P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

Actualización 23 de Octubre 2013.

Ceremonia de entrega de los Premios Mujer-Prensa en Madrid

Patricia Simón, subdirectora de Periodismo Humano durante su discurso tras recibir el Premio..

 

Una imagen de parte de la sala

Otra buena noticia para la redacción de Periodismo Humano. La Asociación Española de Mujeres de los Medios de Comunicación (Ameco) ha reconocido la labor de nuestra subdirectora, Patricia Simón, así como de las compañeras Mariola Lourido, de la Cadena Ser, y June Fernández de Pikara Magazine, en su  VII Edición de los Premios ‘Prensa –Mujer’ “que bianualmente destacan la labor informativa efectuada por colectivos y mujeres profesionales del periodismo a favor de la igualdad de género en el último año”. El jurado también ha querido hacer una mención especial a las periodistas de América Latina a la que nos sumamos.

Muchas gracias por este nuevo impulso para seguir trabajando por el enfoque de género en nuestras informaciones.

Las tres galardonadas durante el acto

Reproducimos a continuación el comunicado del premio:

Son muchas las profesionales que han recibido este premio a lo largo de más de una década, entre ellas, Carmen Sarmiento, Monstse Boix, Teresa Aranguren, Sol Fuertes, Soledad Gallego Díaz, Pepa Bueno, Cruz Morcillo, Lucia Ruiz (Radio Vallekas), Rosa María Calaf, Montserrat Domínguez y “La Independent” (Agencia catalana de género).

El jurado, compuesto tradicionalmente por nueve representantes de organizaciones de mujeres y derechos humanos, estuvo integrado en esta ocasión por: Cristina Pérez Fraga, de la Asociación Española de Mujeres de la Comunicación (Ameco) y presidenta del jurado; Consuelo Abril, por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres; Ángela Cerrillos, por Mujeres Juristas Themis; Teresa Heredero, por Enclave Feminista; Mercedes Hernández, por Mujeres de Guatemala; Mª José Montero, por ACSUR Las Segovias; Elena Díez, por Amnistía Internacional; y Begoña San José, por la Coordinadora de Organizaciones de Mujeres para la Participación y la Igualdad (Compi).

En esta edición, las galardonadas, por decisión unánime del jurado, son:

Mariola Lourido @mariolalourido

Por ser una periodista radiofónica entregada, sobre todo, a la información sobre violencia de género y por tener una trayectoria informativa que claramente la define a favor de una comunicación inclusiva, que no oculte e invisibilice la información de género.

Desde la Cadena Ser, día a día y con su voz, nos levanta del letargo de la noche con noticias relativas a los colectivos no incluidos en la agenda mediática y especialmente el de las mujeres.

La periodista Mariola Lourido López es gallega, nacida en Cedeira (A Coruña). Estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

Lleva más de 20 años trabajando en la Cadena SER. Comenzó su trayectoria en Radio Ferrol., fue editora de los informativos de la SER en Galicia y en el año 2000 se incorporó a la sección de Sociedad y Cultura de los servicios informativos de la SER en la redacción central de Madrid. Desde entonces, se encarga de los temas de la mujer y derechos sociales.

June Fernández @marikazetari

Por poner en marcha y consolidar el proyecto de revista digital con perspectiva de género “Píkara Magazine”, cuyo objetivo es hacer periodismo sobre los temas más variados (trascendiendo los habituales de la agenda feminista) con frescura, espacio para el humor, el placer y la trasgresión.

La combinación de modernidad y calidad, se traduce en sus artículos de opinión, siempre polémicos, videoblog de humor y muchos debates por las redes sociales, de gran cobertura, tanto en su web como en las redes.

En 2011 recibió el Premio de la Unión Europea, “Juntos contra la discriminación”, por el reportaje ’¿Será niño o niña?, y en 2013 el Premio “Colombine”, que otorga la Asociación de Prensa de Almería, por el reportaje ’Yo quería sexo pero no así’.

Patricia Simón @patriciasimon

Por su compromiso en la defensa de los Derechos Humanos de las mujeres como subdirectora del periódico digital “Periodismo Humano” que en la sección Mujer ha conseguido dar voz y protagonismo a las mujeres que son el eje central de las historias que se narran.

Ante la escasa acogida que los temas sociales tienen en los medios de comunicación tradicionales, emprende la creación de un medio de comunicación junto a un amplio grupo de periodistas, Periodismo Humano, del que es subdirectora desde su fundación en 2010.

La labor de esta periodista ha sido la de compaginar la dirección del medio en el que trabaja con la realización de reportajes multimedia entre los que destaca los dedicados a la trata de mujeres con fines de explotación sexual y educación para el desarrollo.

Ver Entrevista : “Si reduces a las mujeres a su condición de víctimas estás falseando la realidad”

Mención especial a las periodistas de América Latina

La presidenta de Ameco propuso la entrega de una Mención Especial a las periodistas de América Latina que en sus diferentes países (México, Guatemala, El Salvador…) ejercen un arduo trabajo de investigación y denuncia principalmente del Feminicidio y de las penosas condiciones de trabajo y explotación que sufren las mujeres, lo que en muchos casos las ha llevado a poner en peligro sus propias vidas y en algunos casos a perderlas.

Sirva esta Mención Especial como solidaridad, recuerdo y consideración.


  • 1.100 de cada 100.000 mujeres mueren durante el parto en Burundi.
  • En el Día de la Mujer, Médicos sin Fronteras pone el foco en uno de los países más pobres del mundo.
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© François Dumont/MSF

En el 99º aniversario de la celebración del Día de la Mujer, a doce meses de cumplir el primer centenario, la igualdad en derechos de la mujer ha avanzado más en un siglo que en toda la historia de la humanidad. Sin embargo, la vida de cientos de millones de mujeres sigue estando amenazada física, psicológica y sexualmente desde el día de su nacimiento en la mayoría de los países del mundo por el mero hecho de ser mujer.

La cuestión del género empieza a ser introducida en la jurisdicción de determinados crímenes contra la humanidad, como la violación como arma de guerra. La cooperación al desarrollo también ha introducido el empoderamiento de la mujer como uno de los motores fundamentales para la construcción de sociedades más justas. La situación de la mujer empieza a ocupar un papel fundamental en la percepción internacional que se tiene de los países. Y la salud de la mujer es ya entendida como uno de los flancos que debilitan y expolian las posiblidades de desarrollo de un país.

Éste último caso es el que subraya en su último informe la ONG Médicos Sin Fronteras en el caso de Burundi, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer.

Quedarse embarazada y dar a luz en Burundi conlleva graves riesgos para la mujer. Según la OMS 1.100 de cada 100.000 mujeres mueren durante el embarazo o el parto. Además, 41 de cada 1.000 niños nacidos vivos mueren antes de su primer año de vida. Una cifra muy alta incluso para tratarse de África y de uno de los países más pobres del mundo.

Hace una semana Mary Nicinanze, de 30 años, llegó al centro para urgencias durante el embarazo y el parto que desde 2008 Médicos Sin Fronteras gestiona en el sur del país, en la región de Burumbura, junto al lago Tanganika. Mary estaba en estado de desnutrición, con las piernas muy hinchadas y sin color en los labios.  Una ambulancia de la ONG la había traído desde el centro de salud local porque allí no tenían los medios necesarios para hacerle la transfusión de sangre que necesitaba. Su estado de salud era preocupante por lo que se quedó ingresada hasta dar a luz a una niña.

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© Sune Juul-Sorensen / MSF Nicizanye Mary junto a su bebé y su madre.

“La pequeña recién nacida está durmiendo en el regazo de su madre envuelta en una tela de colores que le han dado en la maternidad. Cuando nació estaba anémica y por debajo del peso normal y durante los dos primeros días tuvo muchos vómitos, pero poquito a poco ha ido recuperándose y ahora está mucho mejor”. Así explica el documento de MSF la situación del bebé.

“Si no hubiera venido al hospital mis hijos no tendrían madre”, explica Mary que tiene ya cinco hijos. Mientras, su propia madre hace lo que otras muchas abuelas en el centro, cuidar de su hija  y de su nieta y cocinar la comida que le ofrece el centro. Mary no sabe qué le ocurrirá cuando vuelva a su casa. Su marido no quiere saber nada de ella desde que enfermó por la desnutrición y ni siquiera sabe que ha tenido una hija.

Mientras, Mary sigue abrazando a Nduwakezan, que en Kirundi, la lengua local, quiere decir, Buena Noticia.

Más de 3000 asistencias en 2009

En Burundi, que arrastra las consecuencias de una guerra civil que se alargó desde 1996 hasta 2003, sólo la mitad de las mujeres cuenta con personal competente durante el parto. Los centros de salud locales a menudo carecen de servicios obstetricios o de urgencia. Por ello, Médicos Sin Fronteras cuenta con tres ambulancias que durante las 24 horas del día trasladan a las mujeres desde los ambulatorios a la maternidad de la organización.

© François Dumont/MSF  En Kabezi se atienden a cualquier hora del día los casos de urgencia provenientes de otros veinte centros de salud de la zona. El equipo dispone para ello de tres ambulancias, de un sistema de comunicación por radio y de personal médico cualificado.

© François Dumont/MSF En Kabezi se atienden a cualquier hora del día los casos de urgencia provenientes de otros veinte centros de salud de la zona. El equipo dispone para ello de tres ambulancias, de un sistema de comunicación por radio y de personal médico cualificado.

“Más de 200 bebés nacen aquí cada mes. El objetivo del proyecto es sobre todo reducir la mortalidad de las madres y de los recién nacidos” explica la comadrona de MSF Ann van Harver. ” La mayoría de las mujeres que mueren por las complicaciones del embarazo fallecen durante el parto o durante la primera semana después de éste”. Una cesárea a tiempo o una intervención rápida puede salvar en la mayoría de los casos la vida de la madre y del niño.

De hecho, otro de los sistemas que salva la vida de muchos niños prematuros es el método canguro: “se arropa bien al niño cerca de pecho de la madre para que el contacto corporal le aporte el calor que necesita. El efecto es parecido al que proporciona una incubadora y, al mismo tiempo, reconforta tanto a la madre y como al niño y estimula la producción de leche materna”, explica la comadrona.


  • En una homilía navideña, el Arzobispo de Granada, Javier Martínez, dijo que si una mujer aborta “eso da a los varones licencia absoluta de abusar del cuerpo de la mujer” y comparó la situación de los profesionales de la medicina que realizan abortos con la de los soldados de Hitler y Stalin.
  • Casi 8.000 ciudadanos piden que la justicia actúe contra él, por incitación y justificación de la violencia de género, en un grupo de facebook creado hace 48 horas que además ya está llevando a cabo otras acciones concretas.
Fotografía (c) Javier Bauluz /Piravan

Fotografía (c) Javier Bauluz /Piraván

El pasado 20 de diciembre, el Arzobispo de Granada, Javier Martínez, durante su homilía dominical pronunció las siguientes palabras:

Pocas imágenes en la historia más tristes que la que han ofrecido nuestros parlamentarios aplaudiendo lo que por fin se ha convertido en un derecho: matar a niños en el seno de la madre. ¿Y a eso lo llaman progreso? Se promulga una ley que pone a miles de profesionales (médicos, enfermeras,…) -sobre todo, a ellos- en situaciones muy similares a las que tuvieron que afrontar los médicos o los soldados bajo el régimen de Hitler o de Stalin, o en cualquiera de las dictaduras que existieron en el siglo XX y que realmente establecieron la legalidad de otros crímenes, menos repugnantes que el del aborto. Porque es de cobardes matar al débil. Hubo en la Edad Media -en esa preciosa Edad Media que nadie se atreve a recordar porque tampoco es políticamente correcto- una orden militar cristiana donde los caballeros hacían el juramento de no combatir nunca con menos de dos enemigos a la vez, porque para un caballero cristiano era indigno combatir de igual a igual con quien no era cristiano.

El mundo puede llamarlo estupidez. Yo le llamo valor. Pero matar a un niño indefenso, ¡y que lo haga su propia madre! Eso le da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer, porque la tragedia se la traga ella, y se la traga como si fuera un derecho: el derecho a vivir toda la vida apesadumbrada por un crimen que siempre deja huellas en la conciencia y para el que ni los médicos ni los psiquiatras ni todas las técnicas conocen el remedio.

El Arzobispo de Granada, Javier Martínez, es el mismo que también sobresaltó a la opinión pública cuando dijo que el preservativo había propagado el sida en África, sumándose así a la teoría hecha pública por el Papa Benedicto XVI en febrero del pasado año en un viaje por el continente africano, refrendada por algunos medios de comunicación, y que le costó la reprobación de países como Francia y Bélgica y la crítica de importantes sectores del ámbito científico. En aquella carta pública de Javier Martínez apuntaba como culpables de esta situación a:

Los mismos que han decidido que a cualquier cosa —incluso constitutivamente estéril— se la puede llamar matrimonio, haciendo burla de los millones de personas de las que ellos viven, porque son quienes pagan como pueden sus impuestos, aunque ninguna de esas personas —absolutamente ninguna— haya nacido de esas uniones estériles. Los mismos que deciden que matar a un ser humano, siempre que no haya nacido y no tenga voz para gritar, ni acceso a los medios de comunicación para defender sus derechos, ni un sindicato que le defienda, es legítimo, con tal de que les convenga a alguno de los adultos implicados. Los mismos que están a punto de decidir “una salida” igualmente digna y honrosa “a favor” de quienes han dejado ya de producir, para que no sean una carga para la Seguridad Social. Los mismos que piden mil controles para obtener un antibiótico, pero dan a menores, sin que sus padres lo sepan, sin rechistar y sin comentario, y todas las veces que haga falta, una píldora abortiva cuyas consecuencias, absolutamente conocidas en caso de abuso, no se quieren decir, para que no quede rastro o huella alguna, para que nadie les pueda reclamar el día de mañana por este crimen contra la humanidad de nuestros adolescentes (y contra su salud mental, afectiva y corporal).

Que la justicia actúe contra el Arzobispo de Granada

Éste es el nombre del grupo de facebook que en menos de 48 ha conseguido casi 8.000 miembros y que pide que se abra una causa a Javier Martínez por incitar y justificar la violencia de género.

En la carta modelo que se ha elaborado para que sea enviada a diversas instituciones como el Ministerio de Igualdad, el Instituto de la Mujer Nacional así como los autonómicos, el Defensor del Pueblo y que ya ha sido insertada numerosos blogs, leemos:

La violencia de género es una lacra social que se cobra muchas más vidas que el terrorismo. No podemos permitir que nadie, y menos si lo hace desde una tribuna pública o un púlpito, pueda contribuir con sus palabras a su propagación y justificación.

Entendemos que la ley debe ser igual para todas y todos, seas cristian@, musulmán/a, agnóstic@ o ate@, te escondas tras un pasamontañas, una sotana o un despacho institucional.

Y recuerdan que en España, en 2004, un imán fue condenado a quince meses de prisión y una multa de 2.000 euros por justificar la violencia contra la mujer. Lo hacía en un libro en el que enseñaba cómo agredir sin dejar huellas en el cuerpo. Entonces, la sentencia reconocía el derecho constitucional a la libertad religiosa del acusado, pero precisaba que eso no es pretexto para amparar la violencia de género.

Los miles de ciudadanos que le han plantado facebook al arzobispo de Granada han materializado su añoranza medieval por la que los guerreros católicos no se enfrentaban con menos de dos enemigos. Ya son casi ocho mil y probablemente muchos de ellos sean cristianos.


  • La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha condenado a México por no garantizar la vida e integridad de las mujeres de Ciudad Juárez.
  • Es la primera sentencia de un tribunal americano que condena a un Estado por violaciones de derechos humanos por discriminación de género y condición social.
Una de las manifestaciones que se han ido sucediendo en los últimos años contra los asesinatos de mujeres en el estado de Chihuaha. Ésta tuvo lugar en 2002, y fue la primera en la que cientos de mujeres se concentraron en México DF contra esta situación. (Ismael Rojas/AP)

Una de las manifestaciones que se han ido sucediendo en los últimos años contra los asesinatos de mujeres en el estado de Chihuaha. Ésta tuvo lugar en 2002, y fue la primera en la que cientos de mujeres se concentraron en México DF contra esta situación. (Ismael Rojas/AP)

“Las mujeres que tienen vida nocturna, salen a altas horas de la noche y entran en contacto con bebedores están en riesgo. Es díficil salir a la calle y no mojarse”. Así explicaba los asesinatos en Ciudad Juárez, en la frontera mexicana con Estados Unidos, el entonces Procurador de Justicia del Estado de Chihuahua, Arturo González Rascón, máximo responsable en la región para la investigación de estos casos, en el diario más importante de la ciudad. Ahora, las familias y las organizaciones demandantes se han encontrado con que será precisamente él uno de los encargados de supervisar el cumplimiento de la sentencia por parte de México, ya que ahora es el Fiscal General de la República. Ya a finales de los noventa, un tribunal mexicano y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos lo acusaron de obstruir la investigación de varios asesinatos de mujeres y un informe de la ONU señaló graves irregularidades en el esclarecimiento de estos casos en 2003.  En todos estos años, González Rascón ha mantenido la misma actitud en relación al asesinato de mujeres que el gobierno mexicano, la indiferencia.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha encontrado al Estado de México culpable de no prevenir adecuadamente la muerte y agresiones físicas y psicológicas de tres mujeres jóvenes cuyos cuerpos fueron encontrados en un campo algodonero en Ciudad Juárez. Viviana Weisman, representante de Women Link Worldwide, nos explica que “lo que hace muy bien la Comsión es presentar casos individuales representativos de una situación estructural, por lo que esta sentencia sienta jurisprudencia en el ámbito de violaciones de derechos por cuestión de género, y no sólo en Latinoamérica sino en todo el mundo”.

Efectivamente, el caso juzga la desaparición y posterior investigación de la desaparición de tres jóvenes en septiembre y octubre de 2001, que fueron encontradas a principios de 2002 junto a otros cinco cadáveres que no forman parte del caso porque no habían sido identificados cuando se inició la causa judicial. Pero el caso Algodonero representa perfectamente el feminicidio que tiene lugar en Ciudad Juárez:

- Laura Berenice Ramos Monárez, de 17 años, no regresó a casa después de ir al colegio y trabajar como camarera en un bar.

-Claudia Ivette González , de 20 años, fue vista por última vez al salir de la maquiladora donde trabajaba y donde no le dejaron entrar por llegar dos minutos tarde.

-Esmeralda Herrera Monreal desapareció cuando volvía a casa después de trabajar como empleada de hogar en una casa de ciudad Juárez.

El Campo Algodonero el día que se encontraron los cadáveres de las tres jóvenes de este caso junto a los de otras cinco jóvenes. (Álex Sánchez, Diario de Juárez/AP)

El Campo Algodonero el día que se encontraron los cadáveres de las tres jóvenes de este caso junto a los de otras cinco jóvenes. (Álex Sánchez, Diario de Juárez/AP)

Cuando los familiares fueron a denunciar su desaparición, los policías les dijeron que estarían con sus novios y no las buscaron. Un patrón de violencia y de conducta policial que se lleva repitiendo desde 1993, cuando el Tratado de Libre Comercio con América del Norte intensificó la presencia de maquiladoras -empresas textiles estadounidenses- en la zona, que contratan prioritariamente a mujeres. El rol de éstas cambió abruptamente en una sociedad patriarcal y machista. Éste es uno de los causas que los expertos, y la propia sentencia, identifican en la raíz de un feminicidio del que se carecen de cifras exactas, y que oscilan entre las 400 que recogen informes de Amnistía Internacional y del Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer (CEDAW) a partir de los datos de las ONG nacionales hasta los 2.415 casos de desaparecidas de los que el Estado dijo no poder informar porque “los expedientes no los tenían físicamente”. Se calcula que, en Ciudad Juárez, desde mediados de los noventa, más de mil mujeres han sido violadas, torturadas, asesinadas y desaparecidas. Pero no son las cifras de violencia contra la mujer en Ciudad Juárez el único aspecto específico de esta situación puesto que, según el último informe del Instituto de las Mujeres de Ciudad México, el 60% de las mujeres mexicanas han sufrido violencia machista. Es la suma de los siguientes circunstancias las que confieren especicificidad a la situación del estado de Chihuahua, dando lugar a un patrón de violencia sistemática basada en el género, la condición social y la edad:

  • Mujeres de entre 15 y 25 años, pero también niñas, de escasos recursos, trabajadoras –sobre todo de maquilas-, estudiantes y/o migrantes.
  • Las mujeres son secuestradas y mantenidas en cautiverio, sus familiares denuncian su desaparición y tras días o meses sus cadáveres son encontrados en terrenos baldíos, pero transitados. De hecho, normalmente los cuerpos no se encuentran tras una profusa investigación policial, sino que son encontrados casualmente por transeúntes. Los cuerpos tiene signos de gran violencia, incluyendo la violación u otros tipos de abusos sexuales, tortura y mutilaciones que sólo pueden perpetrarse en el cuerpo de las mujeres.

De hecho, a una de las víctimas de Algodoneros le habían arrancado o cortado un pecho y, como a otra de las mujeres, el pezón del otro pecho. Según la investigación llevada a cabo durante el juicio, el trato recibido antes de su muerte les causó “un sufrimiento psicológico agudo, y tuvieron un móvil sexual pues fueron encontradas semidesnudas, aunque no se puede determinar exactamente las circunstancias  por el gran deterioro sufrido por los cadáveres por el paso del tiempo.

  • “Esta sentencia es muy importante porque pone en evidencia dos tipos de discriminación: la propia violencia en sí y la falta de acceso a la justicia de las víctimas. Y son personas en las que confluyen muchos ámbitos de discriminación”, explica Weisman. De hecho, uno de los aspectos más importantes de esta sentencia es que también condena a México por no hacer justicia en estos casos lo que le hace responsable de la impunidad de estas violaciones de derecho que “perpetúa la aceptación social del fenómeno de la violencia contra las mujeres, el sentimiento y la sensación de inseguridad en las mujeres, así como una persistente desconfianza de éstas en la administración de justicia” según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por cada mujer que muere en el Estado de Chihuahua, son miles las que sufren todo tipo de maltrato y vejaciones. Éstas apenas si denuncian. Y los casos resueltos de mujeres asesinadas son una minoría ínfima, de la que se carece de cifras porque aunque el Estado afirmó que un 40% de los casos habían sido resueltos no aportó documentación que así lo acreditase.

La tendencia a juzgar la conducta de las desaparecidas antes de iniciar los procedimientos para su búsqueda así como tener que informar sobre las preferencias sexuales de éstas, lo cual estaba recogido en el protocolo según la propia sentencia, fueron otro de los malos tratos a los que los familiares tienen que hacer frente cuando van a poner la denuncia de desaparición. Tanto es así que Amnistía Internacional denunció que “en el año 2001 la Procuraduría de Justicia del Estado de Chihuahua había puesto en práctica el criterio de ‘desapariciones de alto riesgo’, basado únicamente en el comportamiento de la víctima. Si la mujer desaparecida era una persona con una rutina estable, ésta podría ser candidata para este tipo de búsqueda. Este criterio resultó altamente discriminatorio y poco funcional ya que para el año 2003, solo existía un caso de desaparición considerado como de alto riesgo”.

Amicus Curiae

Otra de las peculiaridades de este proceso ha sido la implicación de decenas de organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres mexicanas, de familiares de las víctimas así como de organismos internacionales como la Comisión Internacional de Juristas, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, el Programa internacional de salud sexual y reproductiva de la Facultad de Derecho de la Universidad de Toronto y Women Worldwide Link, entre muchos otros. Participaron en el proceso a través de la figura jurídica del Amicus Curiae, por la que personas o entidades ajenas al litigio ofrecen sus conocimientos y opinión sobre el tema en cuestión y que suele utilizarse cuando está en juego algún derecho fundamental o libertad. “Las organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos de la mujer hemos estado muy pendientes porque sabíamos que de aquí podría salir una sentencia muy importante y paradigmática”, nos explica la directora ejecutiva y cofundandora de Women Worldwile Link.

La condena

En el ámbito jurídico y de defensa de los derechos humanos es conocida la exhaustividad y pedagogía de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, dependiente de la Organización de Estados Americanos y creada con la función de salvaguardar el cumplimiento de los Derechos Humanos en los países firmantes. De carácter consultivo, sus decisiones son vinculantes, definitivas e inapelables. Y en este caso, además la condena es muy amplia y específica, por lo que resulta de especial interés conocer todos los aspectos que recoge:

  • conducir eficazmente el proceso penal de estas tres jóvenes asesinadas.
  • investigar  y juzgar a los funcionarios acusados de irregularidades.
  • publicar en un plazo de seis meses y en un diario de amplia circulación en el estado de Chihuahua esta sentencia.
  • realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional en honor a la memoria de las tres asesinadas, así como destinarles un monumento en su memoria y de las víctimas de homicidios por razón de genero en Ciudad Juárez.
  • adecuar a los estándares internacionales los mecanismos y protocolos de investigación y persecución de estos delitos.
  • creación de una web y una base de datos que recoja toda la información de las víctimas de esta violencia en Chihuahua desde 1993.
  • Implementar programas y cursos permanentes de educación y capacitación en derechos humanos y género destinados a los funcionarios públicos y a la población de la región.
  • Ofrecer atención médica, psicológica o psiquiátrica a los familiares de las desaparecidas de este caso y pagarles unas indemnizaciones, que los familiares no solicitaron, pero que la Corte consideró oportunas, de unos 27.000 euros de media a cada una de las familias de las víctimas.
  • Crear una Comisión Nacional que será le encargada de vigilar y asegurar el cumplimiento de la sentencia. Uno de sus miembros será el ex Procurador Arturo González Rascón, cuyas declaraciones recogíamos al principio del texto.

La sentencia introduce dos avances jurídicos en el ámbito de los derechos humanos de las mujeres: declaró violaciones directas a la convención Belém Do Pará de la OEA, dedicada a la prevención, sanción y erradicación de la violencia de la mujer,  lo que siente jurisprudencia en su incorporación al derecho de pleno, y reconoce que los homicidios por razones de género son conocidos como feminicidio, otorgándole una entidad jurídica propia.

Al conocer la sentencia, la madre de Esmeralda Herrera, Irma Monreal, declaró a IPS con los ojos anegados de lágrimas “No podía quedarme de brazos cruzados ante la muerte de mi hija. La condena es una buena noticia para las familias, me siento reivindicada”.


Hoy, día internacional de la violencia contra la mujer, queremos compartir con vosotros el adelanto de uno de los documentales que estrenaremos en PeriodismoHumano.com. Se trata de Mujer, violencia y silencio, que retrata a través de una decena de testimonios y miradas la tortura machista que impunemente somete a mujeres de comunidades desprotegidas. Cada día, una media de dos mujeres son asesinadas en Guatemala.

Manuela es guatemalteca e indígena, madre soltera y trabajadora del Centro de Integración Familiar de Rabinal, un pueblo situado en la región de Verapaz y una de las zonas más castigadas de la Guerra Civil que asoló este país durante 36 años. A través del trabajo de Manuela conocemos las violaciones masivas y organizadas que sufrieron durante el conflicto y la perpetuación hasta hoy de ese modelo de sometimiento, de los abusos a las menores y de la discriminación por género, raza y clase social.

Los lectores de PeriodismoHumano.com serán los primeros en ver el documental en Internet. Sí que tenemos que confesar que fuera de Internet ya estamos de preestreno, y ante un selecto grupo de invitados: los alumnos de tres institutos de enseñanza secundaria en Asturias, el Carmen y Severo Ochoa (Luarca), el Cuenca del Nalón (La Felguera) y el IES de Llanes (Llanes). Junto al Instituto Asturiano de la Mujer, les hemos visitado, hemos montado para ellos la exposición Violencia contra las mujeres del fotoperiodista Walter Astrada, y hemos escuchado de sus bocas lo que supone la violencia machista en su entorno. “¡Anda que no hay celos!”. “Hombre, es que si ellos no salen no quieren que salgamos nosotras con las amigas”.

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Alumnos del IES Cuenca del Nalón asistieron ayer a una charla acompañada del documental, un taller y una exposición sobre violencia machista


Diakhoumba Gassama

Diakhoumba Gassama/ Ángeles Jurado

“Soy del sur de Senegal, pertenezco a la minoría étnica mandinca para la que una mujer es menos que una cabra. Mi padre consiguió muy joven una beca para estudiar fuera. Y nos contaba cómo sus hermanas de trece años desaparecieron para casarse con hombres de otros países de la misma etnia. Nos decía que como mujeres mandincas y africanas teníamos que estudiar y luchar, aprovechar que él había salido adelante como intérprete en Bélgica. Siempre pensé que esta suerte me había venido para algo y que no iba a quedarme en Europa como abogada, sino que iría a África“.

Diakhoumba Gassana tiene veintinueve años y desde que decidió completar sus estudios en Derecho realizados en Francia con un máster en Derechos Humanos en Sudáfrica, no ha pasado ni una década. Sin embargo, desde entonces ha trabajado en la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional para el genocidio ruandés, ha sido reponsable del área para los derechos de las mujeres y cuestiones de salud y reproductivas del Directorio de Mujer, Género y Desarrollo y de la Unión Africana  y, en la actualidad, es la Coordinadora para África del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y responsable del Secretariado de la Red de mujeres africanas y españolas por un mundo mejor, cuya sede está en Canarias. Ha sido una de las ponentes de las Jornadas sobre empoderamiento y liderazgo de las mujeres en las TIC que el Consejo de Juventud de España celebró el pasado fin de semana en Gijón.

¿Cuáles son los objetivos de la Red de Mujeres Africanas y Españolas para un mundo mejor?

Es una iniciativa novedosa que ofrece la oportunidad a África de demostrar lo que es capaz de hacer y de ofrecer, una nueva imagen más allá del continente del hambre y la guerra. El objetivo de la red es hacer un intercambio activo y práctico entre mujeres africanas y españolas que tienen el mismo objetivo: mejorar las condiciones de las mujeres. También queremos que las mujeres españolas se den cuenta de que hay unas soluciones básicas a sus problemas que se ha llevado a cabo en África con éxito.
Se trata de un nuevo modelo de cooperación porque es horizontal, no hay un dictamen de una parte a la otra. Hay una indepencia para elaborar estrategias porque el secretariado está a cargo de la ONU y nuestro primer objetivo es el de satisfacer las expectativas de las organizaciones de mujeres, de ofrecerles las herramientas para que puedan desarrollar sus programas.

Siendo senegalesa y habiendo vivido la mayoría de tu vida en Europa, ¿cómo valoras la situación del proceso de la inmigración en España?

Viviendo en Canarias es una realidad diaria. Fue una sorpresa porque yo crecí en Bélgica y trabajé como becaria en una oficina nacional para la gente que pide asilo. Por tanto desde muy temprano en mi vida he tenido que ver la realidad de estas personas y desde allí pensaba que España era el sitio con una mejor posición en este sentido. Pensaba que era respetuosa con los derechos humanos, que por lo menos intentaba escuchar a la gente antes de enviarla fuera de Europa. Y ahora, con las nuevas leyes que se están planteando creo que se puede dar un paso atrás. Entiendo perfectamente que España tiene la presión de Europa, pero también tiene una oportunidad que se va alejando más y más. España no tiene una historia de colonialismo y barbarie en África y con su involucración en la cooperación puede hablar con el continente, fomentar la prevención, apoyar los movimientos de democratización y modernización de estos países. Estoy segura de que bajaría el número de personas que vienen ilegalmente. España podría ahorrar muchos esfuerzos y cambiar la imagen de relación Norte-Sur cambiando las técnicas sobre inmigración. Hay países que trabajan la prevención pero uno no puede quedarse un su país donde no tiene agua.

Desde pequeña, Diakhoumba viajaba cada año a Senegal  “y me di cuenta de que sólo las mujeres trabajan y pensé que era porque ellas no habían tenido como yo la oportunidad de salir fuera y alguien como mi padre, el primer feminista de mi vida. Entonces pensé que tenía que intentar convencerles de que no pueden seguir viviendo así”. La palabra oportunidad está contínuamente presente en el discurso de esta mujer de casi un metro ochenta de altura, alegre, optimista y con una presencia muy fuerte que se refuerza y endurece cuando sacamos a relucir las violaciones públicas que se cometieron recientemente en Guinea Conakry durante una manifestación pacífica. “Lo que ha pasado nos ha dejado boquiabiertos. Si no hablamos de ello ahora mismo podremos ver las repercusiones porque signifcará que todo el mundo está de acuerdo, que si tenemos una dictadura militar pueden hacer lo que quieran con su población y nadie va a hacer nada. Y es el momento de cuestionar la verdadera eficiencia de las organizaciones de defensa de los derechos humanos en África y en el mundo. Como UNIFEM vamos a llevarlo lo más lejos que podamos dentro de la ONU porque tenemos que tener resoluciones y soluciones para que estas mujeres por lo menos sean recompensadas y vean a sus agresores condenados”.

¿Cómo valoras el hecho de que no haya tenido apenas repercusión en los medios de comunicación?

Es un silencio criminal. Lo hemos visto en todos los conflictos y es muy típico en las situaciones que afectan a África. A mi me parecía que el trabajo del periodista era honorable, como el del médico o como muchos trabajos que se dedican a la ciudadanía. Porque creo  que si te pasa algo y nadie lo oye, como en Guinea, es como una segunda violación. Los medios tienen la responsabilidad de sacar estas historias porque lo peor para estas mujeres es que nadie reconozca lo que les ha pasado. Y lo vimos en Ruanda, en Congo… También es el momento de reflexionar sobre la importancia del trabajo del periodista. Comprendo las complicaciones laborales pero estamos en 2009 y me parece loco que se puedan hacer cosas así, que se podrán ver incluso por satélites, y que no salgan a la luz.

¿Cómo ves el futuro de África?

Tenemos diez años críticos para  fomentar una ciudadanía activa, para quitarnos de encima los dictadores. Si nos ponemos cada uno de los millones de africanos que hemos tenido la suerte de estar fuera de nuestros países, de tener una situaciones económicas más o menos buenas, si nos ponemos en marcha por nuestro contienente es posible conseguirlo. Pero necesitamos el apoyo de otros, como España y los países nórdicos. El destino de África está en manos de los africanos pero también en nuestras manos porque no podemos ponernos al lado y mirar y disfrutar del espectáculo porque por desgracia la pobreza, la guerra se han convertido en el paisaje para muchas generaciones. Ha llegado el momento de decir nunca más, no lo aceptamos, porque tiene consecuencias más allá de las fronteras del continente y si África se hunde todos estamos en peligro.


Fátima no ha vuelto a Marruecos y de momento no tendrá que hacerlo. La joven embarazada amenazada por su familia, a la que el gobierno había denegado el asilo en España, podrá continuar en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) hasta que obtenga una respuesta a la nueva solicitud de asilo que acaba de presentar su abogada, Mercedes Rubio, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ahora tendrá que esperar a que, en un periodo máximo de 3 meses, se pronuncie la Oficina de Asilo. Será entonces cuando Fátima sabrá si ha de abandonar o no Melilla.

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Foto: José Palazón

Se trata de un “caso excepcional”, según la abogada, ya que las peticiones de asilo generalmente sólo pueden realizarse una vez a no ser que varíen los motivos por los que se ha presentado. Pero la entrevista que le realizaron a Fátima en la comisaría de policía de Melilla, uno de los pasos del proceso en el que se estudia de forma individualizada a los solicitantes, fue “vaga e imprecisa” por lo que una vez revisado el caso ha decidio presentar una nueva solicitud exponiendo con más detalle los motivos en los que se sustenta su petición.

La Asociación Pro Ayuda a la Infancia (PRODEIN), promotora de la campaña de cartas de apoyo a la joven realizada la semana pasada, espera que el respaldo social que ha suscitado el caso contribuya a que Fátima pueda quedarse en España. “No podemos echar las campanas al vuelo pero hay lugar para la esperanza. Ha participado mucha gente en la campaña y se han sumado asociaciones e incluso instituciones como el Colegio de Abogados de Melilla y el Defensor del Pueblo. Es un clamor generalizado y el Gobierno no puede darle la espalda” dice José Palazón, presidente de PRODEIN.

Fátima está entre la emoción y la cautela. “Sigo aquí, en Melilla y eso es lo importante. No paro de pensar en que ahora mismo podría estar sola en Marruecos“. A pesar de que el martes tendría que haber abandonado en el CETI, no le han obligado a hacerlo. “Nadie me ha dicho nada, ni que me quede ni que me vaya”. Ahora, con la presentación de la nueva solicitud podrá permanecer en el centro hasta que se pronuncie la Oficina de Asilo, como ya ocurrió cuando le fue denegada la primera petición. “Me han abierto una puerta que estaba cerrada. Llevo meses viviendo con el miedo de volver a Marruecos y por primera vez siento que puedo tener un futuro junto al padre de mi hijo“.


La Asociación Pro Derechos Humanos de la Infancia (PRODEIN) ha puesto en marcha una campaña para evitar que M, la joven embarazada de 7 meses y amenazada por su familia de la que ya hablamos en P+DH, tenga que volver Marruecos donde, por ser madre soltera, podría enfrentarse a penas de entre un mes y un año de prisión. Prodein está difundiendo un modelo de carta y las direcciones de email del Ministerio del Interior, de Trabajo e Inmigración y de la Delegación del Gobierno a las que enviarla donde solicita al gobierno que le otorgue el asilo a la joven marroquí.

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Foto: José Palazón

“Ante el riesgo que supone para M volver a Marruecos, España tiene que dar marcha atrás en su denegación de asilo, y respetar el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos según el cual, en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. España es Estado parte de esta declaración y en el caso de que siguiera adelante con la expulsión de esta mujer estaría violando derechos fundamentales del ser humano y poniendo en riesgo la vida de una mujer embarazada” dice el documento.

La carta completa aquí. Y en facebook

El caso ya ha recibido el apoyo del Colegio de Abogados de Melilla que ha interpuesto un recurso contra la denegación del asilo. Según el decano de este organismo Blas Jesús Imbroda es de “absoluta justicia” que se conceda el asilo a esta mujer, a la que se le puede producir “un perjuicio y un daño enorme”, llegándose incluso a “quebrantar sus derechos más elementales”.

El plazo para mandar el mail de apoyo a M concluye el lunes. Si antes de esa fecha no hay un cambio en la posición del Gobierno, el martes la joven tendrá que volver a Marruecos.