P+DH – el blog de la redacción de periodismohumano

Foto: Olmo Rotos / Flickr

Foto: Olmo Rotos / Flickr


“A los policías lo que nos gusta es detener a delincuentes, a violadores, a ladrones, a asesinos… y no tener que ir a una estación de metro o a la puerta de un colegio para detener a una madre o a un trabajador por no tener papeles. Los policías de a pie de calle también tenemos nuestro corazoncito”. Alfredo Perdiguero habla en nombre de los miembros de la Unión Profesional de Policía, a la que pertenecen la mayoría de los policías nacionales de Madrid.

“Estamos hartos de recibir presiones para que hagamos extranjería con el único objetivo de inflar las estadísticas de detenciones. Sabemos que no sirve nada más que para eso. Al inmigrante se le lleva a comisaría, se le apunta en el libro de detenciones para engrosar la lista y después se le deja ir porque no hay capacidad de hacer otra cosa. Con las estadísticas, los jefes policiales hacen méritos y suben en el escalafón”, se lamenta Perdiguero, que esta tarde se reune con el Gobierno para plantear estas quejas.

En los últimos meses, P+DH se ha hecho eco de las detenciones indiscriminadas y a veces en forma de redadas que se siguen produciendo en diferentes puntos del país, como en Madrid o Tenerife. El sindicato de policía confirma que “se obliga a los policías a dejar otras tareas prioritarias” y se dan órdenes para que, por ejemplo en Madrid, cada patrulla detenga a dos inmigrantes ilegales por turno. “La situación es la misma que la denunciada en febrero”, cuando el ministro Rubalcaba desautorizó estas prácticas y las achacó a un error. “Aunque Interior diga lo contrario, esto sigue pasando; si el Ministerio realmente hubiera dado orden de que no pasara, nadie se atrevería a desobedecer”, dice Perdiguero rechazando las versiones que hablan de boicot interno a las instrucciones del Gobierno.

España se encuentra en el punto de mira del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que acaba de exigir al Gobierno que cumpla con los tratados internacionales y no realice más controles policiales discriminatorios que puedan “propagar actitudes xenófobas”.

Gráfico en Publico.es 'Trámites para la expulsión de un inmigrante irregular' / Haz click sobre la imagen para ampliar


  • Naciones Unidas define como violación de los derechos humanos que la policía pida la documentación según el color de piel de las personas
  • “Es una práctica discriminatoria, podría propagar actitudes xenófobas e incumple los tratados internacionales”
Control policial (Foto: Olmo Rotos / Flickr)

Control policial (Foto: Olmo Rotos / Flickr)

No tener ‘pinta de español’ no puede hacerte sospechoso de ninguna ilegalidad. El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha advertido a España de que las actuaciones policiales basadas en el color de piel de las personas “son discriminatorias”, son “contradictorias con una política efectiva de lucha contra la discriminación racial”, “podrían propagar actitudes xenófobas entre la población” e incumplen los acuerdos internacionales sobre derechos civiles que España se ha comprometido a cumplir (ver documento en PDF).

La mecha de este histórico pronunciamiento la encendió hace 17 años Rosalind Williams, una ciudadana española de raza negra a la que la policía solicitó la documentación sospechando que se trataba de una inmigrante ilegal. Williams, que contó con la representación legal de Diego López Garrido – hoy Secretario de Estado del Gobierno para la Unión Europea – denunció que los agentes le pidieron el DNI a ella y no a su marido (blanco) o a cualquiera de las decenas de personas que, como ella, estaban en la estación de tren de Valladolid. La reivindicación cayó en el saco roto de la justicia y la administración: ni los juzgados provinciales, ni el Ministerio del Interior, ni la Audiencia Nacional, ni el Tribunal Constitucional consideraron que se hubiera vulnerado ningún derecho al solicitar a Williams los papeles por ser negra. La sentencia del Constitucional merece, por paradigmática y por contundente, una lectura:

“La actuación policial usó el criterio racial como meramente indicativo de una mayor probabilidad de que la interesada no fuera española. Ninguna de las circunstancias acaecidas en dicha intervención indica que el comportamiento del funcionario de la Policía Nacional actuante fuese guiado por un prejuicio racista o por una especial prevención contra los integrantes de un determinado grupo étnico (… )”

El argumento estadístico de los jueces – la probabilidad de ser ‘ilegal’ según la raza -  fue compartido por el  Gobierno. “Parece inevitable admitir que los controles policiales [para controlar la inmigración ilegal](…) pueden tomar en consideración determinadas características físicas o étnicas como razonablemente indiciarias del origen no nacional de la persona”, dijo el ejecutivo español en 2007 ante el Comité de Derechos Humanos. Una lógica que no ha convencido al organismo iternacional, que exige a España que se disculpe oficial y públicamente ante Williams y que tome medidas para que no ocurra más.

El caso Williams como precedente

Rosalind vive en Madrid, estos días atiende entrevistas y repasa documentos. “Estoy contenta, muy ocupada”. Pero su caso, además de una historia personal, una carrera de fondo salplicada con problemas psicológicos y económicos, puede marcar a millones de personas más en España. El pronunciamiento de Naciones Unidas se refiere a su caso en particular pero incuye instrucciones aplicables a otras situaciones y que son así de tajantes: “España tiene la obligación de tomar todas las medidas necesarias para evitar que sus funcionarios no incurran en actos como los del presente caso“.

“Los controles de inmigración en España no han cambiado mucho en estos 17 años por lo cual esta decisión es de inmensa importancia hoy en día”, nos cuenta Viviana Waisman, de Women’s Link Worldwide, la ONG que ha representado legalmente a Williams ante el Comité. “En una sociedad multiétnica no sirven esos estereotipos y prejuicios. ¿Cuál es el look español o europeo? El color de la piel no puede definir ni la nacionalidad ni la situación administrativa de una persona”, dice Waisman.

Durante todo el proceso legal, España ha argumentado, respaldada por el Tribunal Constitucional en 2007, que “no existe una orden o instrucción específica de identificar a los individuos de una determinada raza”. Sin embargo, tal y como hemos contado en P+DH, se han documentado varios casos recientes de redadas policiales en busca de extranjeros que pudieran ser inmigrantes sin permiso de residencia. Ocurrió mientras se repartía comida en una asociación de Madrid o en la hora del almuerzo en un comedor social de Tenerife. El objetivo de las redadas era, en algunos casos, llegar a un cupo de extranjeros detenidos por cada comisaría.

Circular de una comisaría madrileña sobre los cupos de extranjeros

Circular de una comisaría madrileña sobre los cupos de extranjeros, emitida a principios de 2009

“Es un hecho generalizado. Si hay 40 personas en un sitio, le piden la documentación solo a una, a la que tiene un color de piel diferente”, explica como quien describe algo rutinario Antonio Díez, premio 2008 al Voluntariado y presidente de la asociación Karibú. Vivana Waisman pone otro ejemplo que han tenido que llevar hasta Constitucional después de agotar todos los pasos previos: “el caso de Beauty Solomon, una chica nigeriana a la que dos policías nacionales le pidieron la documentación en una zona de prostitución de Palma de Mallorca. Le pidieron los papeles a ella y no al resto de chicas de aspecto europeo, y después le gritaron ‘¡puta, negra, fuera de aqui!‘”.

“Los estados tienen un interés legítimo en controlar la inmigración ilegal”, pero habrá que buscar la manera de que “ese control siempre respete los derechos humanos”, concluye la directora de Women’s Link Worldwide. Para casos en los que no sea así, la organización de apoyo Ferrocarril ha elaborado una guía de actuación para documentar y denunciar controles injustos.

Y si no, ¿qué?

¿Puede tener este dictámen alguna consecuencia real en la vida de los millones de personas que viven en España y cuyo color de piel no es el blanco? Depende de lo que a España le importe que la ONU le siga poniendo en evidencia porque, de hecho, es lo único que puede hacer. “Sanciones morales”, lo llaman en Ginebra.

El Gobierno tiene 180 días para dar explicaciones a Naciones Unidas sobre el caso Williams y será interesante comprobar si rectifica en algo su política. España es firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y por tanto tiene la obligación de cumplirlo. Sin embargo, no hay mecanismos de castigo más allá de la reprimenda. Si el Gobierno no toma las medidas que se les exige, el efecto boomerang puede acabar volviendo este dictámen en contra de Naciones Unidas en forma de desprecio internacional hacia su propia esencia y autoridad.


El protagonista del “vídeo de Barajas” habla para P+DH

Es la primera vez que Massamba Secki es entrevistado en España. Este joven senegalés no es conocido por su nombre sino por un vídeo en el que varios policías españoles le atan e inmovilizan junto a la escalerilla del avión en el que iba a ser deportado a Dakar. Las imágenes, grabadas y colgadas en Youtube por uno de los pasajeros que esperaba en la sala de embarque, y de las que ya informamos en P+DH, ocuparon durante unas horas las portadas de los medios españoles y provocaron la condena de las organizaciones sociales y del gobierno de Senegal. Desde entonces nadie ha dado noticias de la identidad, el paradero y la historia del joven senegalés, solo reacciones policiales contradictorias y mutismo oficial.

Por favor, active Javascript y Flash para poder ver el vídeo Blip.tv.

Hasta ahora Massamba ha estado oculto, con el miedo de volver a ser detenido e intentando olvidar la vergüenza que sintió aquel día. “No quería contarlo, me duele por mí, por mi familia, por mis amigos … Así no se trata a una persona, ni a los animales los tratan así”. Massamba, que lleva 5 años en España, fue detenido en Algeciras y recluido 37 días en el Centro de Internamiento de Extranjeros, de allí lo llevaron al CIE de Madrid donde pasó tres días hasta que lo trasladaron al aeropuerto de Barajas. Al llegar le notificaron que iba a ser deportado, le colocaron una camisa de fuerza y fue escoltado por los agentes hasta la escalera del avión. Una vez allí, “me amarraron (la camisa de fuerza) y les dije: `para llevarme a mi país no me tienes que amarrar como a un esclavo´, y el policía me dijo: `como un esclavo no, pero te vamos a amarrar como a un perro´”. Massamba niega haberse mostrado violento como denunció la policía y dice que sólo opuso resistencia cuando uno de los agentes le dobló el brazo. “Me resistí porque me hacía daño. Me tiraron al suelo y empezaron a amarrarme con cinturones. Un agente me arrastró y otro me puso el pie en la cabeza. Así me tuvieron 25 ó 30 minutos”

Tras ese tiempo lo trasladaron a la comisaría del aeropuerto de Barajas. “Al  tirarme a la furgoneta me lastimaron el brazo, y en la comisaría me dejaron tirado dos horas, con los cinturones amarrados…No podía respirar bien, les pedí que me soltaran y no me hicieron ni caso, después me dijeron que estaba libre”. El senegalés firmó un documento con el que fue puesto en libertad. “Le dije al policía que me diera una copia y él dijo que no me iba a dar nada. Me acompañaron hasta el metro y me dijeron `vete´¨.

Massamba ha puesto su caso en manos de la embajada senegalesa y quiere que se investigue porque está seguro de que su experiencia pueden haberla vivido otros que no hayan tenido la suerte de que alguien los grabara. Él mismo no sabía que existían imágenes de su fallida deportación. “Encendí la televisión y lo ví. Me llevé dos días sin comer, llamé a mi familia y estaban todos llorando porque pensaban que estaba muerto, cuando mi padre cogió el teléfono decía `gracias a Dios, gracias a Dios´… desde que vieron las imágenes en la televisión mi familia está destrozada.

Desde un cibercafé de Algeciras nos cuenta que hace cinco años que salió de Senegal, como tantos otros, para mantener a los suyos. Llegó en patera y su primer trabajo fue vendiendo cds en el top manta. Lo detuvieron, y le dieron la orden de expulsión de la que huía hasta que lo volvieron a arrestar en mayo. Durante este tiempo trabajado por temporadas en campañas de recogida de fruta y como peón en el puerto de Algeciras. ” Siempre he trabajado, me gano la vida con mi sudor, pero ahora ¿qué puedo esperar de los españoles si me trataron así? ¿qué puedo esperar del gobierno de España si es el gobierno el que me trató así? … la ley es la ley, existen leyes de extranjería en todo el mundo y nadie puede pasar por encima pero si tienen que expulsarte que lo hagan con un trato digno y humano, no salvaje”


Ocurrió en Rabat, la madrugada del pasado sábado, según informa el corresponsal del diario ABC, Luis de Vega, en su blog “La Frontera débil” :

“El problema de los refugiados (en Marruecos), del que ya hablamos hace unos días, se ha enquistado,(…) hartos de que no se les reconozcan sus derechos como contempla la Convención de Ginebra (…) de las manifestaciones ante la sede del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se pasó a una acampada  (…) hasta que las autoridades marroquíes decidieron manu militari poner fin (….) Fue en la madrugada del sábado. Sin luces ni taquígrafos.”

RABAT (MARRUECOS). 27-6-2009. Un grupo de refugiados subsaharianos es golpeado por los agentes marroquíes después de ser desalojados por la fuerza de la puerta de la oficina de la ONU para los refugiados ACNUR en Rabat. Fotografía: LUIS DE VEGA. Blog "La frontera débil"

RABAT (MARRUECOS). 27-6-2009. Un grupo de refugiados subsaharianos es golpeado por los agentes marroquíes después de ser desalojados por la fuerza de la puerta de la oficina de la ONU para los refugiados ACNUR en Rabat. Fotografía: LUIS DE VEGA. Blog "La frontera débil"

“Rodeado el edificio y cortadas todas las calles adyacentes, el titular de este blog y Erena Calvo, de la cadena Ser, trataron de llegar en vano hasta el lugar. Logramos llegar a medio centenar de metros de los manifestantes, donde una veintena de agentes con y sin uniforme nos pararon a empujones, nos provocaron, nos insultaron y se mofaron de nosotros mientras nos hacían recular.”

“De fondo, los subsaharianos gritaban al ver la escena mientras eran introducidos como cabras en furgones policiales. Estaban recibiendo el mismo trato que el dispensado hace unos días por agentes españoles a un senegalés en el aeropuerto de Barajas”

“Ya en el popular barrio de Takadum y a golpe de porra los refugiados seguían protestando y gritando. Las principales consignas iban dirigidas contra el responsable de la oficina de ACNUR en Rabat, Johannes van der Klaauw.”

“Entre los contusionados había una mujer en avanzado estado de gestación. Estuvo tirada en el suelo más de una hora”

Ver el artículo completo y más imágenes  en “La Frontera débil”, el blog de Luis de Vega >>>>>>


  • Se están incumplendo las órdenes de Interior de no realizar detenciones arbitrarias
  • Los agentes aprovecharon el reparto de comida en dos centros de ayuda de Madrid y Tenerife
  • Uno de los detenidos ayuda habitualmente a las monjas en la cocina y lleva 20 años en Canarias

En España se siguen produciendo las detenciones aleatorias de inmigrantes denunciadas en febrero a pesar de las órdenes del Gobierno. El Ministerio del Interior admitió entonces que en determinadas comisarías los agentes tenían que cumplir un cupo mensual de inmigrantes arrestados, calificó esta práctica como un “error operativo” e hizo circular la orden de actuar solo para evitar problemas de delincuencia “en el ámbito de las infracciones penales” y “siempre de manera individualizada”.

O el Ministerio del Interior dice una cosa y hace otra o “hay alguien en la Policía Nacional incumpliendo órdenes”. Esta última opción es la que le consta a Antonio Diaz, director de la Asociación Karibu, una de las más reconocidas organizaciones de ayuda humanitaria para inmigrantesen Madrid, en cuya sede de Madrid se ha vivido una de estas redadas.

Ocurrió el 12 de junio a las 12 de la mañana. “Había unas 120 personas en la sede de la Asociación, algunos inmigrantes nos estaban ayudando a cargar y empezar a distribuir la comida cuando se presentaron dos policías”, se colocaron cada uno en cada puerta “y comenzaron a pedir la documentación a la gente”, comenta Díaz para P+DH en un relato que también ha remitido por escrito ante el Gobierno.

El director describe cómo los propios agentes “se encontraban muy incómodos por tener que pedirle los papeles a madres, niños y hombres que estaban simplemente recibiendo leche, arroz, pasta o medicamentos. Ellos mismos decían que les daba vergüenza tener que hacer aquello, pero que estaban cumpliendo órdenes“. Órdenes de la Comisaría de la zona madrileña de Chamberí. Antonio Díez sabe, “de buena fuente, que en el Ministerio del Interior están en contra de los cupos y que las normas internas dicen que esto no puede pasar, así que alguien les está engañando“.

Finalmente, en aquella redada hubo un detenido. “Se tenían que llevar a alguno y, ante nuestra oposición, decidieron llevarse solo a uno porque tenían que cumplir el expediente con el jefe, según sus propias palabras”, sostiene el director de Karibu, que ha recibido en 2008 el Premio al Voluntariado concedido por la Secretaría de Estado de Política Social y Familiar del Gobierno. “Ayer nos dieron un premio y hoy nos lo quitan”.

Más de 20 policías esperándoles

Un hecho que sería aislado si no se hubiera repetido por ejemplo esa misma semana en Santa Cruz de Tenerife. Sor Josefina, junto a sus compañeras hermanas de La Caridad, regenta un comedor social en el centro de la ciudad. “Aquí vienen para poder comer, pero también a abrigarse, ducharse o lavar algo de ropa. En el salón caben como 80 personas y aquel día estaba lleno”, recuerda la monja por teléfono. “Llegaron más de 20 policías y se pusieron en la puerta a esperar que la gente terminara de comer y saliera. Se llevaron detenidos a un buen grupo” que Josefina no sabe especificar pero que el diario canario El Día cifra en 17. “Algunos han vuelto por aquí, pero otros estarán en un centro de internamiento esperando que los expulsen a su país o a cualquier sitio”.

Una de las personas retenidas se llama Filemón Panoso, es boliviano y lleva dos años y cuatro meses en España. Le faltan seis meses para poder regularizarse por arraigo, a pesar de que tiene un hermano y un sobrino en la isla y a pesar de que ha estado trabajando sin papeles para poder mandar dinero a su mujer y a sus tres hijos en Bolivia. Estaba ya consiguiendo una oferta legal de empleo para cuando se cumplieran los 3 años que exige la ley. “De todas formas, algunos jueces tramitan la expulsión argumentando precisamente que si van a un comedor social es que no tienen nada aquí y, por tanto, no existe el arraigo“, comenta una fuente que ha seguido el caso de Filemón. La única persona que ha podido hablar con él hasta ahora es su abogado, Plácido Peña, que tiene claro que “si con patrullas en cada puerta y cordón policial eso no es una redada, que venga el ministro y lo vea. Y si está pasando en Madrid y en más sitios, es que son instrucciones de arriba”. Peña tiene experiencia en inmigración y asegura que las instituciones “están actuando casi al margen de la ley en asuntos de extrajería”.

Paradojas y vacíos legales

En la cocina del comedor de Tenerife hay alguien especial para las hermanas: “nos ayuda todos los días para cargar los sacos de patatas y cosas con peso que nos trae la gente, porque como la mayoría somos jubiladas, solas no podemos”. Y hasta la cocina entraron cuatro policías para detener a esta persona de origen magrebí que lleva 20 años viviendo en España. Después de 8 horas en los calabozos, a las diez de la noche fue puesto en libertad, llamó a las monjas y les dijo “ya estoy libre, mañana vuelvo al comedor a ayudaros”. “Y aquí está”, comenta Sor Josefina.

En el caso de Madrid hay otra lectura paradójica que solo es comprensible a la luz de un vacío legal. La comida y medicamentos que suministra Karibu, como otros colectivos de ayuda humanitaria, procede de los excedentes de la Unión Europea que gestiona el Gobierno. En otras palabras, es comida ‘pública’ que se pone en manos de determinadas organizaciones seleccionadas y reguladas para que hagan los repartos. “Nosotros entregamos la comida y los medicamentos según la necesidad de cada uno. No miramos si tienen papeles o no, eso la administración lo sabe. Y si no puede ser así, no queremos las subvenciones”, espeta Antonio Díaz. “No tiene sentido que manden a la policía a detener a aquellos que están recibiendo una ayuda pública a la que reconocen que tienen derecho”.

Diferentes asociaciones han denunciado más casos como éste y están recogiendo testimonios directos para probar que las redadas arbitrarias siguen existiendo.

Más de ochenta colectivos sociales de Galicia se manifestan en Santiago contra “la creciente persecución policial” de inmigrantes  que “hace que parezcan terroristas internacionales”.


  • El autor del vídeo de Barajas habla para P+DH desde Senegal
  • Las versiones policiales son contradictorias y niegan un trato indigno
  • Asociaciones profesionales de abogados están investigando el caso

Lydia Molina / Juan Luis Sánchez

Su vídeo se ha convertido en uno de los más vistos del día en los medios de comunicación, pero casi nadie le ha llamado desde España para saber qué ocurrió. Lamine Mbengue, productor audiovisal senegalés que vive y trabaja en España, grabó cómo la Policía Nacional reducía a un inmigrante al pie de un avión con unos métodos que han condenado varias organizaciones sociales.

Lamine se disponía a subir a ese mismo avión con destino Dakar el pasado martes 16 de junio. Antes de comenzar a embarcar, “vimos que la Policía intentaba meter a una persona en el avión, pero que éste no quería subirse. Nosotros podíamos ver a la Policía, pero ellos a nosotros no”. Lamine, como el resto del pasaje – “españoles, franceses, senegaleses” – observó “cómo uno de los policías le pegaba”. Y entonces “saqué mi cámara”.

“Le han pegado, le han metido una cosa en la boca para que no gritara, le han atado… le han tratado como a una oveja. No es normal”, comenta Lamine. “Nosotros sabemos que hacer volver a un senegalés así a su país es como matarlo, porque matas la esperanza de toda su familia”. Lamine niega que su compatriota mostrara una actitud agresiva: “no intentó pegarle a la Policía. Es solo un chico que no quería subir a un avión. ¡Ya está!”.

Surgió entonces “un movimiento de solidaridad con esta persona maltratada entre los pasajeros”, que no querían subir al avión para impedir que saliera con el inmigrante a bordo. Tras más de 8 minutos inmovilizándolo, la Policía subió al detenido a la furgoneta y le perdieron de vista.

Reacciones policiales contradictorias

Las declaraciones de las diferentes fuentes policiales no coinciden. Tanto el Sindicato Unificado de Policía (SUP) como la Conferación Española de Policía (CEP) han sostenido que el ciudadano senegalés es un inmigrante en situación irregular procedente del Centro de Internamiento de Extranjeros de Algeciras que “ha sido puesto en libertad instantes después del incidente” porque “el plazo para su repatriación”, tras el máximo legal de 40 días, “expiraba el martes”. Sin embargo, fuentes de la Policía Nacional han asegurado que el detenido es “un delincuente con antecedentes” que, al mostrar resistencia a ser deportado, “fue trasladado a dependencias policiales”.

Por otro lado, el sindicato mayoritario de policías reclama a las autoridades que les indique claramente hasta qué punto pueden ejercer la fuerza en estos casos. La respuesta está en las Normas de Actuación en las Repatriaciones (…) (pdf), aprobadas en septiembre de 2007 por el Ministerio del Interior, que establece que los expulsados que se resistan “podrán ser inmovilizados por medios que no pongan en peligro su dignidad e integridad física” (punto 4.3.8).

En el minuto 5:25 del vídeo se aprecia cómo uno de los agentes tapa la boca del detenido, ya inmovilizado en el suelo. La CEP acusa a una de las organizaciones que han denunciado los hechos de “mentir de forma temeraria al afirmar que a los inmigrantes ‘se les pone un bozal’”. Hace menos de un mes, el Defensor del Pueblo ha tenido que reclamar que “no se obstruyan las vías respiratorias”.

La Asociación de Abogados Europeos de Inmigración (ABEDIE) y la Asociación Profesional de Abogados de Extranjería de Madrid (APAEM) han confirmado a P+DH que están investigando el caso y que lo han puesto en conocimiento del Colegio de Abogados de Madrid.

Senegal, pendiente del caso

La noticia está ya en todos los medios senegaleses, según cuenta Lamine: “todo el país quiere saber dónde está el chico, si está vivo o muerto, si tiene problemas, si le han maltratado mucho y qué van a hacer con los policías que han hecho una cosa así. Si el Gobierno de España no dice nada, es que está de acuerdo con lo que ha hecho la Policía”.


Daniel Patiño es un fotoperiodista ecuatoriano residente en Barcelona que fue agredido y detenido por la policía griega cuando cubría una manifestación ilegal de inmigrantes árabes el pasado 22 de mayo. Está a la espera de juicio por una acusación de “pertenecer a un grupo que incitó al desorden público”. Lo que más le preocupa ahora es que la policía utilicé las fotos que tomó durante la manifestación, y que le borraron de la tarjeta, para tomar acciones legales contra las personas que participaron en la manifestación.

Entrevista Daniel Patiño from PmasDH on Vimeo.

A continuación puedes encontrar algunas de las partes más interesantes de la entrevista.

1′ 00″ El policía le agarra el Corán y se lo pisotea. Esto desató la ira de la comunidad musulmana de Atenas.

5’35″  Un policía saca un cuchillo me lo pone en la cara y luego lo baja y simula que me va a cortar los genitales.

6’10″   No nos permitían tomar agua, ir al baño… Recién pudimos alimentarnos al día siguiente a las siete de la mañana. Hicimos una colecta para poder comprar alimentos.

6′ 40″ Me quisieron obligar a firmar un documento donde yo me declaraba culpable.

7′ 00″  Nunca nos dijeron de qué nos acusaban.

7′ 20″ Yo mostraba el pasaporte ecuatoriano y lo tiraban por el corredor.

7′ 50″ Esa frustación de darte cuenta de que un ser humano considera que tú eres menos que él y te tiene que tratar así. Eso significa autoridad para ellos. Espeluznante.

8′ 35″  Nunca me imaginé que algo así iba a ocurrir en un país europeo.

10′ 15″  Un policía me dijo: Hemos cometido un error pero lamentablemente tú estuviste en el lugar equivocado y con el color de piel equivocado.

18′ 10″   (Su interpretación de la situación de los inmigrantes en España en la actualidad) Ya hicieron los edificios pero no necesitamos que ustedes vivan en ellos. Yo te renté los brazos pero no te pagué la vida así que … vete.


por Javier Bauluz

No sé quién era quién,  pero yo me sentí como un alienígena al salir, con mi hijo de 12 años, de la película de dibujos animados con el título de este post. Menos mal que no duró unos segundos más, ya que sino hubieramos sido atropellados en la misma puerta del cine. Acababa de encender un cigarro y observaba a los niños, jóvenes y adultos que había a mi alrededor. Unos ligaban, otros jugaban o paseaban por la plaza peatonal. Paz y tranquilidad de sábado tarde en Gijón.

Fue entonces cuando lo ví. Un joven negro con una expresión extraña venía corriendo hacia nosotros. Busqué la causa de su carrera y antes de que nos rebasara rozandonos, ví al policía. Iba subido en una potente moto e intentaba dar caza al ciudadano mientras por la acera sorteaba como podía a los sorprendidos y alarmados peatones,  grandes y pequeños. La moto pasó rápido a nuestro lado mientras el supuesto peligroso delincuente doblaba la esquina a 10 metros. Confieso que por unos segundos me quedé desconcertado, no sabía si estaba en la película y quién era monstruo o alienígena.

Tras comprobar que mi hijo y los hijos de los demas estaban vivos, le dije a mi niño: “¡vamos!”,  y como buenos periodistas corrimos tras ellos.  Al doblar la esquina vimos al joven que volvía corriendo en nuestra dirección por la acera de enfrente, al fondo el policía, parado e intentando girar la gran moto.  Después aceleró, saltó sobre la acera, esta vez sin peatones, y continuó la persecución. Levanté la cámara y disparé antes de que la moto bajara de la acera y girara la esquina. Corrimos otra vez y vimos al policía local parado en una bifurcación. Del hombre que huía ya no había ni rastro.

Me pregunté que terrible crimen habría cometido aquel hombre perseguido para ser objeto de una caza tan denodada y peligrosa para los ciudadanos inocentes.  Por desgracia estoy habituado a cambiar los conceptos, monstruos por alienígenas y viceversa, así que nos encaminamos a comprobar si mis sospechas podían ser absurdamente ciertas. Tras andar menos de cien metros nos encontramos en el Muro de la playa con varias motos, coches y policías, ademas de pequeños grupos de personas reunidos. Fotografié a un policía metiendo bultos en su coche.

Preguntamos a varias personas si habían visto que había pasado. “Vino a la policía a detener a los inmigrantes que venden cds en mantas y estos huyeron corriendo. A uno de ellos lo atropelló ese Mercedes grande. Dió una voltereta y  quedó en el suelo. Cuando los policías se acercaron a cogerle se levantó y salió corriendo a duras penas. Una moto salió a perseguirle”. Por eso llevaba aquella cara extraña el alienígena o ¿era el monstruo?. Iba conmocionado, pero el miedo le daba fuerzas para correr.

El hombre del Mercedes hablaba con los policías, supongo que del “incidente” y de la delantera de su coche abollada y del parachoques desencajado. Más problemas para el más que posible pasajero de patera. Sobrevivir al mar para dañar a un Mercedes y morir atropellado no es un buen final.

Pero ¿por que se jugó la vida dos veces más hoy?. ¿Por qué huyó cruzando el tráfico? ¿Por qué, ya atropellado, encontró fuerzas para levantarse y correr? ¿Por qué con la moto detrás siguió huyendo? ¿Por qué?. ¿Por qué tenía tanto miedo?. La mayoría de los ciudadanos, mientras compran los cds piratas, creen que cuando los inmigrantes salen corriendo con sus mantas perseguidos por la policía, es para evitar que les requisen sólo su miserable forma de vida. Tal vez creen que también les pongan una multa o que los tengan enchironados una noche, para que aprendan que la propiedad privada, intelectual, es tan sagrada como el Mercedes posiblemente asegurado  a todo riesgo gracias a una “barata” póliza. Aunque tengan hambre, sed y lleven años pasando miedo, angustia, frío, dolor y soledad en su largo camino hasta el paraíso de Gijón y no tengan papeles para trabajar con derechos.

La realidad es otra. Y no por menos conocida menos real. ¿Pero, a quién le importa?. Son alienígenas, ¿o son monstruos?. Desde hace años trabajo sobre la inmigración y cada día veo más claro que, tal vez ellos sean alienígenas, pero los monstruos somos nosotros. Ese hombre pobre escapaba de los seis meses a dos años de carcel que le podrían caer, según el artículo 270 del Código Penal. Además de poder ser deportado y de una impagable multa que equivale a 12 a 24 meses más de cárcel.

Según cuenta Público: “Un año de cárcel por vender DVD falsificados en la calle. Es la pena que acaba de cumplir Alioune, un mauritano de 27 años que hace 10 días salió del Centro Penitenciario Madrid 6-Aranjuez: “Han sido los peores 12 meses de mi vida”. Es una locura que se les sancione con la cárcel”, dice Marta Malo, de la organización Punto Mantero. En países como Italia, la sanción es sólo económica. La SGAE aboga por la cárcel porque “no es lo mismo vender CD que tomates”. En el caso de Alioune, la pena que le impuso el juez fue de seis meses de cárcel y 12 de multa. Al no poder pagar la parte económica ganaba entre 150 y 200 euros al mes y enviaba 40 a su familia, su encierro en el centro penitenciario se amplió seis meses más. Él era una de las 63 personas que cumplían penas de prisión por delitos contra la propiedad intelectual.”

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Con vistas a la cercana reforma del Código Penal, un grupo de jueces  y ongs ha solicitado reducir las sanciones y despenalizar el top manta porque consideran “desproporcionada” la condena y abogan por considerar esta actividad como una falta en vez de un delito, cuando la mercancía no supere los 400 euros. También sugieren que las penas sean de multa, sanciones administrativas o servicios a la comunidad. Por otro lado hay una campaña de recogida de firmas que reclama “que se otorgue de oficio el indulto particular total a todas las personas que cumplen pena de prisión por mera exposición o venta al por menor de copias pirata”. Además ante el previsible gran número de sentencias por llegar reclaman que “el Ministerio de Interior sobresea los expedientes abiertos”.

No sé que habrá pasado con el huido, tal vez haya sido detenido en el hospital, si fue allí tras darse cuenta de que estaba herido. Tal vez tenga que pagar los daños del coche, resistencia a la autoridad, dos años de càrcel o ser deportado a la miseria de su país. Y todo por querer comer y trabajar con derechos. Sé que con esta pequeña historia se cuenta parte de la gran historia de la inmigración y nosotros.

Y a mí no me extraña que el alienígena negro huyera como alma que lleva el monstruo en que nos hemos convertido.

PD. Aqui podeís ver la versión de mi hijo en su blog y la de un diario al que informamos

“Es indecente usar el derecho penal para defender la propiedad intelectual”


En el post anterior os mostrábamos un vídeo con el que el diario británico The Guardian confirma que la Policía de Reino Unido vigila, ficha y controla a periodistas.

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Felipe Trueba grabado por la Policía en Reino Unido

Uno de los periodistas que sale en ese vídeo es Felipe Trueba, fotoperiodista español con el que nos hemos puesto en contacto durante el fin de semana. Felipe nos ha contado algunos de los detalles más surrealistas y a la vez preocupantes de su día a día como informador en Reino Unido, un país que ha sido y es un referente para el comportamiento de otros sistemas democráticos.

Felipe nos confirma por e-mail que “los periodistas ya estamos acostumbrados a que nos graben en todo tipo de manifestaciones y actos publicos que cubrimos por todo Londres”. Nos habla de una ley de uno de sus artículos, la “la famosa ‘Section 44′“: la policia tiene derecho a ‘pararte y registrarte’ “siempre y cuando tenga razones de creer que puedas estar implicado en alguna actividad terrorista-delictiva. Al final te dan una especie de ticket donde tienen que aducir las razones por las que te han parado y a menudo las respuestas son de los más peregrinas”.

Felipe también nos cuenta que en el Reino Unido sigue avanzando en sistemas de control amparados en la seguridad: “Creo que paso a paso, ley a ley, incluso en democracias como la británica los ciudadanos (y entre ellos la prensa) van perdiendo derechos que le corresponden. Se va erosionando la libertad de prensa por ‘razones de seguridad’ totalmente injustificadas. Eso, aparte de resultar contraproducente, es algo que no podemos dejar que pase.”

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Este fotoperiodista santanderino nos recomienda además los blogs de dos compañeros británicos “que son todos unos expertos en este tema: los videos de Jason son muy esclarecedores y en el blog de Marc encontrarás todo tipo de material de referencia”.