P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

Os hemos contado quiénes son los periodistas de periodismohumano, quiénes los que van a poner sus “enfoques” a la información, os hemos repetido que periodismohumano sin vosotros no es nada. Y hoy os presentamos otros dos pilares fundamentales de periodismohumano: la sociedad civil a través de sus organizaciones y de los ciudadanos que quieran hacer periodismo guiados por profesionales.

Sociedad Civil es una sección en la que hablarán precisamente los ciudadanos comprometidos con los derechos humanos. Para ello, las organizaciones sociales sin ánimo de lucro van a tener su propio espacio.

Médicos sin Fronteras
. Esta organización, basada en el principio de que todo el mundo tiene derecho a la asistencia médica independientemente de su origen social y de dónde vive, tiene casi cuarenta años de antigüedad y cuenta con más de 40 millones de socios en el mundo. Imagen de previsualización de YouTube msf
Carlos Ugarte, Responsable de las Relaciones Externas de MSF España, es el autor del espacio de esta ONG, llamado Crónicas contra el olvido. Él mismo explica así sobre qué escribirá: “sobre las pequeñas grandes historias de gente corriente. Gente que lucha por sobrevivir día a día y que mantiene la voluntad de salir adelante, a pesar de todos y de todo. Hablaremos de las víctimas y de los que trabajan junto a ellas en conflictos armados y catástrofes de todo tipo. Historias de gente marcada por el lugar y el tiempo en el que les ha tocado vivir, pero que de tan parecidos, podrían confundirse con cualquiera de nosotros”. Carlos Ugarte reclama un periodismo humano porque, como dice en el video, “matan las guerras, matan las enfermedades, pero también y sobre todo, mata el silencio“.

Amnistía Internacional.También con una larga trayectoria a sus espaldas, el año que viene cumplen medio siglo de existencia, y más de dos millones de socios y simpatizantes, Amnistía Internacional (AI) se ha convertido en una de las organizaciones dedicadas a la defensa y promoción de los derechos humanos más importantes del mundo. Imagen de previsualización de YouTube amnistia-internacional-300x129

La delegación española de AI contará con un espacio propio en periodismohumano en el que nos informarán sobre las violaciones de derechos humanos que se cometen por todo el mundo, las campañas de acción que emprenden, así como de las buenas noticias que también dan –más de las que pensamos–. No os perdáis el video en el que Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, explica por qué quiere un periodismo humano.

Y por último, Greenpeace, la mítica organización ecologista, con también casi cuarenta años de existencia y más de tres millones de socios en todo el mundo, también tendrá su propio espacio en periodismohumano a través de su delegación española. En él, Greenpeace nos informará sobre los atentados contra el medio ambiente que reportan por todo el mundo, pero también sobre cómo ayudar a nuestro planeta y a las personas que en él habitamos.Imagen de previsualización de YouTubegreenpeaceAsensio Rodríguez, director de Comunicación y desarrollo de Greenpeace España, explica perfectamente por qué es necesario periodismohumano.

El periodismo ciudadano también tendrá un espacio en periodismohumano para lo que vamos a sumar fuerzas con uno de los proyectos que con más ahínco ha explorado las grandes posiblidades para que la información ciudadana pueda ejercer su derecho a abrirse paso en Internet, para beneficio de toda la sociedad. Se trata de Bottup.com, una red social sin ánimo de lucro donde los ciudadanos publican sus propias noticias y donde los periodistas trabajan para ellos. Así lo explica Bottup.com.
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Pau Llop es periodista y la organización Ashoka.org ha premiado su labor como fundador y director de Bottup.com eligiéndole como uno de sus emprendedores sociales del año. Además, es responsable de Nxtmdia, empresa con la que hemos desarrollado el diseño y maquetación de periodismohumano.com <br/

También hemos llegado a convenios y acuerdos de colaboración con distintas Universidades españolas con el objetivo de crear sinergias informativas en ambas direcciones, aprovecharnos como mutua fuente de conocimiento derivado de la investigación, así como para desarrollar nuestro planteamiento de un periodismo con enfoque de derechos humanos. De momento cinco universidades colaboran con periodismohumano: Universidad Autónoma de Barcelona, las facultades de Comunicación de Sevilla y de Málaga, la Universidad de Cádiz, así como la Cátedra de Cooperación Internacional y con Iberoamérica de la Universidad de Cantabria.

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Y para despedirnos queremos compartir con vosotros la explicación del Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, de por qué es importante un periodismo humano.
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por Cristina F. Pereda. Washington D.C.

Un soldado norteamericano gesticula a un grupod de haitianos durante un reparto de ayuda huamnitaria.19 de Enero, 2010. (AP Photo / Jae C. Hong)

Un soldado norteamericano gesticula ante un grupo de haitianos durante un reparto de ayuda humanitaria.19 de Enero, 2010. (AP Photo / Jae C. Hong)

Haití no es Nueva Orleáns después del Huracán Katrina. Haití no pertenece a Estados Unidos. Pero la respuesta norteamericana a las consecuencias del terremoto bien podría equipararse a la que daría el gobierno de Obama ante cualquier catástrofe dentro de su territorio. O la que muchos exigieron a Bush tras el paso del huracán en 2005. Desde la donación inmediata de 100 millones de dólares a las promesas casi diarias de que Estados Unidos no abandonará a Haití una vez terminadas las labores de rescate y emergencia, Obama parece mirar a Haití como un Estado más. Y los medios americanos así lo contaron: “Haití, en todos los sentidos, se convirtió en el Estado número 51 el martes a las 4.53h de la tarde con el terremoto”, publicaba la revista Time bajo el título El ejército americano en Haití: Una invasión compasiva.

Una semana antes de que la tierra sacudiera Haití, Hillary Clinton comparecía en Washington para hablar sobre USAID, la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos. USAID es una agencia con el orgullo herido, atrapada entre la falta de fondos para ayudas y acusaciones de que las últimas respuestas en el tsunami de 2004 y los terremotos en China en 2008 no fueron suficientes. Una semana antes de la catástrofe, la Secretaria de Estado norteamericana anunciaba reformas en USAID para convertirla en un ejemplo a nivel internacional.

Pero el despliegue de ayuda no se ha visto con los mismos ojos dentro y fuera de Estados Unidos. Para los americanos, empujados por el lenguaje de los medios de comunicación, el ejército y los marines han dejado de imponer su imagen más dura para dedicarse a entregar agua y comida. Aunque vayan armados. En el extranjero, sobran las preguntas sobre por qué hacían falta 10.000 efectivos del ejército, un buque y la guardia costera mientras Haití clamaba por personal sanitario y medicamentos.

Aterrizaje de los marines ante el Palacio Presidencial de Haití (AP)

Aterrizaje de los marines ante el Palacio Presidencial de Haití (Ramón Espinosa/ AP)

Algunos editoriales defendieron que el terremoto en Haití no pone tanto a prueba a Estados Unidos como a Obama. Es la oportunidad de cumplir otra de sus promesas: que no dejarán sólo a ningún país o pueblo necesitado. Y de rebote, la posibilidad de mejorar la imagen de Estados Unidos en el extranjero. Pero Obama respondió igual que Bush durante Katrina. Cuando el estadio de Nueva Orleáns quedaba atestado de desplazados por el huracán a finales de Agosto de 2005 y los servicios de emergencia de Louisiana fallaron, Bush envió al personal de Blackwater, la agencia privada de seguridad que después manchó su nombre en Irak.

El diario Los Ángeles Times ha descrito el despliegue de medios de comunicación en Puerto Príncipe como el mayor desde el tsunami en Asia en 2004. Y parecieron trabajar al unísono. Mientras las televisiones estadounidenses mostraban imágenes de haitianos arañando el cemento para rescatar a familiares, los titulares dictaban la preocupación sobre la seguridad. A ningún locutor le chirriaba ese rótulo hablando del peligro en las calles de Puerto Príncipe, cuando su voz acompañaba escenas de heridos, desplazados, huérfanos y haitianos solidarios con desconocidos bajo los escombros. Las cámaras de la CNN tardaron varios días en encontrar escenas de gente en busca de comida entre los cascotes de los supermercados. Para entonces, la llegada de miles de marines parecía obedecer el dictado de los titulares: “La seguridad se convierte en la preocupación número uno”.

Un artículo de la revista online Slate titulado “Por qué Estados Unidos se centró en la seguridad en vez de ayudar a los haitianos” concluía la semana pasada que cualquier respuesta a esta pregunta es negativa para los americanos. O bien Estados Unidos tiene intereses en el país caribeño que sólo el tiempo va a revelar, “o no importa de qué color sea nuestro presidente. Incluso cuando esté haciendo las cosas bien, el gobierno americano puede ser racista y, aún en una operación civil y puramente burocrática, salvajemente cruel”.

Los rostros de los haitianos pidiendo ayuda han recordado a muchos a las víctimas afroamericanas de Katrina. Los mismos que se quejaron por el lenguaje utilizado en función del color de las víctimas del huracán Katrina -el adjetivo de saqueador siempre acompañaba a los afroamericanos, los blancos eran víctimas-, se preguntan estos días por qué después del tsunami en Asia o el terremoto en China los titulares no nombraron problemas de seguridad.

Las televisiones norteamericanas se dieron prisa por retratar a los marines como guardianes de la ayuda. Para apoyar esta teoría, todos los días llegaban imágenes del mismo rincón comercial de la ciudad. Grupos de haitianos escalando entre los escombros para conseguir cualquier cosa. Comida o una caja de cartón. Algo que pudieran vender. Los reporteros norteamericanos a veces tuvieron suerte y hasta encontraban imágenes de la policía intentando hacerse con el control. La estrella de la CNN Anderson Cooper (en sus peores cifras de audiencia antes de aterrizar en Puerto Príncipe) se topa con un adolescente desorientado. Le acaba de caer una pedrada en la cabeza. La imagen de Cooper llevando al joven ensangrentado hasta otra esquina alimenta el horario de la CNN durante toda la tarde.

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Un trabajador de una organización estadounidense de asistencia médica en catástrofes sostiene la mano de un niño herido (Gerald Herbert / AP)

En España Francisco Perejil nos contaba que para encontrar escenas como esta, bastaba con ir al mismo cruce de calles donde antes estaba la actividad comercial. En Estados Unidos nadie confesó que repetían localización a diario.

Las imágenes de Haití llegaban con los nombres y apellidos que los norteamericanos nunca ponen a sus víctimas nacionales. Sean soldados o civiles, sus heridas nunca llegan a la pantalla de televisión ni a las páginas de un periódico. Las de los haitianos aparecían después de dos mensajes. Uno, la advertencia de que podían herir la sensibilidad de algunos televidentes. Y dos, que los medios se veían obligados a mostrarlas porque “esa es la realidad ahora mismo”. Si los norteamericanos necesitaban ver el terremoto en directo desde dentro de un orfanato, esos 15 segundos de gritos en la oscuridad, o si de verdad hacía falta poner el micrófono del reportero de la CNN entre los escombros para escuchar a las víctimas pidiendo ayuda, no lo sabemos.

Este fin de semana los defensores del lector del New York Times y Washington Post dedicaron una columna a justificar el uso de estas imágenes. Para el Times, “resultó duro mirar algunas imágenes de sufrimiento y muerte, pero era imposible no publicarlas”. En el Washington Post, sin embargo, reconocen que los lectores esperaban ese tipo de imágenes, “pero no estaban preparados para ver durante días una representación tan gráfica de la muerte”.

Puede que sin esas imágenes no hubieran llegado millones de dólares a través de mensajes de texto. Aunque, seguramente, sin cada uno de esos fotogramas dedicado a una víctima el argumento de que el ejército estaba allí para ayudar no sería sostenible.

Rebecca Solnit, autora del libro “Un Paraíso Construido en el Infierno” sobre Nueva Orléans después de Katrina, estudia la reacción de las autoridades en catástrofes naturales. Según Solnit, desde el terremoto de San Francisco en 1906 las autoridades y las leyes que les amparan están más preocupados por la propiedad que por las vidas humanas. “En casos de emergencia”, escribe Solnit, “la gente puede y de hecho acaba muriendo por esas prioridades. O son disparados por pequeños robos o por robos imaginarios. Los medios no sólo empujan estos resultados sino que casi de forma repetitiva prepara el camino para que se dé esta reacción”.

Con ayuda de los medios o no, Estados Unidos ha conseguido crear una imagen de salvador en Haití. Sólo los marines podían garantizar la entrega de ayuda, por eso la custodiaron en el aeropuerto de la capital durante días, mientras las organizaciones internacionales en el terreno se quedaban sin palabras para explicar que necesitaban la entrada de personal sanitario y medicamentos. Sólo los marines podían garantizar la seguridad de aquellos que entregarían las botellas de agua y raciones de comida. Por eso esperaron los haitianos.

El buque hospital militar "Comfort" de EEUU, junto al barco de Greenpeace "Esperanza" con ayuda humanitaria para Médicos sin Fronteras, ambos atracados en Puerto Príncipe.Haití. 24 de Enero, 2010 (AP Photo/Gregory Bull)

El buque hospital militar "Comfort" de EEUU, junto al barco de Greenpeace "Esperanza" con ayuda humanitaria para Médicos sin Fronteras, ambos atracados en Puerto Príncipe. Haití. 24 de Enero, 2010 (AP Photo/Gregory Bull)

En casa, Obama ha vendido el mejor ejemplo de su prometida diplomacia humanitaria, la de la compasión y el diálogo. La compasión llegó en forma de dólares, buques y soldados. El diálogo aterrizó con Hillary Clinton, quien se sentó junto a René Préval, presidente de Haití. No hubo imágenes de Clinton sobrevolando la zona de la catástrofe en helicóptero. Llegó, escuchó y se marchó.

En el terreno, quedan los marines sin fecha de regreso.


Según ha comunicado la organización Greenpeace “los cuatro activistas de Greenpeace continuarán durante Navidad y Año Nuevo en la prisión de Copenhague donde fueron recluidos el pasado 17 de diciembre tras la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Dinamarca que ha rechazado el recurso presentado por Greenpeace pidiendo su libertad. Procedentes de España (Juan López de Uralde, Director de Greenpeace España), Noruega ( Nora Christiansen) Holanda (Joris Thijssen) y Suiza (Christian Schmutz), los cuatro fueron arrestados por llevar a cabo una protesta durante la cena de gala ofrecida por la reina Margarita II a los Jefes de Estado que asistieron a la Cumbre del Clima.

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La organización ha publicado el video del making off de la acción que los ha llevado a protagonizar este “21 días en la cárcel”.

Greenpeace ha condenado la decisión del Tribunal Superior danés y la califica como una “injusticia climática” y  ha reclamado a la opinión pública que continúe presionando para conseguir la liberación de los cuatro activistas, así como de otras personas que participaron en protestas pacíficas en Copenhague y que también continúan detenidas.

Fotografías de los activistas encarcelados junto al barco Rainbow Warrior en el puerto de Copenhague. Foto © Greenpeace / Maximilian Calabrese

Fotografías de los activistas encarcelados junto al barco Rainbow Warrior en el puerto de Copenhague. Foto © Greenpeace / Maximilian Calabrese

Greenpeace ha remarcado que la protesta que llevaron a cabo durante la cena de gala no fue ninguna operación sofisticada. Los materiales utilizados fueron sencillos. Por ejemplo, las identificaciones que Greenpeace colocó en los parabrisas de las limusinas alquiladas para llegar al banquete fueron sujetados con un par de calcetines. Una de las matrículas de los coches llevaba el logotipo de Greenpeace y el número 007, en referencia a James Bond. Las luces de policía que se pusieron encima de otro de los coches fueron compradas por internet y costaron 50 coronas danesas (6,70 euros).

A pesar de la decisión de la justicia danesa, la liberación de los activistas en prisión preventiva y en aislamiento, sigue siendo potestad del Jefe de Policía de Dinamarca”

Mario Rodríguez, Director de Campañas de Greenpeace España.- ” La policía insiste en retenerlos en prisión hasta el 7 de enero de 2010. Privarles de pasar estas fechas con sus familias es una condena sin juicio y parece más un acto de venganza”.


La Cumbre de Copenhague parece haber roto con la esperanza que numerosos sectores de la sociedad civil depositaban en lo que consideraban la última oportunidad después de muchas otras últimas oportunidades: la oportunidad para un acuerdo que atajara realmente el cambio climático, la plasmación de un orden internacional multipolar y la colaboración entre los organismos civiles ,que llevan décadas comprometidos con la protección del medio ambiente, y los mandatarios que han ido posponiendo el compromiso de hacerlo efectivo.

Juan López de Uralde y Nora Christiansen, de Greenpeace detenidos durante la recepción real en Copenhague

Juan López de Uralde y Nora Christiansen, de Greenpeace detenidos durante la recepción real en Copenhague

Pero la cita de Copenhague ha vuelto a caer como un jarro de agua fría sobre las esperanzas de los que creían que era posible la colaboración y la ejecución de medidas reales por parte de los gobiernos: no se ha cumplido ninguno de los mínimos que se habían establecido como metas, las reticencias de China obligó a Obama a gestar un acuerdo a duras penas con este país, junto a Brasil, India y Suráfrica, con el objetivo de sacar algo de una cumbre agonizante, lo que ha sido tomado como una traición al nuevo orden mundial multilateral prometido durante su campaña, y la ONU ha vuelto a demostrar su debilidad al hacerlo propio, y las masivas detenciones preventivas ejecutadas contra miles de manifestantes -muchos de ellos miembros de las ONG para el medio ambiente más emblemáticas- han convertido a esta cumbre en una más de confrontación entre los mandatarios y la sociedad civil, de alejamiento de la necesaria gobernanza mundial y de retroceso en los procesos democráticos en la gestión de los temas más acuciantes.

En este marco tiene lugar la detención del director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, cuando consiguió colarse en la recepción que la Reina Margarita II ofrecía a los 120 jefes de Estado participantes. Junto a Nora Christiansen que hacía de su acompañante, desplegaron dos pancartas en las que se leía “Los políticos hablan, los líderes actúan”. Desde entonces, el jueves, permanecen junto a otros dos miembros de la ONG en prisión preventiva, dictada hasta el 7 de enero, acusados de falsificación de documentos, de pretender ser una autoridad pública, de entrar sin permiso en lugar privado y de alterar un acto con presencia de la reina. Según ha declarado el abogado de la organización, José Manuel Marraco, “permanece con la moral alta porque la razón nos asiste”.

http://www.dailymotion.com/video/xbjk7t

“Mientras los culpables del crimen real de dejar pasar una oportunidad histórica de salvar el clima han vuelto a su país en aviones privados, asistimos atónitos al procedimiento de las autoridades danesas, que han detenido, sin juicio, a cuatro activistas pacíficos durante toda la Navidad” ha declarado el director internacional de Greenpeace, Kumi Naidoo. “Sus familias van a pasar unas tristes vacaciones sabiendo que sus familiares están encarcelados y aislados por actuar para salvar el clima; por representar a cientos de millones de personas e incontables especies que se verán severamente afectados por un cambio climático catastrófico”.

La movilización a través de las redes sociales ha sido inmediata: según Greenpeace, más de 10.000 personas han pedido la liberación de los activistas este fin de semana en Internet. Esta mañana se ha celebrado una rueda de prensa en la que se ha pedido su liberación y en la que han participado Manuel Rivas, escritor y periodista, en representación del ámbito de la cultura; José Antonio Hernández, portavoz de Intermón Oxfam, en representación de las ONG de ayuda al desarrollo; Joaquín Nieto, presidente de Sustain Labour, en representación del ámbito sindical; Luis González, secretario general de Ecologistas en Acción, y Mario Rodríguez director de Campañas de Greenpeace, quien consideró “desproporcionada” la medida y anunció  que el próximo miércoles, día 23, a las 17.00 horas habrá una concentración pacífica a las puertas de la Embajada de Dinamarca en Madrid.

Mientras un grupo de personas se manifiestan ante la prisión Vestre Faengsel, donde están encarcelados, otro grupo anuncia una concentración (kedada) para mañana martes 22, en la Plaza Callao de Madrid a las siete y media.

En el blog de Greenpeace contestan con varias propuestas a la pregunta más demandada ¿Qué puedo hacer yo? , desde firmar el manifiesto, hasta facebook, cartas, llamadas, otras concentraciones, twitter, etc