Unidas para investigar los crímenes de guerra cometidos en la Franja de Gaza, que aquel informe no sería aceptado por la comunidad internacional debido a las presiones de Israel y los Estados Unidos y que tendría, apenas unos meses después, que comparecer en una Tribunal de Conciencia que combata, al menos, el crimen del silencio, contra el que se ideó el sistema de Tribunales Russell. Su experiencia respecto al fósforo blanco -el napalm de nuestros días- y los repetidos bombardeos que sufrieron las instalaciones de las Naciones Unidas en el transcurso de la Operación Plomo Fundido nos ilustrará una vez más sobre los horrores de la guerra.

Veronique de Keyser y Luisa Morgantini, diputadas belga e italiana o Francis Wurtz, francés, miembros del parlamento europeo, conocen bien, y explicarán en tanto representantes políticos de la ciudadanía, las decisiones tomadas por los estados miembros de la UE en apoyo de Israel. Ambos participaron activamente del movimiento que logró detener hace un año la votación que pretendía mejorar el sistema de relaciones políticas y económicas con el estado judío obviando la obligación de respetar los derechos humanos y las repetidas votaciones que demandan la suspensión de los acuerdos económicos preferenciales europeos con Israel.

Y finalmente, contra lo que muchos se imaginarían, pero con la intención de que el Tribunal sobre Palestina pueda conocer la realidad israelí desde dentro, para juzgarla al detalle, y por parte de quienes se esfuerzan por modificar las políticas del estado aplicando sus propias reglas y tratando de incidir en una sociedad que se escora peligrosamente hacia posturas irreconciliables con los palestinos, Meir Margalit, concejal del Ayuntamiento de Jerusalén, veterano de guerra y ex oficial del Ejército israelí, y Michael Sfarad, abogado que batalla cada día en los tribunales de Tel Aviv para defender los derechos de los miles de palestinos afectados por el Muro, explicarán si aún es posible luchar por la justicia desde dentro del país acusado de violarla.


Por Alberto Arce

El pasado 27 de diciembre escribía el siguiente texto desde el Hotel Palestina de Bagdad, un lugar prácticamente vacío en el que los guardias se mostraban totalmente relajados, los controles de seguridad eran prácticamente inexistentes y la sensación de normalidad contaminaba la precaución natural que cualquier extranjero debe mantener en Bagdad, sea cual sea la circunstancia. Ayer, menos de un mes más tarde, un terrorista suicida se inmoló frente a la puerta del establecimiento, entre el edificio y el paseo de Abu Noass, punto de referencia de la prensa internacional que recala en la ciudad y teóricamente una de las zonas más seguras de la capital iraquí. Junto al Palestina, los hoteles Sheraton, Al Hamra y Babel han sido también seriamente dañados por una cadena de atentados suicidas que ha dejado 36 muertos, decenas de heridos y un mensaje claro, dirigido al gobierno iraquí en primera instancia: “ninguna zona de Bagdad es segura” y secundariamente a las decenas de periodistas que ya tendrían incluso habitación reservada para la cobertura de las próximas elecciones: “sabéis lo que os espera cuando lleguéis a Bagdad”.

Iraq Bombing

Una madre iraquí con sus hijos frente a su casa destruida por un coche bomba en Bagdad, Irak. 25 enero de 2010. (AP Photo/Hadi Mizban)

La calle Al Saydoun, en Karrada, con terrazas repletas de estudiantes que comen y beben zumos podría recordar a Beirut. Por primera vez, tras viajar desde Basora hasta Bagdad, las mujeres descubiertas son casi tantas como las cubiertas y los tejanos y zapatillas deportivas superan ampliamente en número a los vestidos tradicionales, mayoritarios en el sur del país. Ali Kareem, estudiante de Dirección teatral en la Academia de Bellas artes de Bagdad señala una manzana de construcciones de planta baja: “Son los locales de la comunidad homosexual de Bagdad”. – ¿Y nadie les ataca? . – “No. Ya no”. Assim y Bilal, compañeros de Ali en la Universidad y estudiantes de diseño y escultura, respectivamente, con los que se comparte terraza, aseguran que esa época ya ha terminado. Hay alcohol disponible, terrazas repletas y normalidad casi absoluta. “Sabemos lo que puede pasar en cualquier momento. Pero también que cada vez sucede con menos frecuencia”.

Caminamos hasta Abu Noass, el paseo más transitado frente al río Tigris, en Bagdad. Allí ha sobrevivido una estatua, la del poeta que loa el amor homosexual durante el califato de Harum al Raschid. Se trata de uno de los parques más bellos y pacíficos de la ciudad y parece imposible ahora, con el aire de normalidad que se respira, que en el peor momento de la guerra sectaria que partió la ciudad en varios pedazos hace un año medio, el Ministerio de Sanidad abriese un recuento diario de cuerpos torturados y asesinados que aparecían flotando en el río, frente al lugar en el que nos sentamos a disfrutar de un pic-nic.

En la actualidad, Abu Noass está ocupado una mañana cualquiera, un viernes cualquiera de diciembre por pandillas de jóvenes y familias que disfrutan de la comida en alguna de las terrazas abiertas, parejas de enamorados que pasean cogidos de la mano y partidos de fútbol bajo el sol del templado invierno iraquí en los que un equipo juega con la indumentaria del Real Madrid y el contrario lo hace con la del Barcelona. Sólo rota la calma por helicópteros norteamericanos a los que nadie hace el más mínimo caso – son casi siete años de costumbre- y que despegan desde la Zona verde, situada al otro lado del río, frente a los hoteles Sheraton y Palestina, no sólo totalmente vacíos en la actualidad sino sometidos ya a mínimas medidas de seguridad. Ni siquiera es posible ver las armas, apoyadas en el interior de las cabinas, de los guardias que registran con desgana a quienes entran, cargados con mochilas, al recinto que los hoteles comparten con dos canales de televisión locales.

Ali, Bilal, Assim comen al aire libre y bromean. felices pero no quieren confiarse: “No queremos que transmitas una idea equivocada, el hecho de que estés aquí con nosotros sigue sin ser normal. Eres extranjero. Así que no te separes de nosotros y quédate callado siempre que alguien te pregunte cualquier cosa. Déjanos hablar a nosotros”. Tienen la misma edad. Entre los 20 y los 25 años. Prácticamente no recuerdan el régimen anterior. Y se sienten relativamente libres. “Nosotros no hemos podido elegir y hemos vivido casi toda nuestra vida en guerra hasta un punto en el cual dejas de pensar en ella y te limitas a vivir el día a día. Quizás tardemos un poco más de lo necesario en acabar nuestro estudios porque es necesario trabajar al mismo tiempo pero hacemos teatro, pintamos, vamos a exposiciones, escuchamos música y nos divertimos”.

La definición de Ali de su vida diaria no difiere de la que podría hacer cualquier estudiante de otra universidad en cualquier país mientras espera ilusionado a que se abra de nuevo el teatro del Colegio de Bellas Artes, a punto de ser remozado totalmente por un programa de cooperación del ejército norteamericano. Algo que no parece provocarle ninguna contradicción. “Sí, una vez les pregunté a los soldados que entraban en la Universidad por qué habían asesinado a tantas mujeres y niños iraquíes. No me respondieron. También les pregunté por qué entraban armados en la Universidad. Me respondieron que por seguridad. ¿por la vuestra o por la mía? Silencio. Sólo pienso que deberían irse cuanto antes. Sí, si quieres puedo decirte eso. Pero también que tengo miedo de lo que pueda suceder cuando se vayan. Lamentablemente, no confío en los iraquíes“.

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Una mujer iraquí llora frente a su casa destruida después de un atentado con bomba en Bagdad, Irak, el lunes, 25 de enero de 2010. Tres coches bomba aparcados explotaron cerca de tres populares hoteles de Bagdad donde se alojan periodistas occidentales y hombres de negocio. (AP Foto)

Probablemente no exista una relación directa entre la ejecución, pocas horas antes, de Alí el Químico, primo de Saddam Hussein y responsable del exterminio masivo de población kurda durante la campaña militar de Al Anfal a finales de los años 80 por parte del régimen de Saddam Hussein y la reciente cadena de atentados. Pese a su coincidencia. Ali “El Químico” llevaba condenado a muerte casi tres años y todos los analistas daban por hecho que su ejecución no se consumaría.

Los ataques han tenido lugar de manera demasiado ajustada en el tiempo para considerarse una represalia planificada. Pero es casi seguro que la reciente decisión tomada por la Comisión de la Justicia y la Responsabilidad del gobierno iraquí (antiguo Comité de des-baazificación) de no permitir a casi 500 candidatos concurrir a las elecciones legislativas del próximo 7 de marzo acusados de pertenencia al partido Baaz, anunciada hace varios días y que levanta un gran polémica, si puede encontrarse en la base del ataques que devastaron Bagdad ayer. Si alguien pensaba que el enfrentamiento sectario podía darse por finiquitado, probablemente se equivocaba. Es fácil y recurrente culpar directamente a Al Qaeda de cualquier explosión. Corre, en cambio, en boca de todos los iraquíes, el previsible repunte de la violencia antes de la convocatoria electoral y no hemos sido testigos más que de su primera manifestación, que tras un mínimo análisis de contexto, podría perfectamente ser atribuido a la insurgencia suní, la llamada “resistencia”, agrupada bajo diversos nombres y alianzas a grupos supervivientes de la estructura del antiguo régimen baazista.

El pasado diciembre Hassan Oleiwi, dirigente del Partido Comunista de Irak en la ciudad de Najaf respondía a mi pregunta respecto al origen de la situación actual de la siguiente manera: “No habrá paz interna hasta que las milicias chiítas no acepten las reglas del juego político democrático y los antiguos baazistas regresen de algún modo a la vida pública, con una constitución que se respete y un parlamento fuerte”. Y cuando se le preguntaba, pocos días antes, al alcalde de Rumeitha, una ciudad situada en el sur chiíta del país si creía posible la reconciliación con los sunitas y los supervivientes del antiguo régimen, en tanto miembro del Partido del gobierno Al Dawa y político más votado del pueblo, respondía lo siguiente: “El partido Baaz debería ser legalizado de nuevo y debería participar del proceso político. Son parte de la población. Todos los profesionales e intelectuales del partido que no tengan las manos manchadas de sangre deberían regresar a sus puestos y reincorporarse a la Administración. Por ejemplo, la mayoría de los diplomáticos y muchos profesores universitarios. Es lo mejor para el país. Integrar a los que piensan diferente en el sistema democrático y no mantenerlos en la clandestinidad y las armas. Toma el ejemplo del Ejército del Mahdi, antes eran una milicia feroz, ahora son un partido político más (Saderistas), y no precisamente quienes están desestabilizando al país. Definitivamente, mi opinión es que el Partido Baaz debería ser legalizado y reincorporado al Parlamento. La democracia iraquí se haría más fuerte”.

El alcalde de un pequeño pueblo puede permitirse expresar opiniones como ésta, que no son compartidas por los miembros del gobierno, pero han sido escuchadas en repetidas ocasiones a lo largo de las semanas de estancia en Irak. A medida que aumenta el nivel de responsabilidad decrece la relación entre posicionamientos políticos de la ciudadanía y decisiones en consecuencia del régimen político existente.

Resulta especialmente sorprendente que se prohíba presentarse a las elecciones al actual Ministro de Defensa, Abdel Qader al-Obeidi, responsable de la exitosa transferencia de la seguridad de manos norteamericanas a manos iraquíes a lo largo del último año. El motivo: ha mostrado en público su apoyo a Iyad Alaui, principal adversario del Primer Ministro Al Maliki en las encuestas. En el Irak actual, incluso las leyes de reconciliación y memoria histórica respecto al pasado se utilizan, casi siempre, para la defensa de intereses privados. El precio, como siempre, lo pagan quienes pasaban por la calle en ese momento.


  • El documental To shoot an elephant , sobre la última invasión de Israel en la Franja de Gaza,  se proyecta durante el día de hoy en más de 300 ciudades de todo el mundo.
  • P+DH emite hoy el documental que también podrá  verse a través de diferentes plataformas on line como Youtube, Pluralia.tv o DotSub.

Documental completo

Justo hoy, 18 de enero, hace un año de que Israel firmara el fin de la Operación “Cast Lead” (Plomo Fundido), tras 21 días de bombardeo contínuo sobre la población palestina de la Franja de Gaza, donde murieron más de 1.100 civiles. Durante los ataques, Alberto Arce y Mohammad Rujailah rodaron un documental que da testimonio sobre los efectos de las bombas y el sufrimiento en la franja de Gaza durante el ataque.

Ya en noviembre hablamos de To shoot an elephant, tras su estreno en el Festival Internacional de Cine de Gijón. Ahora, en este aniversario del fin de los bombardeos, P+DH se une al Global Screening de To shoot an elephant que tendrá lugar, según señala Arce, en “casi 300 proyecciones simultáneas en todo el mundo hoy, un año después del alto el fuego, para recordarle al mundo que Gaza sigue asediada, sin reconstrucción, y sin que la Comunidad Internacional haya movido ficha ni tomado cartas en el asunto lanzando un mensaje alto y claro. Si alguien bombardea Gaza durante tres semanas y dicho comportamiento no tiene consecuencias, puede volver a suceder en cualquier momento. Bombardear Gaza es gratis y recibe el apoyo implícito de toda la comunidad internacional. Se trata de una proyeccion para romper el silencio y contra la impunidad”.

Casi 300 proyecciones organizadas en diferentes partes del mundo desde varias ciudades latinoamericanas de Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay, Venezuela, Colombia, El Salvador, Ecuador,  pasando por Suiza, Finlandia, Turquía, Túnez, Marruecos, Jordania, Líbano, Alemania, Francia, Grecia, Inglaterra, Irlanda, Israel, India, Italia, Malta, Polonia, Portugal, Tailandia, Suecia, Estados Unidos y Sudáfrica, entre otros. Asimismo, en España, más de 120 ciudades se unen a este Global Screening. Se puede  consultar el listado de ciudades, horarios y sitios donde se proyectará el documental a lo largo del día de hoy.

El documental, registrado bajo licencia Creative Commons,  para que  “transcienda los límites de quienes lo producen y se convierta en material de quien lo ve” está diponible a través de diversas plataformas on line (DotSub, Pluralia.tv, Vodo, Naranjas de Hiroshima, Visionon.tv, Hayattv, Youtube). Además, esta acción global se presenta como un precedente en España ante otras formas de distribución y difusión de material audiovisual y periodístico.

Para apoyar este trabajo, también se puede comprar una edición especial multilingüe en 15 idiomas de To shoot an elephant o hacer directamente una donación para que el proyecto siga funcionando.

Actualización, 19 de Enero 2010

Proyección en Sevilla
por Antonio Rull.

Alrededor de setenta personas fueron las que ayer, 18 de enero, asistieron a una de las proyecciones de “To shoot han elephant”. En un gélido salón de actos de la Facultad de Psicología, de Sevilla, Mª Jesús nos introdujo a todos los presentes en lo que supuso la “operación plomo fundido” de la que trata el documental, así como del asedio que Israel hace en la franja de Gaza con la complicidad de la comunidad internacional.

Recientemente ella estuvo en Egipto junto con 1.400 personas más, de todos los lugares del mundo, intentando entrar en Gaza para manifestarse. No lo consiguió por tierra, pero aludió a la sensación de masa y de familia que acompaña a un grupo de 1.400 personas, y la fuerza que eso te da para seguir adelante. “En Egipto la misma policía intentaba frenarnos en nuestras manifestaciones a la vez que nos hacía el símbolo de la victoria, como diciendo ‘por fin alguien le dice a Egipto algo sobre Gaza’”.

Mª Jesús explicó que Alberto Arce iba en un barco con el “International Solidarity Movement” que logró entrar por mar a Gaza. “Los barcos que se acercaban eran abordados, se les ametrallaba… pero ellos lograron llegar”. “El conflicto que Arce grabó no fue real, es sólo una visión parcial (…) él estaba con las ambulancias de, probablemente, un hospital de Fatah, por lo que ahí no llegaban tanto heridos como a los otros hospitales que sí sufrieron realmente la ofensiva israelí”, avisó a los presentes.

El público presente pudo asistir a la visión del director asturiano. Los niños fueron probablemente los que más ternura, compasión y tristeza causaron en la sala, riéndose con los niños que le preguntan a Arce por qué les estaba grabando, y quitando la mirada de la pantalla cuando a uno de estos le limpian los orificios nasales justo después de su muerte, en una camilla del hospital donde Arce estaba. La fascinación e impotencia también se notaron al ver cómo se disparaba a unos camilleros, en una de las escenas fundamentales de esta cinta.

Una vez acabada la proyección, y casi sin tiempo para compartir ideas, uno de los presentes, de avanzada edad, afirmó sentir “asco de ser europeo” tras lo visto. “Efectivamente como dice el chaval último, esto no es sólo culpa de Israel, es culpa de la comunidad internacional”. Poco más se puede decir, pero sí hacer mucho por cambiar


y espera unos segundos…….

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El nuevo documental “Gaza War in Media” -”Gaza, la guerra en los medios”- recoge testimonios que ponen en cuestión la versión oficial transmitida por la mayoría de medios de comunicación españoles respecto a la operación israelí “Plomo Fundido”, operación que costó la vida de más de 1400 palestinos y dejó heridos a otros 5.000, la mayoría de ellos no combatientes.

Según dicha versión, Israel se estaba “defendiendo” del lanzamiento de cohetes Qasam por parte de Hamas, al destruir mediante bombardeos masivos la “infraestructura” de este grupo “terrorista”. En realidad, tanto los bombardeos como la ofensiva terrestre del ejército israelí iban dirigidos contra la población civil de la Franja de Gaza, como ha demostrado el informe Goldstone, encargado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Oscar Dominguez y Juan Linares han realizado el documental, producido por la Fundación Ardiaca, con imágenes grabadas por Alberto Arce durante el ataque a Gaza y con testimonios de diversos periodistas, escritores, activistas y profesores.

Video Promo 4 minutos

Más sobre el ataque a Gaza y los medios hace un año:

La diferente imagen de los ciudadanos sobre el ataque a Gaza

Desmontando los tópicos de Gaza por Mónica G. Prieto.

Israel intenta intimidar a periodista español en Madrid

La propaganda israelí vence a a la información

Lo que no se ve no existe

Miente y vencerás

¿Las 12 reglas del periodismo para Israel – Palestina ?

Fotoperiodista bajo el fuego

La Información sobre Gaza según qué israelíes

Silencio en los medios sobre la censura israelí

¿¿De que se ríen??


Imagen 11El New Writing publicó en 1948 el ensayo Shooting an Elephant, firmado por el británico George Orwell, autor entre otros clásicos, de 1984. Inspirados por este texto Alberto Arce y Mohammad Rujailah han puesto título al documental que recoge la última operación de Israel sobre la Franja de Gaza y que se ha estrenado en España en el Festival Internacional de Cine de Gijón. “Cuando disparas a un elefante puedes acertar a darle mil veces, pero solo morirá si le das entre los ojos”, señala Arce cuando se le pregunta por el nombre de la película, To Shoot an Elephant.

El documental recoge la experiencia de Arce y de su guía en Gaza, el palestino Mohammad Rujailah, como testigos de la Operación “Cast Lead” (Plomo Fundido) que Israel puso en marcha el 27 de diciembre de 2008 y que finalizó con una ‘tregua’ el 18 de enero – dos días antes de la toma de posesión de Barack Obama – tras dejar en el camino a al menos 1.100 civiles palestinos muertos por 13 militares israelíes fallecidos. “En lo que va de año y tras el compromiso adquirido por ambos gobiernos, han muerto 26 palestinos más y ningún israelí” señala Arce, “e Israel aprovechará cualquier error de Hamás para volver a poner en marcha una operación similar”.

To Shoot an Elephant es un documental contado sin las artimañas que permite el montaje, sin espectacularidad añadida, porque las imágenes que se muestran no necesitan de adornos. La película, organizada en diferentes capítulos, es “solo Imagen 9un 10% de lo que allí pasó durante esos días”. Los medios de comunicación no tuvieron permitido el paso de la frontera y trabajan desde ésta con la versión oficial del gobierno de Israel, difícilmente contrastable. Arce y Rujailah, empotrados en ambulancias, hacen un recorrido por los desastres de una guerra desigual donde se ataca a núcleos de población civil con F-16, tanques o con fósforo blanco con el que Israel llegó a incendiar, entre otros objetivos, un almacen de medicinas y alimentos de Naciones Unidas. También se muestran las consecuencias de estos ataques en la familia Hamlan, que pierde a sus tres hijos de 4, 6 y 10 años mientras estaban jugando en la puerta de su casa.
Hasta el momento, To Shoot an Elephant se ha visto en los festivales de Gijón, AmsterdamFlorencia, donde ganó el premio a la mejor dirección, y ha sido seleccionado en otras 17 muestras entre las que descatan las de EstocolmoDubai. El documental, registrado bajo licencia Creative Commons que permite copiar, distribuir, comunicar y crear obras derivadas de la original podrá verse y descargarse próximamente a través de Internet. El próximo 18 de enero, cuando se cumpla un año del fin de Plomo Fundido, se proyectará en varias ciudades del mundo a través de proyecciones organizadas. Además se ha editado un DVD con cuya compra se podrá apoyar el proyecto de difusión.
Alberto Arce / Foto: Antonio Rull

Alberto Arce / Foto: Antonio Rull

Este no es el primer documental del Alberto Arce. Ya en 2004 realizó Nablus, la ciudad fantasma y en 2005 Internacionales en palestina, co-dirigido con María Moreno. Dos años más tarde rueda para TV3 Al mesalla, pacifistas en Irak.