P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

  • Las operaciones policiales se han multiplicado en los últimos días.
  • Los inmigrantes denuncian que son tratados como “delincuentes”
melillahuidos

José Palazón/PRODEIN

A las 7 de la mañana del miércoles, 6 furgones de la policía nacional rodearon el CETI de Melilla mientras los inmigrantes dormían. “Venían a coger ‘morenos’  de Mali, Nigeria y Senegal. Entraron y nos despertaron con gritos mientras localizaban a los que iban buscando”, cuenta un interno. Uno de los detenidos era un nigeriano pareja, y padre del hijo, de una joven nigeriana que salió de la habitación pidiendo que no se llevaran a su compañero, “la mujer tenía al niño en brazos y no paraba de gritar cuando uno de los policías le quitó al hijo, lo dejó en el suelo, la empujó y le pegó mientras otro se llevaba a su novio”. Ese día se llevaron a otros 3 subsaharianos.

Las detenciones dentro del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla se han multiplicado desde el mes de noviembre y las fechas y horas de las operaciones varían continuamente. “Antes venían los lunes por la mañana, los inmigrantes se levantaban de madrugada y salían del CETI antes de que llegaran” dice José Palazón, Presidente de la Asociación PRODEIN. Pero desde hace un mes la rutina ha cambiado y se ha extendido entre los internos una sensación de inseguridad que ha llevado a un grupo de más de 100 inmigrantes, según PRODEIN, a abandonar el centro y trasladarse a chabolas fuera de la ciudad.

melillamonte2

José Palazón/PRODEIN

“Aquí hacen que te sientas como un delincuente, los ves bajar de los coches armados y no dejan salir a nadie de su habitación. Entran en todos los cuartos y nos despiertan gritando ‘levanta, levanta’ y nos hacen enseñarles nuestra identificación”. A los nombres que coinciden con la lista de las expulsiones se los llevan. Mientras unos agentes realizan la búsqueda dentro otros esperan fuera rodeando la valla para evitar que alguien pueda escapar. “ Aquí la gente ya sabe cómo funciona esto, hay grupos que pasan la noche despiertos y avisan a los otros cuando llega la policía. Es una locura, ves a hombres y mujeres que salen corriendo y saltan las vallas, muchos se caen o se clavan los hierros, se hacen heridas y se rompen huesos“. Otros han dejado de arriesgar y se han ido a las chabolas, prefieren el frío y los plásticos a vivir con el miedo de ser devueltos a sus países. La mayoría son hombres porque las mujeres embarazadas o con niños duermen en el CETI, saben que ellas corren menos riesgo de ser deportadas. Al principio eran unos 50 subsaharianos pero desde la semana pasada cuando la policía detuvo a 4o argelinos, casi un centenar de esta nacionalidad se ha trasladado también al campo. “Es una situación muy dura, están viviendo a la intemperie en pleno invierno, con la lluvia. Muchos trabajan como aparcacoches y el dinero que ganan lo juntan entre todos para comprar comida porque saben que si van al CETI se la juegan”. La semana pasada la policía apareció por el recinto a la hora de la cena y se llevó a 15 subsaharianos.

No es la primera vez que los inmigrantes abandonan el centro. Generalmente, a lo largo del año suele haber pequeños grupos viviendo fuera pero cuando aumentan las repatriaciones como ahora el número es muy superior, como también lo es el miedo. “Hay quien lleva cuatro años en España” asegura Palazón, “ahora que se habla mucho de la ampliación de estancia en los CIE a 60 días, ¿qué pasa con esta gente? ¿cúanto tiempo más va a estar así? Llevan años viviendo encarcelados en esta ciudad sin poder salir más que para ser expulsados”.


  • El autor del vídeo de Barajas habla para P+DH desde Senegal
  • Las versiones policiales son contradictorias y niegan un trato indigno
  • Asociaciones profesionales de abogados están investigando el caso

Lydia Molina / Juan Luis Sánchez

Su vídeo se ha convertido en uno de los más vistos del día en los medios de comunicación, pero casi nadie le ha llamado desde España para saber qué ocurrió. Lamine Mbengue, productor audiovisal senegalés que vive y trabaja en España, grabó cómo la Policía Nacional reducía a un inmigrante al pie de un avión con unos métodos que han condenado varias organizaciones sociales.

Lamine se disponía a subir a ese mismo avión con destino Dakar el pasado martes 16 de junio. Antes de comenzar a embarcar, “vimos que la Policía intentaba meter a una persona en el avión, pero que éste no quería subirse. Nosotros podíamos ver a la Policía, pero ellos a nosotros no”. Lamine, como el resto del pasaje – “españoles, franceses, senegaleses” – observó “cómo uno de los policías le pegaba”. Y entonces “saqué mi cámara”.

“Le han pegado, le han metido una cosa en la boca para que no gritara, le han atado… le han tratado como a una oveja. No es normal”, comenta Lamine. “Nosotros sabemos que hacer volver a un senegalés así a su país es como matarlo, porque matas la esperanza de toda su familia”. Lamine niega que su compatriota mostrara una actitud agresiva: “no intentó pegarle a la Policía. Es solo un chico que no quería subir a un avión. ¡Ya está!”.

Surgió entonces “un movimiento de solidaridad con esta persona maltratada entre los pasajeros”, que no querían subir al avión para impedir que saliera con el inmigrante a bordo. Tras más de 8 minutos inmovilizándolo, la Policía subió al detenido a la furgoneta y le perdieron de vista.

Reacciones policiales contradictorias

Las declaraciones de las diferentes fuentes policiales no coinciden. Tanto el Sindicato Unificado de Policía (SUP) como la Conferación Española de Policía (CEP) han sostenido que el ciudadano senegalés es un inmigrante en situación irregular procedente del Centro de Internamiento de Extranjeros de Algeciras que “ha sido puesto en libertad instantes después del incidente” porque “el plazo para su repatriación”, tras el máximo legal de 40 días, “expiraba el martes”. Sin embargo, fuentes de la Policía Nacional han asegurado que el detenido es “un delincuente con antecedentes” que, al mostrar resistencia a ser deportado, “fue trasladado a dependencias policiales”.

Por otro lado, el sindicato mayoritario de policías reclama a las autoridades que les indique claramente hasta qué punto pueden ejercer la fuerza en estos casos. La respuesta está en las Normas de Actuación en las Repatriaciones (…) (pdf), aprobadas en septiembre de 2007 por el Ministerio del Interior, que establece que los expulsados que se resistan “podrán ser inmovilizados por medios que no pongan en peligro su dignidad e integridad física” (punto 4.3.8).

En el minuto 5:25 del vídeo se aprecia cómo uno de los agentes tapa la boca del detenido, ya inmovilizado en el suelo. La CEP acusa a una de las organizaciones que han denunciado los hechos de “mentir de forma temeraria al afirmar que a los inmigrantes ’se les pone un bozal’”. Hace menos de un mes, el Defensor del Pueblo ha tenido que reclamar que “no se obstruyan las vías respiratorias”.

La Asociación de Abogados Europeos de Inmigración (ABEDIE) y la Asociación Profesional de Abogados de Extranjería de Madrid (APAEM) han confirmado a P+DH que están investigando el caso y que lo han puesto en conocimiento del Colegio de Abogados de Madrid.

Senegal, pendiente del caso

La noticia está ya en todos los medios senegaleses, según cuenta Lamine: “todo el país quiere saber dónde está el chico, si está vivo o muerto, si tiene problemas, si le han maltratado mucho y qué van a hacer con los policías que han hecho una cosa así. Si el Gobierno de España no dice nada, es que está de acuerdo con lo que ha hecho la Policía”.