P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

  • 1.100 de cada 100.000 mujeres mueren durante el parto en Burundi.
  • En el Día de la Mujer, Médicos sin Fronteras pone el foco en uno de los países más pobres del mundo.
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© François Dumont/MSF

En el 99º aniversario de la celebración del Día de la Mujer, a doce meses de cumplir el primer centenario, la igualdad en derechos de la mujer ha avanzado más en un siglo que en toda la historia de la humanidad. Sin embargo, la vida de cientos de millones de mujeres sigue estando amenazada física, psicológica y sexualmente desde el día de su nacimiento en la mayoría de los países del mundo por el mero hecho de ser mujer.

La cuestión del género empieza a ser introducida en la jurisdicción de determinados crímenes contra la humanidad, como la violación como arma de guerra. La cooperación al desarrollo también ha introducido el empoderamiento de la mujer como uno de los motores fundamentales para la construcción de sociedades más justas. La situación de la mujer empieza a ocupar un papel fundamental en la percepción internacional que se tiene de los países. Y la salud de la mujer es ya entendida como uno de los flancos que debilitan y expolian las posiblidades de desarrollo de un país.

Éste último caso es el que subraya en su último informe la ONG Médicos Sin Fronteras en el caso de Burundi, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer.

Quedarse embarazada y dar a luz en Burundi conlleva graves riesgos para la mujer. Según la OMS 1.100 de cada 100.000 mujeres mueren durante el embarazo o el parto. Además, 41 de cada 1.000 niños nacidos vivos mueren antes de su primer año de vida. Una cifra muy alta incluso para tratarse de África y de uno de los países más pobres del mundo.

Hace una semana Mary Nicinanze, de 30 años, llegó al centro para urgencias durante el embarazo y el parto que desde 2008 Médicos Sin Fronteras gestiona en el sur del país, en la región de Burumbura, junto al lago Tanganika. Mary estaba en estado de desnutrición, con las piernas muy hinchadas y sin color en los labios.  Una ambulancia de la ONG la había traído desde el centro de salud local porque allí no tenían los medios necesarios para hacerle la transfusión de sangre que necesitaba. Su estado de salud era preocupante por lo que se quedó ingresada hasta dar a luz a una niña.

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© Sune Juul-Sorensen / MSF Nicizanye Mary junto a su bebé y su madre.

“La pequeña recién nacida está durmiendo en el regazo de su madre envuelta en una tela de colores que le han dado en la maternidad. Cuando nació estaba anémica y por debajo del peso normal y durante los dos primeros días tuvo muchos vómitos, pero poquito a poco ha ido recuperándose y ahora está mucho mejor”. Así explica el documento de MSF la situación del bebé.

“Si no hubiera venido al hospital mis hijos no tendrían madre”, explica Mary que tiene ya cinco hijos. Mientras, su propia madre hace lo que otras muchas abuelas en el centro, cuidar de su hija  y de su nieta y cocinar la comida que le ofrece el centro. Mary no sabe qué le ocurrirá cuando vuelva a su casa. Su marido no quiere saber nada de ella desde que enfermó por la desnutrición y ni siquiera sabe que ha tenido una hija.

Mientras, Mary sigue abrazando a Nduwakezan, que en Kirundi, la lengua local, quiere decir, Buena Noticia.

Más de 3000 asistencias en 2009

En Burundi, que arrastra las consecuencias de una guerra civil que se alargó desde 1996 hasta 2003, sólo la mitad de las mujeres cuenta con personal competente durante el parto. Los centros de salud locales a menudo carecen de servicios obstetricios o de urgencia. Por ello, Médicos Sin Fronteras cuenta con tres ambulancias que durante las 24 horas del día trasladan a las mujeres desde los ambulatorios a la maternidad de la organización.

© François Dumont/MSF  En Kabezi se atienden a cualquier hora del día los casos de urgencia provenientes de otros veinte centros de salud de la zona. El equipo dispone para ello de tres ambulancias, de un sistema de comunicación por radio y de personal médico cualificado.

© François Dumont/MSF En Kabezi se atienden a cualquier hora del día los casos de urgencia provenientes de otros veinte centros de salud de la zona. El equipo dispone para ello de tres ambulancias, de un sistema de comunicación por radio y de personal médico cualificado.

“Más de 200 bebés nacen aquí cada mes. El objetivo del proyecto es sobre todo reducir la mortalidad de las madres y de los recién nacidos” explica la comadrona de MSF Ann van Harver. ” La mayoría de las mujeres que mueren por las complicaciones del embarazo fallecen durante el parto o durante la primera semana después de éste”. Una cesárea a tiempo o una intervención rápida puede salvar en la mayoría de los casos la vida de la madre y del niño.

De hecho, otro de los sistemas que salva la vida de muchos niños prematuros es el método canguro: “se arropa bien al niño cerca de pecho de la madre para que el contacto corporal le aporte el calor que necesita. El efecto es parecido al que proporciona una incubadora y, al mismo tiempo, reconforta tanto a la madre y como al niño y estimula la producción de leche materna”, explica la comadrona.


SOUTH AFRICA GAY MARRIAGE

Bathini y Lindiwe fueron dos de las primeras mujeres en casarse en Sudáfrica, donde es legal el matrimonio homosexual desde 2006.. (AP Photo/Denis Farrell)

Que se casen dos personas del mismo sexo es legal en España desde el verano de 2005. Los dos primeros novios, Carlos y Emilio, fueron noticia. Luego vino la normalidad, hasta tal punto que se ha demostrado que la cuestión no era tanto “quiero casarme” como “quizá no me case, pero exijo tener derecho a elegirlo”.

Después de que el apocalipsis no llegara, casi nadie pide que la ley sea derogada y nadie amenaza con hacerlo si gana las elecciones. Es un avance social consumado que tarde o temprano, dice la lógica de los tiempos, acaba dando ejemplo a otros países. Sin embargo, también se está produciendo el fenómeno contrario y la represión de la homosexualidad por vía legal va en aumento.

Hablamos de Uganda, por ejemplo. La cosa, en vez de mejorar, va a peor. Ser homosexual en Uganda es delito desde hace décadas y un ugandés que le dé un beso a otro ugandés puede pasar hasta 10 años en la cárcel. La cuestión es que el Gobierno quiere reformar la ley para poder castigarles con cadena perpetua o incluso condenar a pena de muerte a los seropositivos homosexuales (y no a los heterosexuales). Además, aquellos que “ayuden o faciliten” a “cometer” actos homosexuales – en esto se incluye difundir pornografía para este público – serán también sancionados.

“Esto es una forma de asesinato dirigido”, comenta Jacqueline Kasha, de Freedom and Roam Uganda (FAR-UG). Según vaticinan cientos de organizaciones de dentro y fuera del país, la iniciativa provocará el exilio a cerca de medio millón de ugandeses que seguramente huirían del país antes de correr el riesgo de ser detenidos.

A donde parece que no podrán emigrar – otros condicionantes al margen – es a su vecina del sur, Ruanda. Este país no tenía tipificado hasta ahora el delito de homosexualidad, pero el parlamento ruandés planea sancionar las relaciones sexuales entre adultos del mismo sexo con entre 5 y 10 años de prisión. La norma, de ser aprobada a principios del año que viene, también declarará punible el hecho de “promover” la homosexualidad. “Nuestro país y nuestra gente se niega a reconocer que existimos“, se quejan las asociaciones LGTB ruandesas, pero la realidad es que su condición puede empezar a ser visible, pueden empezar a ‘existir’, y no precisamente para bien. No denunciar también será delito.

Pongamos que los ugandeses y los ruandeses perseguidos huyen hacia el sur. Se encontrarán con Burundi, otra ex colonia francesa donde ser gay o lesbiana ya es ilegal. No desde tiempos acenstrales. No por tradición anquilosada o impuesta. Es ilegal desde el pasado mes de abril. Unos meses después de promulgar la reforma, el presidente del país, Pierre Nkurunziza, recibió el premio de la Paz de una organización católica italiana por, según él mismo, “luchar contra la homosexualidad”.

Ruanda, Uganda y Burundi son países casi netamente cristianos y mayoritariamente católicos. Varios activistas internacionales de la defensa homosexual sugieren que este repunte de la homofobia está reforzado por la influencia de la jerarquía eclesiástica. Por otra parte, en Estados Unidos se habla de que han sido gurús norteamericanos los que han inspirado a los gobernantes ugandeses.

“Tiene usted las manos llenas de sangre”. En esta entrevista de MSNBC, la periodista Rachel Maddow pone contra las cuerdas al escritor anti-gay (y ex-gay) Richard Cohen, autor del libro Coming Out Straight (traducción aproximada: salir del armario siendo hetero), que ha sido utilizado como manual de referencia entre los legisladores ugandeses

El texto justificativo de la ley ugandesa dice:

“Teniendo en cuenta los valores históricos, legales, culturales y religiosos de Uganda que establecen que la familia, basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es la unidad básica de la sociedad (…) Los estudios señalan que la homosexualidad tiene muchas consecuencias negativas incluyendo altos índices de violencia, transmisión de enfermedades venéreas y consumo de drogas. El alto número de separaciones y rupturas en las parejas homosexuales también crea un ambiente muy inestable para criar niños y por consiguiente justifica la censura a la adopción, además de causar fuertes secuelas psicológicas en aquellos niños. Sin mencionar que la promoción del comportamiento homosexual afecta nuestros valores familiares tradicionales.”

El Parlamento Europeo acaba de pedir a Uganda que se retracte de su ley. Esta petición ha sido aprobada con una participación pírrica de los eurodiputados (según Dos Manzanas, sólo se quedaron a votar 65 de los 736), y con 3 votos en contra. Los tres eurodiputados que se opusieron a pedir al país africano que no apruebe la ley homófoba fueron los alemanes Monika Holhmeier y Bernd Posselt, representantes de la CSU (Unión Social Cristiana) y la polaca Róża Gräfin von Thun und Hohenstein, los tres integrados en el Partido Popular Europeo.

Obviamente, ni el único fundamentalismo homófobo en África es el cristiano (en Mauritania o Sudán también está establecida la pena de muerte para estos casos) ni Ruanda, ni Burundi, ni inminentemente Uganda son los únicos países africanos donde ser gay o lesbiana es ilegal; al menos treinta países del continente prohíben la homosexualidad. En una decena de ellos, esta prohibición solo está escrita para los hombres, pero decir que el lesbianismo está permitido es interpretar la ley desde la ficción. Sudáfrica es el único país africano donde el matrimonio homosexual es legal, desde 2006.

África no es una foto fija donde todo va mal, porque Sudáfrica es una prueba de que las cosas pueden ir mejor. En Ruanda o Burundi ser homosexual no era delito hace un año. En Uganda, donde esa lógica de los tiempos hacía pensar que dejaría de serlo, será ahora castigado con pena de muerte. No estamos hablando de derechos por conseguir en el continente de los derechos por conseguir, sino de derechos perdidos y tirados al pozo de la involución. No alcanzar no es lo mismo que perder.

Mapa: legislación sobre la homosexualidad en el mundo (Wikipedia)
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