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  • Admiten a trámite la solicitud de Fátima, una joven marroquí que podría ser condenada en su país a penas de entre un mes y un año de cárcel por ser madre soltera
  • La expulsión del padre de su hijo, de nacionalidad india, continúa en marcha

26990009“Se llama Vikram” dice Fátima mientras su voz se envuelve en una sonrisa. Harmeet, un joven hindú, y ella acaban de registrar a su hijo recién nacido en los juzgados de Melilla. “Ya somos oficialmente los padres, los dos hemos firmado un papel”.

Hace cuatro meses, Fátima tenía tres preocupaciones: la evolución de su embarazo, la resolución de la solicitud de asilo que ha presentado al Gobierno español y la orden de expulsión de Harmeet. La naturaleza es más rápida que la burocracia y la primera obtuvo respuesta el pasado 2 de enero cuando nació Vikram, su primer hijo, un niño “grande y fuerte”. De la segunda, ha recibido buenas noticias esta semana cuando le notificaron que han admitido a trámite su caso. La tercera preocupación, que acabe separada de su pareja, amenaza con romper la buena racha.

Fátima (nombre ficticio) es una joven marroquí cuya historia ya contamos en P+DH que ha pedido asilo en España para no volver a su país, en el que está amenazada por su familia porque el padre de su hijo es hindú y no musulmán, y donde por ser madre soltera podría enfrentarse a penas de entre un mes y un año de cárcel. En octubre presentó su segunda solicitud respaldada por la Asociación Pro Derechos Humanos de la Infancia (PRODEIN), que inició una campaña de información y envío de mails al Gobierno exigiéndole que diera marcha atrás en su denegación de asilo.

Fátima pudo abandonar la chabola en la que vivía por miedo a ser expulsada y volver al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) donde ha pasado el resto de su embarazo y ahora se recupera del parto. “Todo el mundo está pendiente de mí y otras mujeres inmigrantes me ayudan con el niño porque todavía no puedo moverme bien”. Vikram, tendrá la nacionalidad india, como su padre, ya que su madre no quiere que sea marroquí y no puede ser español a pesar de haber nacido en Melilla. En España los hijos de extranjeros obtienen la nacionalidad de sus padres, no la española.

Fátima

José Palazón/ Prodein

Está feliz porque acaba de saber que, esta vez sí, evaluarán su petición de asilo. Más allá de superar un obstáculo administrativo, la admisión a trámite de la solicitud, en la práctica, es un pasaporte para viajar a la península, la idea que persigue Fátima desde que llegó a Melilla hace más de tres años. Los solicitantes de asilo que pasan ese primer filtro tienen una ventaja que no afecta el resto de inmigrantes del CETI, reciben una tarjeta amarilla que les autoriza a cruzar el Estrecho y permanecer en España hasta que el Gobierno se pronuncie sobre su caso.

Si decidiera irse, Fátima podría ser atendida, junto a su hijo, en un centro de acogida gestionado por una ONG. Pero no se quiere ir porque en sus cuentas ya no es una sola, son tres. Ella, su pareja y su hijo, una suma que no admite restas. “No me voy de aquí si Harmeet no viene conmigo. Es el padre de mi hijo. Ahora somos una familia aunque no lo diga un papel y no podemos separarnos, no imagino vivir en España sin él y menos pensar en que se lo lleven de vuelta a la India”.

Harmeet y Fátima llevan juntos tres años, en abril ella se quedó embarazada y desde entonces no se han separado. Sin embargo, mientras a madre e hijo se les empiezan a abrir las puertas a una regularización, él sigue en la misma situación desde hace cuatro años, cuando llegó a Melilla, sin papeles y con una orden de expulsión que la policía podría ejecutar en cualquier momento. “Mi vida está en España. Vine buscando un trabajo pero he encontrado una familia. Ahora tengo la responsabilidad de mantener a mi hijo y no podré cumplirla si me deportan. El mismo temor tiene Fátima.”¿Qué pasa si yo estoy fuera de aquí y se lo llevan? ¿Cómo voy a saber lo que está pasando?”.

Familia

José Palazón/ Prodein

En tres meses tendrán una respuesta definitiva, como recoge la nueva ley de asilo para los casos tramitados por vía urgente como éste. Si es negativa, la joven no volverá a Marruecos. “Me iría a la India, porque él no podría venir conmigo a mi país, es hindú y mi familia ya nos ha amenazado, tampoco quieren a mi hijo”. Si es positiva y Fátima se queda en España, podrían casarse y solicitar la reagrupación familiar. La otra opción es que ambos sean registrados como familia dentro del CETI y que la Delegación del Gobierno en Melilla los enviara a la península e instalara en centros de acogida o pisos gestionados por una ONG, como hace con otras familias que viven en el centro melillense.

Aquí o donde sea, pero juntos. “Somos una familia normal, queremos casarnos, tener nuestra casa donde criar a Vikram”. Pero los tiempos de la Administración son largos y mientras concluyen su pareja sigue en la cuerda floja, sabiendo ambos que cualquier día Harmeet puede ser detenido en una redada policial de las que habitualmente se realizan en el CETI y deportado, dejando solos en España a su hijo y a su mujer.

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Fátima no ha vuelto a Marruecos y de momento no tendrá que hacerlo. La joven embarazada amenazada por su familia, a la que el gobierno había denegado el asilo en España, podrá continuar en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) hasta que obtenga una respuesta a la nueva solicitud de asilo que acaba de presentar su abogada, Mercedes Rubio, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ahora tendrá que esperar a que, en un periodo máximo de 3 meses, se pronuncie la Oficina de Asilo. Será entonces cuando Fátima sabrá si ha de abandonar o no Melilla.

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Foto: José Palazón

Se trata de un “caso excepcional”, según la abogada, ya que las peticiones de asilo generalmente sólo pueden realizarse una vez a no ser que varíen los motivos por los que se ha presentado. Pero la entrevista que le realizaron a Fátima en la comisaría de policía de Melilla, uno de los pasos del proceso en el que se estudia de forma individualizada a los solicitantes, fue “vaga e imprecisa” por lo que una vez revisado el caso ha decidio presentar una nueva solicitud exponiendo con más detalle los motivos en los que se sustenta su petición.

La Asociación Pro Ayuda a la Infancia (PRODEIN), promotora de la campaña de cartas de apoyo a la joven realizada la semana pasada, espera que el respaldo social que ha suscitado el caso contribuya a que Fátima pueda quedarse en España. “No podemos echar las campanas al vuelo pero hay lugar para la esperanza. Ha participado mucha gente en la campaña y se han sumado asociaciones e incluso instituciones como el Colegio de Abogados de Melilla y el Defensor del Pueblo. Es un clamor generalizado y el Gobierno no puede darle la espalda” dice José Palazón, presidente de PRODEIN.

Fátima está entre la emoción y la cautela. “Sigo aquí, en Melilla y eso es lo importante. No paro de pensar en que ahora mismo podría estar sola en Marruecos“. A pesar de que el martes tendría que haber abandonado en el CETI, no le han obligado a hacerlo. “Nadie me ha dicho nada, ni que me quede ni que me vaya”. Ahora, con la presentación de la nueva solicitud podrá permanecer en el centro hasta que se pronuncie la Oficina de Asilo, como ya ocurrió cuando le fue denegada la primera petición. “Me han abierto una puerta que estaba cerrada. Llevo meses viviendo con el miedo de volver a Marruecos y por primera vez siento que puedo tener un futuro junto al padre de mi hijo“.


La Asociación Pro Derechos Humanos de la Infancia (PRODEIN) ha puesto en marcha una campaña para evitar que M, la joven embarazada de 7 meses y amenazada por su familia de la que ya hablamos en P+DH, tenga que volver Marruecos donde, por ser madre soltera, podría enfrentarse a penas de entre un mes y un año de prisión. Prodein está difundiendo un modelo de carta y las direcciones de email del Ministerio del Interior, de Trabajo e Inmigración y de la Delegación del Gobierno a las que enviarla donde solicita al gobierno que le otorgue el asilo a la joven marroquí.

M

Foto: José Palazón

“Ante el riesgo que supone para M volver a Marruecos, España tiene que dar marcha atrás en su denegación de asilo, y respetar el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos según el cual, en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. España es Estado parte de esta declaración y en el caso de que siguiera adelante con la expulsión de esta mujer estaría violando derechos fundamentales del ser humano y poniendo en riesgo la vida de una mujer embarazada” dice el documento.

La carta completa aquí. Y en facebook

El caso ya ha recibido el apoyo del Colegio de Abogados de Melilla que ha interpuesto un recurso contra la denegación del asilo. Según el decano de este organismo Blas Jesús Imbroda es de “absoluta justicia” que se conceda el asilo a esta mujer, a la que se le puede producir “un perjuicio y un daño enorme”, llegándose incluso a “quebrantar sus derechos más elementales”.

El plazo para mandar el mail de apoyo a M concluye el lunes. Si antes de esa fecha no hay un cambio en la posición del Gobierno, el martes la joven tendrá que volver a Marruecos.


Dentro de dos meses Fátima dará a luz a su primer hijo aunque todavía no sabe dónde. El gobierno español le ha denegado su petición de asilo pero la joven asegura que no puede volver a Marruecos porque está siendo amenazada por su familia.

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Foto: José Palazón

Lleva casi tres años en Melilla en los que ha trabajado como limpiadora. Su vida dio un giro cuando comenzó el noviazgo con un joven hindú del que ahora está embarazada de 7 meses. “Los problemas empezaron cuando mi familia se enteró de mi relación con él. No la aceptan. Tuve que abandonar el trabajo porque mi hermano vino a amenazarme y a darme una paliza. En Marruecos no me dejan casarme porque no es musulmán”. El artículo 39 del Código de Familia marroquí prohibe el matrimonio de una musulmana con un hombre de otra confesión religiosa.

Tras haber sido denegada su petición de asilo el pasado 28 de septiembre, Fátima tiene que salir hoy del CETI, en el que ha vivido junto su pareja los últimos 4 meses, y abandonar en menos de 10 días España. “Si me obligan a irme tendré que volver sola porque él no tiene papeles para cruzar la frontera y si lo coge la gendarmería lo deporta”. A Fátima le preocupa el futuro que le esperaría en Marruecos, un país en el que ser madre soltera es un delito. Según el Código Penal (art. 490) son ilegales las relaciones fuera del matrimonio y pueden ser sancionadas con penas de un mes a un año de cárcel. [“toda relación sexual entre personas de distinto sexo no unidas por vínculos de matrimonio será considerada perversa y sancionada con pena de un mes a un año de privación de libertad”].

Vídeo: José Palazón

“Actualmente las autoridades no suelen aplicar la pena de cárcel aunque puede entrar en vigor en casos de una denuncia contra la madre, de abandono o muerte del niño o ” asegura la ONG 100% Mamás. “Las madres solteras en Marruecos pertenecen a una de las categorías de la población más marginadas, son rechazadas por su familia a la que sólo pueden volver si abandonan a su hijo”.

Fátima está segura de que si vuelve su familia la denunciará. “No sé lo que va pasar, tengo miedo”.  La joven ha recurrido al Defensor del Pueblo que está estudiando su situación. Desde la Asociación Pro Derecho de la Infancia (Prodein), su presidente José Palazón recuerda que el año pasado tuvieron un caso como el suyo que terminó con la regularización de la pareja. “Son las incoherencias de este sistema. En aquella ocasión fue exactamente igual, la chica estaba embarazada y él era hindú. Al final le concedieron el asilo y ahora viven juntos en Barcelona. ¿Qué ha cambiado?”.

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Foto: José Palazón

Los jóvenes esperan que la difusión de su caso les ayude a dar marcha atrás en su expulsión.  Para Palazón “es una locura, están en medio de dos Estados. Marruecos, un país extremadamente intolerante y España un país donde no se les reconocen sus derechos, donde la inmigración es castigada y no piensan más que en cómo quitarse a la gente de encima. Sería una vergüenza que sabiendo las consecuencias fuera expulsada”.