P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

Por Carlos Sardiña para P+DH

Segunda y última parte de la entrevista que el periodista británico Andy Worthington ha concedido en exclusiva a P+DH [periodismo + derechos humanos]. Tras la primera parte, publicada el lunes, esta segunda entrega se centra en el futuro de los ex prisioneros de Guantánamo liberados, una cuestión que tiene una especial relevancia en España, que acogerá a algunos de ellos.

P: Algunas fuentes del Pentágono declararon este año que uno de cada siete prisioneros liberados de Guantánamo “regresa al terrorismo”. Algunos están utilizando esa supuesta reincidencia para justificar su oposición al cierre de la prisión y a la liberación de los prisioneros y todo ese asunto ha provocado una enorme controversia. ¿Qué piensas de ese supuesto nivel de reincidencia?

R: Como expliqué en un artículo poco después de que el New York Times publicara en primera plana la noticia que ofrecía aquella estadística, “en seguida surgieron voces críticas –básicamente quienes conocían el excelente trabajo que realizó la Facultad de Derecho de la Universidad de Seton Hall desmontando los informes del Pentágono sobre la ‘reincidencia’ (PDF)– que denunciaron aquella noticia”. También escribí: “El 28 de mayo, el Times brindó a Peter Bergen y Katherine Tiedemann, de la New America Foundation, la oportunidad de escribir una columna en respuesta al artículo de Bumiller, en el que concluían, a partir de un análisis del informe (PDF), que era más probable que la tasa de reincidencia se situara ‘en torno al 4 % de los 534 hombres puestos en libertad’ (basándose en el hecho de que ‘era posible confirmar de forma independiente la participación de doce ex prisioneros en atentados terroristas contra objetivos estadounidenses y había otros ocho sospechosos de tomar parte en esos actos’)“.

En cualquier caso, los informes de la Facultad de Derecho de Seton Hall son la mejor fuente disponible para desmontar los mitos del Pentágono. Recomiendo su último informe (PDF), que ofrece pruebas concluyentes de que los numerosos informes publicados por el Pentágono a lo largo de los años no son más que propaganda. Fue penoso que el New York Times se dejara engañar con tanta facilidad.

P: En España cobra una especial relevancia el tema de los presos inocentes de Guantánamo que van a ser liberados en terceros países. El caso de los uigures chinos es quizá el más famoso y el más representativo. Hace mucho tiempo que el ejército estadounidense declaró que no son “combatientes enemigos”, pero no pueden volver a China, donde se enfrentarían a torturas, o incluso a algo peor. Sin embargo, el gobierno estadounidense se niega a aceptar en su propio territorio a esos y otros prisioneros declarados inocentes incluso después de que un juez ordenara el año pasado que se permitiera entrar a 17 uigures en Estados Unidos y haya allí comunidades de compatriotas dispuestas a acogerlos. ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos se niega con tanta terquedad a aceptar la entrada en su territorio de unos prisioneros cuya inocencia está más allá de toda duda razonable?

R: Los jueces que anularon el valiente y justo fallo del juez Ricardo Urbina que acabas de citar pertenecen al Tribunal de Apelaciones, cuyo carácter conservador es bien conocido, por lo que no es sorprendente que lo anularan. En cualquier caso, lo más preocupante de la postura de Obama es que pone de relieve, casi más que ninguna otra, que a veces le falta coraje cuando es más necesario.

En lugar de recusar al tribunal de apelaciones y/o ordenar la liberación de los uigures en Estados Unidos cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, vaciló y permitió que Dick Cheney y otros políticos en activo iniciaran una campaña para asustar y desinformar sobre los prisioneros de Guantánamo que no sólo hizo imposible trasladar a los uigures a Estados Unidos, y permitió a algunos políticos imponer sus condiciones a los planes de Obama para cerrar Guantánamo, sino que también hizo que Obama perdiera gran parte de la iniciativa necesaria no sólo para vender sus planes de desmantelamiento, sino para asegurarse de que el pueblo estadounidense conociera en toda su magnitud las políticas erróneas de la administración Bush, que supusieron el encarcelamiento ilegal de casi 800 hombres, la mayoría de los cuales no tenía ninguna relación con al-Qaeda o el terrorismo internacional.

P: ¿Podría el gobierno estadounidense enfrentarse a problemas legales si esos hombres entraran alguna vez en Estados Unidos y decidieran pedir que se hiciera justicia en el sistema judicial estadounidense?

R: No parece que eso vaya a suceder, pero me atrevería a decir que cualquier persona a la que se libere en cualquier parte del mundo debería poder pedir, en algún momento, una  compensación por lo que le ha ocurrido.

P: Se sabe que España aceptará a cuatro o cinco ex prisioneros de origen tunecino y argelino. Se ha dicho que los prisioneros liberados en España disfrutarán de libertad de movimientos dentro del país, aunque estarán vigilados, pero no podrán viajar al extranjero. ¿Cuál será la situación legal de los prisioneros liberados en terceros países? ¿Cuáles son las responsabilidades de los países de acogida, y especialmente de España, con respecto a ellos?

R: Yo creo que no cabe esperar que ningún país esté dispuesto a aceptar a prisioneros declarados inocentes a no ser que los gobiernos de esos países tengan la certeza de que no son peligrosos. Eso es parte del problema en este momento, ya que la administración Obama no está dispuesta a admitir, como debería, que no ha logrado demostrar que la mayoría de los hombres encarcelados en Guantánamo tenga alguna vinculación con el terrorismo, porque la mayoría de ellos fueron capturados por sus aliados afganos o pakistaníes en una época en la que estaban a la orden del día las recompensas, de 5.000 dólares de media por cabeza, a cambio de “sospechosos de al-Qaeda o talibán” y porque la mayor parte de las llamadas “pruebas” que el gobierno esgrime en su contra proceden de interrogatorios a otros prisioneros, a los cuales, como han mostrado las apelaciones de habeas corpus, a menudo se torturó, coaccionó o sobornó para que hicieran declaraciones intrínsecamente poco fiables. Es necesario que los potenciales países de acogida entiendan estos hechos para que puedan comprender realmente por qué los funcionarios de los servicios secretos han afirmado durante años que sólo dos o tres decenas de prisioneros han tenido alguna relación con el terrorismo y también es necesario que recuerden que muy pocos ex prisioneros han causado algún problema y que, por lo general, los países occidentales nunca se han implicado en el gasto inútil de mantener bajo vigilancia a presos liberados. Sin embargo, sigo creyendo que este proceso sería mucho más fácil si Estados Unidos asumiera la responsabilidad de algunos de sus errores.

P: ¿Van a recibir los países de acogida algo del gobierno estadounidense a cambio?

R: Creo que cabe esperar que se produzcan negociaciones entre bastidores…

P: En España, el principio de jurisdicción universal podría permitir a los ex prisioneros demandar al gobierno estadounidense pero, cediendo a la presión diplomática, las leyes que lo recogen van a ser seriamente recortadas, lo que va a hacer imposible emprender algunas acciones legales contra el gobierno de Estados Unidos. ¿Hay algún lugar en el que los prisioneros liberados tengan la posibilidad de emprender acciones legales contra sus captores? ¿Existe algún trato entre los países de acogida y Estados Unidos para evitar que pueda suceder algo así?

R: No soy un experto en la materia, pero tengo entendido que algunos países pueden emprender acciones legales contra funcionarios de alto rango. No obstante, lo que más me interesa es si el gobierno de Obama –o, más concretamente, el fiscal general Eric Holder, puesto que es su responsabilidad– va a designar a un fiscal independiente para que investigue los crímenes de la administración Bush, como se ha insinuado en los últimos días (véase mi artículo al respecto).

Sabemos que Obama es reacio a hacerlo pero, como ya he dicho, en última instancia no es cosa suya y la cruda realidad es que si Holder no investiga los delitos de la administración Bush (porque la tortura es un delito según la ley estadounidense), habrá demostrado que los funcionarios estadounidenses de más alto rango pueden quebrantar tantas leyes como se les antoje siempre y cuando acaben dejando su cargo al final del mismo, y eso, simplemente, no es aceptable.

NOTA: Pocos días después de la realización de esta entrevista el periodista Sami Al Hajj (un cámara de Al Yazira al que las autoridades estadounidenses mantuvieron seis años encerrado en Guantánamo sin presentar nunca cargos en su contra y que fue liberado en mayo 2008) anunciaba su intención de presentar junto a otros antiguos prisioneros una demanda conjunta contra George Bush y otros altos cargos de su administración por la detención ilegal y las torturas que sufrieron durante su cautiverio en Guantánamo. Para ello, han creado una nueva organización llamada Guantánamo Justice Centre, con sede en Ginebra y dirigida por el ex-prisionero británico  Moazzam Begg, que se dedicará a reunir las pruebas necesarias y estudiará la mejor manera de demandar a la administración Bush, lo que probablemente harán en un tribunal europeo.


Entrevista a Andy Worthington, autor del libro The Guantánamo Files

Por Carlos Sardiña para P+DH

El periodista británico Andy Worthington es probablemente uno de los mayores especialistas del mundo en la prisión militar de Guantánamo, un tema sobre el que escribe regularmente en su blog y en publicaciones como The Guardian, Huffington Post o AlterNet. Desde 2006, no sólo ha investigado la vida de los 774 prisioneros retenidos en el limbo legal de la base estadounidense en Cuba, una exhaustiva investigación que recoge en su libro The Guantánamo Files, sino que también ha hecho un seguimiento casi diario de la “guerra contra el terrorismo” en sus vertientes legal y política, documentando rigurosamente las violaciones de los derechos humanos cometidas en su nombre.

En esta entrevista en exclusiva para P+DH [periodismo + derechos humanos], y que publicaremos en dos partes, nos habla de temas como el futuro de los prisioneros de Guantánamo, las similitudes y diferencias entre George Bush y Barack Obama en el trato de los prisioneros de la “guerra contra el terrorismo” o el marco legal en el que el gobierno de Estados Unidos sigue librando una guerra contra un enemigo desconocido y difuso en la que, a efectos prácticos, no existe la presunción de inocencia.

P. En su discurso de investidura, Obama dijo que consideraba “falsa la disyuntiva entre la seguridad y los ideales” de su nación, y una de sus promesas electorales más importantes fue comenzar una nueva época de respeto al Estado de derecho y los derechos humanos. Sin embargo, la propuesta de “detención preventiva”, expuesta por primera vez en un discurso pronunciado en mayo, y la noticia de que la Casa Blanca está redactando una orden ejecutiva que “reafirmaría la autoridad presidencial para encarcelar indefinidamente a sospechosos de terrorismo” sugieren que Obama está dando marcha atrás en algunas de sus propuestas. Con respecto al tratamiento de los prisioneros de la “guerra contra el terrorismo”, ¿cuáles son las principales diferencias entre la administración Bush y la de Obama?

R: Hay, por supuesto, numerosas diferencias entre la administración Bush y la de Obama. No me cabe la menor duda de que Obama está totalmente decidido a cerrar Guantánamo antes de enero de 2010 y a mantener la prohibición de la tortura que la administración Bush manipuló y dejó de lado de una manera tan indignante, y tengo bastante confianza en que la administración no va a tener muchas dificultades para decidir que debe repatriar a más de la mitad de los 229 prisioneros que quedan o encontrar nuevos países en los que puedan vivir.

Sin embargo lamento profundamente que la administración mantenga demasiadas opciones disponibles y se niegue a adoptar la única política aceptable: juzgar a los prisioneros en tribunales federales o ponerlos en libertad. Como he dicho, me horroriza el proyecto de aprobar una ley que justifique la “detención preventiva” (que es lo que, de hecho, ha estado ocurriendo en Guantánamo durante siete años y medio) y también lamento profundamente que el gobierno y el congreso parezcan estar decididos a reactivar las comisiones militares, como ya expliqué con detalle en un artículo.

A decir verdad, hay otras muchas decepciones, aunque creo que a menudo el gobierno se mueve en la dirección correcta, y no cabe duda de que Bush y Cheney le han dejado un descomunal quebradero de cabeza. Para no extenderme demasiado, me centraré especialmente en la negativa de la administración a aceptar el fallo de un juez que determinaba que el derecho de habeas corpus (el derecho a cuestionar ante un juez los motivos de una detención) es aplicable a los prisioneros extranjeros “entregados” desde otros países a la prisión estadounidense de la base aérea de Bagram, en Afganistán (sobre lo que he informado aquí y aquí), y la clara incapacidad del Departamento de Justicia para modificar sus postura sobre las peticiones de habeas corpus de los prisioneros (a raíz de un trascendental dictamen del Tribunal Supremo del pasado mes de junio) con respecto a la de la administración Bush. Como consecuencia de ello han llegado a los tribunales algunos casos evidentemente imposibles de ganar, como demostraron recientemente los casos de Alla Ali Bin Ali Ahmed, uno de los diecisiete prisioneros capturados en una residencia universitaria de Pakistán, y Abdul Rahim al-Ginco, un sirio al que torturó al-Qaeda acusándole de espionaje antes de que lo encarcelaran los talibán y al que el ejército estadounidense “liberó” y envió a Guantánamo. Leer más


Entrevistamos al responsable de la información sobre inmigración de la Cadena SER, Nicolás Castellano. Junto a Carla Fibla y con las fotografías de Juan Medina, ha elaborado un audiolibro, Mi nombre es nadie, que relata con audios, textos y fotos ‘el viaje más antiguo del mundo’, el de las personas que salen de su casa para buscar un futuro mejor.

“Nombres y apellidos”, repite Nicolás, “nombre y apellidos; si hay algo que se le usurpa a los inmigrantes es la identidad: el nombre y los apellidos. Y la voz”.

Una sencilla consulta en los archivos de cadenaser.com sirve para saber que Nicolás Castellano es uno de los mejores ejemplos de que sí es posible trabajar con sensibilidad hacia los derechos humanos, con rigor y con principios en un medio de comunicación tradicional. Pero su experiencia es también un ejemplo de lo viciada y deshumanizada que están las redacciones, como reconocieron Iñaki Gabilondo y Ángels Barceló en la presentación del libro.

Mi nombre es nadie, con reportajes de radio, textos y fotos de Juan Medina

Portada de 'Mi nombre es nadie'

Asistimos a ese acto gracias a la retransmisión en video de Javier Casal, y la estuvimos comentando en directo en nuestro Twitter. Os dejamos aquí algunas referencias de las reflexiones más interesantes:

  • Juan Medina: “Todos los domingos hago la misma foto del mismo futbolista jugando, pero sin embargo no nos aburre. Las fotos de pateras sí”
  • A.Barceló hace autocrítica: “Nos supera el aburrimiento. ¿Otra vez? ¿Otra vez pateras? ¿Van menores? ¿No? Pues no lo metemos.”
  • Gabilondo: “La gente tiene derecho a moverse. Si eso genera problemas, pues toca gestionarlos. Pero tienen derecho a moverse.”
  • Gabilondo apuesta por la Declaración de los Derechos Humanos como marco para arbitrar las realidades derivadas de la inmigración.
  • À. Barceló destaca la labor de los periodistas que “nos persiguen en las redacciones” para contar historias que si no se quedarían en datos.
  • Castellano: “Soumadu me llamó desde Senegal y me dijo ‘en tres o cuatro días estoy allí’ [en cayuco]. Nunca me volvió a llamar.”

*entrevista: Juan Luis Sánchez. Gracias a Juan Medina por cedernos sus fotos – que aparecen en el libro – para el vídeo.


  • “He sido agredido en tres ocasiones por las Fuerzas marroquíes”

  • “No he recibido ninguna llamada de la embajada después de la notificación”

  • “España hace la vista gorda con Marruecos; si las relaciones están bien, cruzan menos inmigrantes, pasa menos hachís…”

Hoy en P+DH, entrevistamos a Rafa Marchante, fotoperiodista, que este viernes se ha convertido en noticia porque el Gobierno de Marruecos, donde lleva trabajando 3 años para la agencia Reuters, ha decidido que no le quieren por allí. No le renuevan el permiso de trabajo. O para que nos entendamos: que le echan del país.

Rafa Marchante fotografiando, fotografiado por Luis de Vega

Rafa Marchante fotografiando, fotografiado por Luis de Vega

Es una expulsión velada“, como nos cuenta Rafa a través de Internet todavía desde Rabat, donde está “a la espera de noticias”. Mientras tanto, sigue a la espera de que el Gobierno de España tenga algo que decir.

P+DH: ¿Qué supone exactamente que te retiren el permiso de trabajo?

Rafa Marchante: Pues que si ahora mismo publicara una foto estaría cometiendo una ilegalidad al no tener el permiso del Gobierno para trabajar.

P. Tu delito debe ser terrible…

R. En realidad lo que pasa es que mi trabajo molesta, y por eso se agarran a todo para expulsarme.

Una de las fotos publicadas en el reportaje de Interviú, excusa para expulsar a Marchante

En la última reunión que tuve en el ministerio me dijeron que estaban molestos porque había publicado un reportaje en Interviú. El reportaje era espinoso porque denunciábamos el negocio lucrativo que se había creado alrededor de un santo con supuestos poderes para curar los problemas psíquicos, y para desenganchar a jóvenes de la droga. Según ellos, el problema era que como yo no estaba acreditado en Marruecos por Interviú pues no podía trabajar para ellos, cosa que tanto yo como otros compañeros hemos hecho y nunca pasó nada. Es una excusa más para expulsarme. En esa misma reunión me acusaron de pasarles informes al gobierno de estado unidos. A mí me dió la risa.

P. No es la primera vez que tienes problemas con las autoridades marroquíes.

R. No, el año pasado también me estuvieron amenazando con la expulsión porque se molestaron por una foto que le hize al Rey. Pero lo  que ha molestado este año ha sido que he trabajado el problema de los diplomados en paro, que se manifiestan todos los días desde hace un año en frente del paralamento de rabat pidiendo trabajo. La policía carga duramente contra ellos y ellas.

P. ¿Y contra ti?

Costado de Rafael Marchante el mayo de 2008 tras una manifestación que cubrió como periodista

Costado de Rafael Marchante el mayo de 2008 tras una manifestación que cubrió como periodista

R. Si, he sido agredido tres veces durante las manifestaciones. En la primera agresión me patearon entre varios miembros de la Fuerzas Auxiliares, me rompieron mi acreditación de prensa, y unos de ellos me robó la cámara de fotos, valorada en 6.000 euros. Ni el Gobierno Marroquí ni la embajada española hicieron nada.

P. ¿Has recibido alguna llamada del Gobierno de España después de que Marruecos te comunicara que no puedes seguir trabajando?

R. A día de hoy no he recibido ninguna llamada de la embajada de España. Yo informé al consejero de prensa el viernes a las 12 y él me respondió “el lunes se lo comentaré al embajador”. El embajador se enteró un día después porque se encontró a un periodista en la medina de Rabat… Se tendría que reflexionar sobre qué tipo de cobertura diplomática tenemos los españoles en Marruecos.

P. ¿Te da la sensación, por casos como este o por la situaciones de los subsaharianos en el país, de que hay una cierta impunidad o “vista gorda” de España respecto a Marruecos?

R. Por supuesto que la hay. Y este es un caso claro. ¿Qué habría pasado si en vez de mí hubiera sido un fotógrafo francés o americano el que recibiera una agresión como la mia? Yo estoy seguro que sus embajadas habrían protestado enérgicamente; nuestra embajada ni siquiera hizo una queja formal sobre mi agresión.

P. ¿Hay un sentimiento generalizado de que España tiene desprotegidos a los corresponsales españoles en Marruecos?

R. Sí que lo hay. El año pasado intentaron expulsar a dos compañeras Carla Fibla de la SER y Beatriz Mesa de la COPE y al final tuvo que intervenir la ministra De la Vega. Pero solo reaccionaron cuando los corresponsales hicimos una carta denunciando el acoso al que esábamos sometidos, tras 4 meses aguantando presiones de todo tipo por parte del Ministerio de la Comunicación marroquí, que ha tomado la desagradable costumbre de coaccionar a los corresponsales españoles. Ellos saben además que tienen carta blanca porque ya saben cómo se ‘preocupa’ nuestra embajada por nosotros.

P. ¿A qué crees que se debe esa permisividad de España?

R. Pues por el bien de las buenas relaciones. Si las relaciones están bien cruzan menos inmigrantes, pasa menos hachís, etc. y estos elementos los saben utilizar muy bien las autoridades marroquíes cuando se sientan en una mesa de negociaciones.

P. Si esto os pasa a vosotros… ¿qué no les pasará a los periodistas locales?

R. Ya ves. Algunos van a juicios, incluso alguno ha pisado la cárcel, o se cierran publicaciones…

P. ¿Crees en el periodismo?

R. Yo creo que el periodismo es indispensable en todos los países del mundo; es un controlador de las injusticias y los periodistas que nos dedicamos a esto tenemos que adquirir este compromiso moral con la profesión. Por eso yo estoy tranquilo porque me expulsan por ser fiel a este compromiso. Denunciar realidades injustas haciendo fotos me parece un regalo del destino

Fotos de las manifestaciones que Marruecos no quieren que Marchante haga

Manifestaciones como esta, fotografiada por Luis de Vega, son las que Marruecos no quiere que conozcamos

[ACTUALIZACIÓN] El gobierno marroquí reitera su decisión de no renovar la acreditación de Rafael Marchante como fotógrafo de Reuters en Marruecos, y lo declara “adversario político” aunque asegura que “nunca pidió su expulsión”. (más)

 

[ACTUALIZACIÓN] Buenas noticias. El ministerio de comunicación marroquí ha decidido renovar la acreditación de Rafael Marchante. Esta decisión, según las fuentes de la agencia pública de noticias marroquí, ha sido tomada tras una serie de contactos entre el ministerio y la agencia de noticias británica Reuters.


En el post anterior os mostrábamos un vídeo con el que el diario británico The Guardian confirma que la Policía de Reino Unido vigila, ficha y controla a periodistas.

imagen-5

Felipe Trueba grabado por la Policía en Reino Unido

Uno de los periodistas que sale en ese vídeo es Felipe Trueba, fotoperiodista español con el que nos hemos puesto en contacto durante el fin de semana. Felipe nos ha contado algunos de los detalles más surrealistas y a la vez preocupantes de su día a día como informador en Reino Unido, un país que ha sido y es un referente para el comportamiento de otros sistemas democráticos.

Felipe nos confirma por e-mail que “los periodistas ya estamos acostumbrados a que nos graben en todo tipo de manifestaciones y actos publicos que cubrimos por todo Londres”. Nos habla de una ley de uno de sus artículos, la “la famosa ‘Section 44′“: la policia tiene derecho a ‘pararte y registrarte’ “siempre y cuando tenga razones de creer que puedas estar implicado en alguna actividad terrorista-delictiva. Al final te dan una especie de ticket donde tienen que aducir las razones por las que te han parado y a menudo las respuestas son de los más peregrinas”.

Felipe también nos cuenta que en el Reino Unido sigue avanzando en sistemas de control amparados en la seguridad: “Creo que paso a paso, ley a ley, incluso en democracias como la británica los ciudadanos (y entre ellos la prensa) van perdiendo derechos que le corresponden. Se va erosionando la libertad de prensa por ‘razones de seguridad’ totalmente injustificadas. Eso, aparte de resultar contraproducente, es algo que no podemos dejar que pase.”

imagen-6

Este fotoperiodista santanderino nos recomienda además los blogs de dos compañeros británicos “que son todos unos expertos en este tema: los videos de Jason son muy esclarecedores y en el blog de Marc encontrarás todo tipo de material de referencia”.


¿Qué hace que un fotoperiodista decida ir a un sitio de dónde la gente sólo desea huir? ¿Cómo se fotografía el horror, cómo se fotografía a los que no quieren salir en la foto, cómo se elige desde dónde hacer la foto? ¿Cómo es su día a día? ¿Qué se siente?

Walter Astrada es el fotoperiodista ganador de los premios más prestigiosos en lo que va de 2009. El World Press Photo en la categoría más importante, “Spot News Story”, Fotógrafo del Año y Fotografía del Año en el premio sueco PGB y la Beca de la Fundación Alexia, entre otros. Pero sobre todo es un joven fotoperiodista que lleva toda su vida cubriendo conflictos sociales en el mundo desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Fue uno de los primeros firmantes del Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos presentado en el XII Encuentro Internacional de Fotoperiodismo “Ciudad de Gijón”, donde su labor también fue reconocida con un Premio Especial del Jurado.

Hoy, excepcionalmente, el protagonista será el periodista. El que va al lugar de los hechos para contarnos qué ocurre. Esta entrevista es una conversación con calma, con tiempo que nos descubre el humilde y férreo compromiso que Walter mantiene con esta profesión “para que nadie tenga la excusa de decir que no sabía lo que estaba ocurriendo”. Walter no se enreda en procelosos discursos sobre la crisis y el futuro del periodismo. Walter nos habla del periodismo de carne y hueso.

Si ahora mismo no tienes tiempo para escuchar la entrevista completa, aquí tienes algunos de los pasajes más interesantes:

  • “Los luos eran más amigable con la prensa porque creían que íbamos a decir que les habían robado las elecciones (…) Los kikuyo me vinieron totalmente encima con machetes y palos. Y me preguntaban si me estaba divirtiendo y claro, ¿qué les contestas?” (7′ 28”)
  • “Llamas a elecciones, pierdes, te hacen un poco de lío, matas a gente y luego para que todos queden contentos, haces un gobierno de coalición.  (…) Parece que es el modelo que se está imponiendo ahora.  Pero luego llamamos a esto democracia” (8′ 48”)
  • “A veces, se me hace muy complicado hacer fotos” (10′ 35”)
  • “De lo que me quiero asegurar cuando estoy haciendo la foto es que la gente no tenga la excusa para decir ¡ah yo no sabía!. (…) Claro, muchas veces, tampoco lo pueden saber porque los medios no quieren publicarlas” (12′ 15”)
  • “Empecé a ver que había gente muerta alrededor mío, con disparos en la cabeza. Tarde unos tres o cuatro segundos en reaccionar porque no entendía qué estaba pasando. (13′ 50”)
  • “Si yo hiciera mi trabajo sólo para que lo publicarán, no haría muchas fotos. Solo haría fotos de estrellas de cine o de rock” (19′ 50”)
  • “Si los medios dejan de pensar que la gente es idiota, las cosas podrían ir un poco mejor” (20′ 38”)
  • “Al principio, lo que hacía era hacer fotos sin rollo porque no sabía usar la cámara. Jugaba con la cámara en mi habitación” (24′ 55”)
  • “Muchas veces creemos que los derechos humanos sólo valen para nosotros”. (34′ 30”)
  • “Cuando los inmigrantes (europeos) llegaban a Argentina les daban un pedazo de terreno para que cultivaran. Ahora a los inmigrantes que llegan a Europa les dan un vaso de té y los meten en un centro para deportarlos” (36′ 07”)

Patricia Simón, PIRAVÁN